Salud: Digestiones pesadas

Molestias, ardor, acidez... Cada vez son más las personas que tienen malestar después de comer. ¿Cómo solucionarlo?. Nos lo cuenta Ramón Sánchez-Ocaña.

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Nuestro estomago nos agradederá comer despacio y seguir una dieta sana.

Nuestro estómago nos agradederá comer despacio y seguir una dieta sana.

El ritmo de vida que llevamos en el día a día nos hace ir corriendo a todos los lados. Uno de los aspectos en los que las prisas influyen más negativamente es en nuestra alimentación. Apenas dedicamos tiempo a comer, lo hacemos demasiado rápido.

Debemos tener muy presente que lo que no haga la dentadura tiene que hacerlo el aparto digestivo; por eso, una de las normas que se debe imponer a la hora de comer es masticar más, mucho más, con el fin de que la digestión sea para digerir y no para triturar lo que las piezas dentales no han hecho.

La sabiduría popular ya decía que uno de los consejos para tener una vida sana era aquel de “tranquilidad y buenos alimentos”. Nuestro estómago y nuestra salud nos agradecerán comer despacio y llevar una dieta sana.

Aligera tu menú
•Si eres proclive a una digestión lenta, prescinde de guisos muy grasos o condimentados y huye de salsas
con nata y mantequilla.
•Las carnes rojas, embutidos y quesos, siempre con moderación.
•Uno de los motivos de muchos ardores de estómago estriba en el café (y en el tabaco, sobre todo en ayunas). Si cambias el café por la manzanilla o poleo, tu estómago te lo agradecerá.
•Reforzar la flora intestinal a base de yogur es una buena práctica. Si tienes digestiones pesadas el yogur puede ser tu postre ideal.
•Picantes o aliños como la mostaza pueden irritar y provocar acidez.
•Frutas, cereales, ensaladas y todo lo que aporta fibra es siempre recomendable. La fibra absorbe agua y, como no se digiere, facilita el tránsito intestinal.
•Deja pasar un tiempo razonable entre la cena y el momento de ir a dormir.

¿Es buena la siesta?
Aunque cada persona debe valorar qué es lo que mejor le sienta, como dice el dicho, la siesta, si es breve, dos veces buena. Un rato de siesta –esa cabezada en el sofá– puede resultar muy saludable porque interrumpe
la jornada; ese cuarto de hora suele ser más que suficiente para desconectar y recuperar el tono. Por el contrario, por lo general, una siesta más larga no sirve más que para demostrarnos la lentitud con que se digiere la comida estando tumbados y hacernos patente, una vez mas, la pesadez de la digestión.

¿Combate el estrés?
Al menos el 60% de españoles acusa estrés o nerviosismo, malos compañeros de una buena digestión.
•Muchas de las personas que sufren estrés buscan el consuelo primario de la comida. Además, buscamos todo lo que engorda; desde los bombones a las patatas.
•El problema del estrés es que no acabamos de asumirlo. No depende del entorno; depende, sobre todo, de nosotros mismos y de la forma de afrontar lo que nos rodea. Lucha contra el estrés y gozarás de mejores digestiones. Para ello:
•Descarga tensiones acumuladas. Acompasa el esfuerzo psíquico con el físico. Comienza a hacer deporte de forma progresiva y esfuérzate por adaptarte. Reconoce, por ejemplo, que el tráfico es como es y que no por enfadarnos va a mejorar.
•Revisa tu escala de valores para situar el trabajo en su justo término. Comunícate, comparte, siéntete solidario.

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