Jorge Javier Vázquez: "Tras la ruptura, estoy intentando enfocar mi nueva vida"

Desde que Jorge Javier Vázquez aterrizó en Tele 5, se ha convertido en uno de los pilares de la cadena. Simpático, culto, no hay programa que se le resista, y si no logra hincarle el diente, como el último "Gran Hermano", lo asume con naturalidad. Ahora, además, está de vuelta en el teatro Rialto de Madrid, con el espectáculo musical "Grandes éxitos", con el que triunfa como cantante, actor y humorista.

Jorge Javier Vázquez

Desde que Jorge Javier Vázquez aterrizó en Tele 5, se ha convertido en uno de los pilares de la cadena. Simpático, culto, no hay programa que se le resista, y si no logra hincarle el diente, como el último 'Gran Hermano', lo asume con naturalidad. Ahora, además, está de vuelta en el teatro Rialto de Madrid, con el espectáculo musical 'Grandes éxitos', con el que triunfa como cantante, actor y humorista. Sin embargo, en su vida personal no atraviesa su mejor momento.

Como publicó en exclusiva DIEZ MINUTOS, su relación con Paco, su pareja desde hace una década, atraviesa una fuerte crisis. Tanto, que han roto

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Jorge, ¿cómo se encuentras tras la ruptura con Paco?
Tranquilo, ahora estoy intentado enfocar mi nueva vida.

¿Le ayuda a llevarlo mejor estar en el teatro y en la tele?
El trabajo, tanto la tele como el teatro, me está sirviendo como desconexión. Pero bueno, esto ya ha pasado varias veces.

Han roto en otras ocasiones, ¿cree que esta vez también volverán?
Ya hemos vuelto varias veces, pero no sé...

Teatro, tele, ¿qué le queda por hacer profesionalmente?
Mucho, pero te diré una cosa, diciembre ha sido complicadísimo. Entre los ensayos y la tele, había días que no veía la luz.

No se puede quejar, es lo que ha elegido.
No me quejo, aunque sabía que iba a ser muy duro. El mundo de los ensayos es lo peor porque no sabes a lo que te vas a enfrentar cuando empiezas. ¿Tú sabes lo que es ensayar en una sala vacía?

Ni quiero saberlo.
Bueno, pues el único que lo tiene todo en su cabeza es Juan Carlos, el director. Cuando llegaba a casa me preguntaba: "¿Pero qué estamos haciendo?" Yo no haría teatro si no fuera por él.

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-En sus inicios tomaba manzanilla antes de salir al plató. ¿Sigue haciéndolo?
No,
ahora cuando salgo me olvido de todo, incluso de la timidez. Tampoco me
da vergüenza cantar en el escenario y en casa de los amigos, sí.

-Será porque le pone...
Será
por eso, pero el teatro no tiene nada que ver con un plató. Un
escenario impone mucho respeto y a mí, desde luego, me gusta esa tensión
que se respira en el teatro.

¿Sabe ya lo que quiere ser de mayor?
Me
gustaría seguir como estoy, en la tele y en el teatro. Llevaba un año
sin hacer teatro y lo echaba mucho de menos, estaba deseando volver
porque son sensaciones muy fuertes, que me gusta vivirlas en estado
puro. Estar ante el público y ver lo que sienten, es único.

-Ha recuperado la risa.
Quizá
porque ésta es una comedia muy divertida que no tiene nada que ver con
la anterior, basada en mi propia vida y, como todas las vidas, tiene una
parte difícil que la convierte en puro teatro.

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¿Se atrevería con un drama?
Soy consciente de mis limitaciones, tengo que ir poco a poco. Me gustaría hacer revista.

¿A lo Celia Gámez?
Me lo dice Kiti Mánver, tienes que recuperar la revista, y yo le digo,
vale pero tengo que hacerla contigo. Me gusta la idea, de verdad.

Creo que lo que le gusta es enredar.
Porque
si no, me aburro mucho, y si me aburro hago muchas maldades porque le
doy muchas vueltas a la cabeza. Te lo digo de verdad, yo tengo que estar
cansado porque me pongo a maquinar y eso no es bueno.

Vivir al límite también es una adicción.
Es
posible, me gusta esa sensación de que estoy viviendo a tope. Entre
semana llevo una vida aburridísima, aunque yo no la sienta así.

