Ginecólogo, la primera visita

A muchas adolescentes les avergüenza ir al ginecólogo porque, generalmente, no saben a lo que se exponen.

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Conviene tener la primera consulta cuando comienzan las relaciones sexuales

T odos los especialistas coinciden en afirmar que, si no hay problema que lo justifique, la primera visita al ginecólogo debe hacerse cuando se inician las relaciones sexuales.
La visita de una joven no tiene nada que ver con las exploraciones a las que tiene que someterse una mujer adulta y de las que ella puede tener referencia a través de su madre. Uno de los miedos iniciales es el que se tiene a esa exploración. Normalmente, si no hay alguna anomalía que lo aconseje, en esas primeras visitas no se hace una exploración ginecológica; más bien se trata de una entrevista para hacer un historial y resolver dudas. Podríamos decir que es una charla para recabar y recibir información, explica el Dr. Sánchez Borrego.
En muchos casos, al principio de la menarquia, es decir, cuando aparece la primera regla, suele haber preocupación por la irregularidad. Hay muy pocas mujeres que cumplan con exactitud total sus periodos. La irregularidad, sobre todo al principio, es grande. Si no hay una alteración notable, o una dismenorrea –regla dolorosa muy aguda–, no es necesario acudir al ginecólogo.

Sexo a los quince años
Hay que insistir: al inicio de las relaciones sexuales es cuando conviene ir al ginecólogo para valorar los hábitos, los factores de riesgo y obtener información acerca de los riesgos de embarazo o de enfermedades de transmisión sexual. Según confirma este especialista, se advierte que la adolescente española inicia sus relaciones sexuales hacia los quince años.
Alteraciones menstruales

Se considera normal una regla que se sitúa entre los 21 y los 35 días. Si se tiene antes de 21 días o más tarde de 35, hay una alteración.

El problema más frecuente es la dismenorrea, o dolor, cuando aparece la regla.

También es frecuente la amenorrea, la ausencia de regla, que si no es por embarazo suele deberse a alteraciones endocrinas.

La metrorragia, que consiste en “manchar” en cualquier momento, sin ninguna relación directa con la regla. Puede deberse a dos factores; una alteración hormonal o a un pólipo. Debe consultarse al ginecólogo.

La menorragia, que es un periodo muy abundante y largo de regla. Lo normal se sitúa entre cuatro y siete días.

La oligomenorrea: cuando las reglas se suceden con un intervalo de más de 34 días.

La polimenorrea: cuando las reglas se suceden con un intervalo menor de 21 días.

Adiós al miedo

  • Los profesionales constatan que las chicas jóvenes tienen miedo cuando deciden ir al ginecólogo. Normalmente es porque piensan que su visita es parecida a la que se hace para realizar una citología o, simplemente, tienen vagas referencias sobre las visitas que hacen sus madres.
  • Las jóvenes deben saber que, salvo que haya alguna indicación muy concreta, esas primeras visitas no requieren exploración y que se trata de una charla. Se va a hablar con el médico, a despejar dudas y a recibir información sobre hábitos saludables.
  • En la mayoría de los casos, en esa primera visita, se obtiene información sobre el ciclo menstrual, que es una de las grandes preocupaciones, porque, como no hay mujeres absolutamente regulares en la presentación del ciclo menstrual, suele haber inquietud en este sentido.
  • Otra de las preocupaciones que se manifiestan en las primeras visitas, además de los cambios en los ciclos, gira en torno a los cambios dermatológicos relacionados con la regla. Son cambios comunes y que pueden tener solución. En muchas ocasiones, solamente con regular los ciclos desaparece el dolor menstrual o el consabido síndrome premenstrual.
  • Lo mejor es olvidarse de miedos y asistir a la consulta con toda tranquilidad y naturalidad.

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