El puré de patata, el comodín perfecto para cualquier plato

Si quieres que tus comensales se chupen los dedos con este plato, de elaboración aparentemente sencilla, sigue cuidadosamente nuestros consejos. Ya verás, tus invitados se chuparán los dedos.

El puré de patatas es el típico plato que, a priori, parece sencillo de preparar pero la práctica dice lo contrario. No vale cualquier pasta hecha a base de patatas, nos referimos a un rico puré, cremoso y de textura suelta, que hará las delicias de los paladares más exigentes. Tampoco se necesitan grandes conocimientos culinarios ni tener una técnica muy depurada para su elaboración, lo importante es contar con las mejores materias primas y seguir las instrucciones de cocción y triturado posterior. Ahí radica el 'quiz' de la cuestión. Pero si quieres saber mucho más al respecto, solo tienes que darle al PLAY a este vídeo y todo te resultará mucho más sencillo. ¡Ya verás!

El puré de patatas, además de ser un plato relativamente barato, puede convertirse en el comodín perfecto de cualquier menú. Puede ser un rico y sabroso primero, y convertirse en el reconstituyente ideal gracias a su ingrediente principal, la patata, un alimento rico en potasio que facilita la buena circulación y regula la presión arterial. Pero también puede ser la guarnición perfecta de cualquier segundo, independientemente de que sea carne o pescado porque combina bien con ambas opciones.

Si el puré está bien elaborado, ninguno de tus comensales podrá resistirse a este plato que puede comerse en cualquier época del año y para cualquier ocasión. Solo necesitas patatas, mantequilla, crema agria o nata agria y sal y... ¡ponerte manos a la obra!

Las patatas debes cortarlas en piezas del mismo tamaño, ni muy grandes ni muy pequeñas para que no se deshagan al cocerlas; les echas en una cacerola con agua hirviendo, añades la sal y dejas cocer hasta que las patatas estén tiernas (alrededor de 22 minutos). Un truquito: para saber si estas están lo suficientemente tiernas, solo tienes que pincharlas con un tenedor.

Cuando estén en su punto, échalas en un triturador manual para patatas, donde añadirás la mantequilla, ya derretida, la crema agria y un poco más de sal. ¡Y a remover! Cuanto más, mejor para que la mezcla ligue más y el puré sea más consistente y cremoso. Otro consejo: si quieres que tu puré sea más líquido, solo tienes que añadirle un poco más de caldo y removerlo bien. Ahora, solo te queda emplatar y ¡listo! Cuando tus invitados lo prueben, querrán repetir. ¡Buen provecho!

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