¿No le gusta la vida social?
Tampoco la echo de menos, porque cuando llego a mi casa al salir de "Sálvame", a las nueve ya estoy en pijama y mantita, es mi plan, y a las once y media o doce, en la cama.

Una vida un tanto ermitaña, ¿no le parece?
Entre semana sí, los fines de semana salgo. Este tipo de vida la empecé a hacer con "Aquí hay tomate", porque no quería encontrarme con gente que me echara la bronca por algo que habíamos dicho.


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¿Intentaron partirle la cara?
No,
pero sí que hubo una época muy complicada, porque la gente me lo decía
por la calle, estaban crispados, y eso es algo que se nota. Era un
programa que arrasaba en audiencia pero generaba crispación, pese a que
era de humor.

¿Qué fue lo peor?
Acabamos
un viernes y el domingo el editorial de "El País" era sobre "Aquí hay
tomate". Hoy me río pero entonces no, me afectó mucho. Lo pasé mal
porque no sabía qué iba a ser de mi vida, tampoco lo sabían en la
cadena. Yo me fui a Barcelona sin tener ni idea de lo que iba a hacer.

¿Sintió vértigo a lo desconocido?
Al
principio te quedas descolocado porque cuando tienes trabajo de manera
continuada te metes en asuntos que piensas que puedes asumir, pero al
acabarse el programa de repente, sientes inquietud.

¿La fama le vino demasiado rápido?
Yo
nunca pensé que sería presentador, tú lo sabes, porque entonces los
presentadores eran pocos y elegidos, ahora con tantas cadenas hay
muchos, cualquiera puede serlo.

Nadie en Telecinco presenta tantos programas como usted.
Lo que no quiere decir que no haya ido pasito a pasito. Y, aunque no lo creas, yo durante aquel tiempo que estuve en Barcelona me acostumbré a vivir sin la televisión, porque también aproveché para pasar más tiempo con mi novio, con mi familia, cosas que no pude hacer antes. Fue estando en casa de mi madre cuando sonó el teléfono y era la secretaria de Paolo Vasile, se lo comenté a ella y noté cierta pena cuando me dijo: "Quizá quieren que vuelvas".

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¿Si se quedara en paro, qué haría?
Pasar
un año fuera de España, porque a mí me gusta gastarme el dinero en
viajes. Sólo tengo un reloj, esta pulsera que me regaló mi madre, un
coche que no utilizo, y que no sabría decirte de qué marca es.

¿El dinero le da tranquilidad?
Sí,
la tranquilidad económica es muy importante para mí, supongo que para
todos. De eso te das cuenta en estos años de crisis en los que hemos
tenido gente cerca que lo ha pasado muy mal, compañeros a los que les
iba bien, que trabajaban mucho y se han quedado en el paro y hoy están
desaparecidos. Yo me siento muy afortunado.

Más en este trabajo.
En el que nunca sabes lo que te va a pasar. Lo raro es que funcione un programa de televisión y lo normal es que duren poco.

¿Poder ayudar a los suyos es una satisfacción?
Es
lo normal, yo pienso muchas veces en mi padre, que no ha podido vivir
esta época de mi vida. Murió muy joven, con 59 años, y toda la vida le
escuché decir cuando aún era muy joven: "Qué ganas de jubilarme para
tener tiempo"... Y se murió estando en activo. Una pena, porque yo
hubiera disfrutado mucho con él y hubiéramos podido tener conversaciones
que no tuvimos.

Siempre quedan cosas pendientes.
A
mí me dio tiempo a agradecerle lo mucho que había hecho por mí, a
decirle que le quería, pero me hubiera gustado pasar más tiempo con él,
aun sin saber cómo hubiera llevado mi fama porque era muy reservado, con
tendencia a la tristeza.

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¿A su madre le dice que la quiere?
Sí,
sí, me ha pasado algo extraño. Estuvo con gripe y me dio rabia verla
enferma, porque nunca lo está, y cuando la llamaba y me lo decía, yo me
cabreaba con la vida. Ni siquiera pudo venir al estreno de la obra, con
lo que a ella le gustan estas cosas.

Las madres nunca dejan de serlo.
Por eso nos peleamos tanto. Ella es muy mandona y yo también.

