Diana fue la primera mujer inglesa que se casó con un heredero al trono después de 300 años; y la primera plebeya que con su belleza y sencillez consiguió eclipsar a todos los miembros de la casa real, convirtiéndose en un ídolo de masas en vida y en un mito al morir.
En 1980, fue descubierta por un fotógrafo mientras paseaba junto al príncipe Carlos por los alrededores del castillo de Balmoral. Ante esta situación, la entonces futura princesa de Gales se colocó un pañuelo sobre el cabello y parte del rostro para no ser reconocida, pero todos sus esfuerzos fueron inútiles. Durante meses —antes de anunciarse el compromiso—, la joven fue un ejemplo de discreción y saber estar ante el asedio que sufría día y noche por parte de los periodistas. Sólo consiguieron fotografiarla junto a unos niños en la guardería en la que trabajaba.