Cómo cambiar los hábitos que dañan tu tránsito intestinal

¿Últimamente notas que tu salud digestiva no es tan buena como debiera? Puede que se deba a algunos hábitos de vida y de alimentación que te afectan en este sentido y de los que quizá ni siquiera eres consciente. Te contamos cómo cambiarlos.

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Estamos tan metidos en nuestra rutina diaria y en nuestro ritmo de vida que a veces no damos la suficiente importancia a determinados síntomas, como sentir molestia en el estómago tras algunas comidas, no ir al baño con regularidad, notar pesadez al acostarnos por la noche e incluso levantarnos algunos días sin hambre o con sensación de acabar de comer. Sin embargo, todos estos síntomas nos alertan de que no gozamos de una buena salud digestiva, algo a lo que debemos poner solución para que, con el tiempo, no nos acarree otros problemas más importantes.

La clave para conseguirlo es evitar algunos hábitos de los que quizá ni siquiera seamos conscientes. Cenar mucho y tarde, desayunar mal, no incluir en nuestros platos frutas, verduras y legumbres, llevar una vida sedentaria, automedicarnos y no ir al baño cuando nuestro cuerpo nos lo pide son comportamientos que nos perjudican porque a la larga acaban entorpeciendo nuestro tránsito intestinal y afectando a nuestra salud digestiva. Pero todos tienen fácil solución. Solo hay que ser consciente de ellos para cambiarlos.

Vigila lo que comes

¿Desayunas poco o directamente tomas un café bebido y sales corriendo? Primer hábito que debes cambiar. Comienza por realizar un desayuno completo que incluya fibra, proteínas y alguna bebida.

También es importante que no te olvides de la fibra en la comida. Un consejo muy sencillo y efectivo para evitarlo es comenzar siempre con una ensalada o un plato de verduras o legumbres. De segundo, las proteínas: carne, pescado, tortilla... Organiza la cena del mismo modo para que no te falte fibra, y acostúmbrate a no consumir raciones muy grandes y a que sea baja en grasa, para facilitar la digestión. Por último, cambia un hábito muy común: cenar tarde. Lo ideal es hacerlo sobre las ocho de la noche, porque de esta forma el cuerpo tiene tiempo de hacer la digestión antes de irte a descansar.

En todo caso, si te cuesta consumir suficiente fibra puedes incluir en tu dieta algún complemento con ingredientes de origen natural que te ayude a mejorar el tránsito intestinal y favorecer las digestiones.
Roha-max con chía e ispágula o Roha-max cúrcuma y anís, son productos con una mezcla de plantas y súper alimentos: ispágula y semillas de chía... La mezcla de plantas y superalimentos roha-max chía&ispágula favorece el tránsito intestinal gracias al sen. Su fórmula incluye también chía e ispágula, con un alto contenido en fibra, para una mayor regulación del tránsito intestinal.
La mezcla de plantas y superalimentos roha-max cúrcuma&anís favorece el tránsito intestinal gracias al sen. Su fórmula incluye también cúrcuma y anís para ayudar al bienestar digestivo.

      Bebe lo suficiente

      De la misma forma que debemos prestar atención a lo que comemos, es fundamental que nos fijemos en hidratarnos bien. El agua nos ayuda a barrer de nuestro organismo lo que debe desecharse, ablanda las heces y facilita por tanto el tránsito intestinal y nuestra buena salud digestiva. Así que eso que has oído tantas veces de que hay que beber un mínimo de 4 a 6 vasos de agua diarios es cierto e importantísimo.

      Pon una botella de agua cerca de ti, en tu mesita o mesa de trabajo, donde la veas muchas veces a lo largo del día, y siempre que lo hagas, bebe. Incorporar este buen hábito va a marcas un antes y un después: no solo te ayudará a limpiar tu organismo, también te mejorará mucho la piel. Al fin y al cabo, ¡somos un gran porcentaje de agua!

      Ojo con los medicamentos

      Esto no tendría que hacer falta decirlo, ya que no debemos automedicarnos. Pero por si acaso lo haces de vez en cuando, has de saber que muchos fármacos tienen un efecto astringente y tomarlos entorpece el movimiento intestinal. Déjalos para cuando realmente sean necesarios.

      Peter Dazeley

      Olvida estos hábitos perjudiciales

      Fumar, beber alcohol... siempre el mismo discurso, pero es cierto que son hábitos que te están perjudicando. ¿Ya te has planteado dejarlos? Aquí tienes una razón más: fumar afecta al tránsito intestinal y favorece el estreñimiento.

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      Del mismo modo, de poco sirve comer bien y beber el agua suficiente si te pasas el día sentada en el sofá. Así que muévete. No hace falta que te apuntes al gimnasio o que te unas a la moda del running, basta con que camines todos los días una hora. Ve andando a los sitios siempre que puedas, sube por las escaleras en lugar de coger el ascensor, ponte música y sal a pasear, o échate unos bailes por la noche con las amigas... ¡todo suma! Cualquier ejercicio que ayude a tonificar la musculatura abdominal y el suelo pélvico viene de maravilla. Si nunca has probado a hacer ejercicios hipopresivos o pilates, igual es el momento de que te apuntes a clases y descubras un nuevo hobbie que además es bueno para tu salud.

      Haz caso a tu cuerpo

      Aunque lo contemos casi en último lugar, es algo tan importante para tu tránsito intestinal como todo lo anterior. Si sientes ganas de ir al baño, no lo dejes para después. Hacerlo es uno de los principales factores de riesgo para acabar sufriendo estreñimiento crónico. De la misma forma, habituar al cuerpo a ir al baño siempre a la misma hora es una costumbre muy saludable. Prueba a ir todos los días después de una comida principal, no tengas prisa. Tu cuerpo se habituará y acabará funcionando como un reloj.

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      Ánimo con todos estos consejos, incorporarlos es mucho más fácil de lo que parece, y realmente notarás un gran cambio, ¡hasta en el humor! Jaja

      Una aliada: torta de avena y manzana

      Es ideal para los desayunos, pero también te vale para merendar o para un tentempié. Prepárala el fin de semana y consérvala en la nevera. Solo necesitamos una manzana pequeña, 2 cucharadas de mezcla semillas, 8 cucharadas de salvado de avena, 12 claras de huevo, canela y aceite de oliva virgen extra.

      Para prepararla partimos la manzana, le quitamos la parte del corazón, y la echamos troceada en una jarra (con piel o pelada previamente). Añadimos a la jarra dos cucharadas colmadas de la mezcla de semillas que prefiramos: de lino, sésamo blanco o negro, chía, cáñamo... Agregamos el salvado de avena y canela a nuestro gusto y, por último, las claras de huevo. Trituramos todo con la batidora hasta obtener una crema homogénea. Engrasamos una sartén antiadherente con un poco de aceite de oliva virgen extra y echamos la mitad de la mezcla. Dejamos que se haga a fuego lento, y cuando ya tenga consistencia, le damos la vuelta para que se haga por el otro lado. Hacemos lo mismo con el resto de la mezcla, de modo que obtenemos dos tortas.

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