Estamos en plena polémica sobre el acoso. ¿Usted lo ha sufrido?
No,
nunca, he intentado hacer memoria pero no lo he vivido. Ahora bien, si
algo no entiendo es que carguen contra las mujeres que lo denuncian
después de años de haberlo sufrido. Yo entiendo que el miedo paraliza y
anula y no entiendo que a algunas las critiquen por dar el paso. Pedimos
a los seres humanos que se comporten como héroes y no todos están en
condiciones de serlo.

¿Estamos dando pasos adelante?
El
hecho de denunciar ya me parece un cambio importante, lo sorprendente
es que estemos todavía en estas batallas. Entiendo la lucha, hay que
seguir reivindicando.

¿Pro feminista?
Sí,
sí, por eso cuando cargan contra las feministas me parece fatal porque
su labor es básica y no puede desfallecer, porque este tipo de
libertades y derechos son muy frágiles todavía y se pueden perder.

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También los gays sufren lo suyo.
Estoy
de acuerdo, dicen que siempre estamos hablando de nuestras
reivindicaciones pero hay que hacerlo porque ha costado mucho conseguir
lo que hemos conseguido y perderlo es muy fácil. Hay que estar alerta.

Ha sido muy luchador en este campo.
Se
podría hacer más, yo tengo la impresión de que hablo mucho de mi vida
sentimental pero lo hago a propósito para que esté presente, porque
tendemos a pensar que todo el mundo vive en Madrid o Barcelona, en
ciudades o sociedades abiertas, pero no. Hay muchos sitios en España
donde ser homosexual está mal visto, incluso por los padres, a los que
se lo ocultan.

¿Las madres son las primeras en captarlo?
Lo saben y son más comprensivas.

Si tuviera hijos, ¿qué les inculcaría?
Yo sería un padre muy estricto, igual que lo fue el mío, lo pasaría muy mal.

¿En qué sentido?
Tengo
muchos miedos, me costaría que fueran a campamentos, que salieran por
la noche, y a un hijo no le puedes súper proteger, hay que dejarle
volar, como he hecho yo. Pero porque no querría que fuera como yo, le
protegería, me ocurre con mis sobrinos.

¿Les controla?
Sí,
cuando mi sobrina me dijo que quería comprarse una moto, le dije: "¡Una
moto no entra en mi casa!" Lo mismo que me dijo a mí mi padre.

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Al teatro ha ido a verle Iñigo Errejón.
Vino
el día anterior al estreno, sólo le había visto una vez, pero me gusta
mucho y si se presenta para la Comunidad de Madrid, yo le votaré, porque
creo que es una persona muy preparada y con una manera de entender la
vida con la que me identifico.

No tiene experiencia administrativa.
Tampoco la tenía Felipe González y mira dónde llegó, lo importante es que sea honesto y lo haga bien.

¿Ha leído 'El Rey ante el espejo', de Ana Romero?
-Sí,
y me desasosiega conocer la verdadera personalidad de gente a quien
tenía mitificada. Pienso en lo dura que va a ser la historia con el Rey
emérito, habiendo sido lo que ha sido.

El poder no perdona.
Yo
entiendo los pecados de la carne, pero no que anteponga su debilidad a
su deber, no lo entiendo. Tampoco que se rodeara de personas como
Corinna. Juan Carlos ha dilapidado todo el crédito que había conseguido
durante tanto tiempo, y eso está mal, muy mal.

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Y a Felipe VI, ¿cómo lo ve?
Salvo
que fue a los toros y no me gustó, me parece que podemos estar
contentos con él, porque yo creo que ha aprendido lo que no hay que
hacer.

¿Y a la reina Letizia?
Me
encanta, yo sólo la he visto una vez en mi vida, y creo sinceramente
que la sometemos a un escrutinio severo cada día, del que es imposible
salir indemne. Creo que no ha tenido ninguna metedura de pata, pero
fíjate lo que ocurre con las mujeres con carácter y decididas.

¿Qué les ocurre?
Si
lo que hace Letizia lo hiciera un hombre diríamos: qué estupendo, pero
cuando es una mujer, es una manipuladora, una ambiciosa, pues no. A mí
me encanta.

¿Monarquía sí o monarquía no?
Monarquía sí, porque los reyes en la sociedad actual son relaciones públicas y como tales les tenemos que ver.

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La foto favorita de Jorge Javier

"Ni en mis mejores sueños me hbubiera imaginado cantando en un escenario. Y cada lunes lo hago con un traje de lentejuelas como el que llevo, que era otra de mis fantasías", cuenta el presentador.