Diana fue la primera mujer inglesa que se casó con un heredero al trono después de 300 años; y la primera plebeya que con su belleza y sencillez consiguió eclipsar a todos los miembros de la casa real, convirtiéndose en un ídolo de masas en vida y en un mito al morir.
Tercera de cuatro hermanos, Diana nació el 1 de julio de 1961 en el seno de una familia noble con antepasados comunes a los Windsor. Hija del octavo conde Spencer y de Frances Ruth Burke. La separación de sus padres cuando sólo contaba seis años de edad, y el posterior ingreso en un internado de sus hermanas Sarah y Jane gestaron en Diana un sentimiento de abandono e inseguridad que la marcó desde la infancia. Diana no era una mala estudiante y sobresalía en todo lo relacionado con el teatro o la música, pero siempre se decantó por las actividades relacionadas con el trabajo social y comenzó a interesarse por los más desfavorecidos: ancianos, niños, enfermos...