Algunos son sólo un original o caprichoso adorno; otros, mensajes que sus propietarias quieren lanzar al resto de la humanidad, y hay otros que parecen grabados a fuego en la piel y esconden historias de amor.
Pocos centímetros de su piel están sin tatuar, pero el más “vistoso” de sus tatuajes –en su brazo izquierdo– tiene una curiosa historia. Se trata del torso de una “pin-up” con los pechos al aire (arriba, izda.); los organizadores de los Grammy la obligaron a taparlos por la censura en la televisión estadounidense. Amy dibujó sobre ellos con rotulador un sujetador.
Carmen Lomana luce figura en la playa