Madre perfeccionista. Disciplinada, pendiente del más mínimo detalle, exigente y a veces un poco dura para educar a tus hijos. Como siempre ha exigido demasiado de sí misma, es probable que ahora también se lo exija a ellos, pero en el fondo no le falta sensibilidad.
Madre equilibrada. Serena y siempre dispuesta a escuchar, a razonar con argumentos y a educarles sin peleas ni castigos. Sabe trasmitir responsabilidad, poner límites sin dejar de ser flexible y ganarse la confianza de sus hijos.
Madre tolerante. Divertida, soñadora, con poca autoridad, pero con un gran poder de embelesar a los pequeños y convertirse en su confidente. Sus hijos van a necesitar alguien que les enseñe disciplina, pero nunca les faltará su cariño.












