La cantante tuvo que hacer frente con una sonrisa a una rabieta de su hija, Bluebell Madonna, en el aeropuerto de Los Ángeles.
La cosa acabó bien.
A pesar del glamour que suele rodear su vida, cuando se baja del escenario, Geri Halliwell es una mamá como otra cualquiera.
La pasada semana, la cantante viajó hasta Estados Unidos para participar en “Idol Gives Back”, una gala musical solidaria. Cuando llegó el momento de regresar a su casa, en Inglaterra, la componente de las “Spice Girls” se desplazó en limusina hasta el aeropuerto de Los Ángeles en compañía de su hija, Bluebell Madonna, y su asistente.
Ya en la terminal, la niña quería salir corriendo pero su mamá se lo impidió tirándole de la capucha.
La niña cumple dos años en mayo
Como no se salió con la suya, Bluebell, que cumple dos años el 14 de mayo, se tiró al suelo por una rabieta. Tranquila, Geri, de 35 años, se acercó a su hija para calmarla y, con sus mimos, paciencia juegos y una galleta, lo consiguió.
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