Salud: Temblor de manos

 Es una patología frecuente que no tiene por qué asociarse con la vejez ni con el abuso del alcohol. Descubre sus síntomas y soluciones.
El temblor de manos afecta a numerosas personas.

 

Todos conocemos el temblor, ese movimiento anormal, involuntario, que nos obliga a una oscilación rítmica de alguna parte de nuestro cuerpo. Pueden ser de muchos tipos: unos obedecen a enfermedades propiamente dichas y otros son ocasionales, al adoptar determinadas posturas.
El temblor en reposo, característico por ejemplo de la enfermedad de Párkinson, se manifiesta teniendo la extremidad apoyada y relajada. Por el contrario, el temblor postural surge cuando hay una contracción muscular concreta.
El mal pulso y el postural, más comunes
Éste es, al margen de temblores esenciales o asociados con enfermedades de otro tipo, el más frecuente. Se produce en personas sanas, sin ningún otro condicionante, que ven cómo poco a poco ese temblor se va instaurando en su actividad sin que haya un por qué concreto. Suele manifestarse al apoyar, por ejemplo, una muñeca sobre un borde, al levantar la taza para beber un café o al acercar a la boca algo que comer.
La verdad es que en muchas ocasiones se asocia el temblor con la edad. De hecho se acepta que a partir de los 65 años surja ese temblor que popularmente se conoce como tener “mal pulso”.

 

En edades más tempranas suele aparecer después de un esfuerzo muscular o después de haber mantenido los músculos en una determinada tensión. También es significativo que si aparece en las manos sea en la mano dominante. Pero no se puede asociar el temblor exclusivamente a la edad.
Por otro lado, la creencia popular de que el temblor postural, como hemos dicho el más común, está motivado por el abuso de alcohol tampoco es cierta. Como comenta el doctor García Urra, del servicio de Neurología del Hospital Clínico de Madrid, la posibilidad de que el alcoholismo induzca temblor esencial es una hipótesis que no ha sido probada científicamente.

 

Temblor de escritura y voz
Al margen de los temblores asociados a enfermedades neurológicas o que pueden ser síntoma de ellas, hay alteraciones del movimiento que surgen durante una acción específica y sólo en esa circunstancia. Un ejemplo claro de esto es el temblor al escribir. Al colocar el brazo para escribir (o para cualquier cosa que exija esa postura concreta) surge el movimiento rítmico
e involuntario.
No se debe confundir ese temblor con el llamado “espasmo del escribiente”, aunque pueda compartir con ese síntoma algunas características. El espasmo es una distonía que dificulta el arranque de la acción, pero no cursa con temblor.
También a la hora de hablar puede aparecer el temblor sin otro tipo de dolencias asociadas. Este problema puede ser una derivación del temblor esencial, aunque los especialistas señalan que en ese caso lo más habitual es que haya una historia familiar de casos similares.

 

Temblor esencial
Se llama así al de tipo heredofamiliar, que puede aparecer a cualquier edad y no tiene mas síntomas que el propio temblor. Como suele ocurrir en Medicina, cuando se denomina esencial, significa que se desconocen las causas. Suele aparecer en la edad media de la vida y se acentúa con los años. Se evidencia, sobre todo, al estirar los brazos o al oponer en un plano horizontal y sin apoyo las manos enfrentando los dedos índices sin llegar a tocarse. Otra demostración se basa simplemente en coger un papel por un extremo con el brazo extendido.

 

Es tres veces más frecuente que el Párkinson y, según estudios realizados en España, casi dos tercios de la población española mayor de 65 años con temblor esencial no está diagnosticada.
El problema es que no se sabe por qué se produce, aunque hay varias teorías que se inclinan por la existencia de algún defecto bioquímico.

 

Sin diagnóstico
La mayoría de los temblores están sin diagnosticar ya que una gran parte de ellos no altera la calidad de vida de los pacientes. Es una ligera molestia que el que la sufre trata de remediar con mil y un trucos valiéndose de las dos manos. Cuando influye en la calidad de vida, es cuando acude en busca de solución. Se pueden adoptar una serie de medidas no farmacológicas.

 

En principio, para desarrollar las actividades que originan el temblor, se pueden mantener apoyadas las manos para evitar el movimiento o, por ejemplo, a la hora de beber, usar pajas o vasos con tapa.

 

Cuando el temblor dificulta tareas habituales como abrocharse o atarse los zapatos, se debe usar velcro.

 

Cuando se decide un tratamiento farmacológico, el más extendido son los betabloqueantes. Pueden tener efectos indeseados como fatiga, insomnio y calambre muscular. También se utiliza la primidona y sedantes.


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