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Sor Lucía nos enseña a hacer sus dulces de Semana Santa

Esta religiosa, que pertenece a la Orden de las Dominicas, es lo que menos se espera de una monja: presenta un programa de cocina, escribe libros, tiene Twitter, es del Barça y se cuestiona la actuación de los políticos.

Esta religiosa, que pertenece a la Orden de las Dominicas, es lo que menos se espera de una monja: presenta un programa de cocina, escribe libros, tiene Twitter, es del Barça y se cuestiona la actuación de los políticos.

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Sor Lucía: ''Desde hace diez años soy la cocinera oficial''

Lucía Caram es una monja contemplativa que presenta un programa de televisión. Pero esta religiosa, nacida en Argentina y que vive desde hace 20 años en el Convento de Santa Clara de Manresa, de la Orden de las Dominicas, también maneja las redes sociales, escribe libros, colabora en radio y se ha ganado el apodo de “revolucionaria” por sus críticas al poder y su defensa de los más necesitados.

¿Cómo surgió hacer “Sor Lucía” en Canal Cocina?
Buscaban algo de cocina monástica, fácil y con tradición. No es fácil que las monjas de clausura accedan, les cuesta eso de los medios. Además, la media de edad es alta y en muchos monasterios ya no tenían monjas cocineras sino comida de catering. Habían oído que era la cocinera del convento, me llamaron y me liaron.

¿Desde cuándo cocinas?
De pequeña ayudaba a mi madre y me gustaba ver a mi abuela cocinar y a María, una señora que fue como mi segunda madre. De mi madre aprendí la comida de siempre; de mi abuela, que era del Líbano, platos de su país, y de María, la comida criolla.

¿Cocinas en el convento?
Hace 20 años que llegué y cocinaba algún día de fiesta. Pero, desde hace diez años, soy la cocinera oficial.

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''La paella es mi plato estrella''

¿Qué se come habitualmente en el convento?
Platos sencillos: por la noche verdura hervida y alguna tortilla con verdura, patata o cebolla. Para el mediodía, dos veces a la semana pescado; comida sana, a la plancha o al horno. Para hacer un poco más de fiesta les hago paella, en el buen tiempo una barbacoa o algún flan de leche condensada.

¿Qué recetas gustan más en el convento?
La paella es mi plato estrella. También los fideos a la cazuela o el suflé de patata y queso.

¿Has tenido que pedir permiso al Papa para hacer tele?
No, en absoluto. Fíjate si tuviera que pedir permiso cada vez que salgo... Pero, a lo mejor, si lo hiciera, el Papa Francisco se apuntaría, ya que él cocinaba siempre que podía.

El Papa está revolucionando la Iglesia. ¿Cómo lo valoras?
Fantástico. Nos ha despertado y activado. Nos viene muy bien una buena dosis de “normalidad” evangélica. La Iglesia tiene que evolucionar, volver al Evangelio, a la loca libertad del Espíritu de Jesús que todo lo hace nuevo.

Con proyectos sociales –la Fundación Mosaic, la Fundación Rosa Oriol...–. ¿Qué te mueve a actuar?
Soy una enamorada de la vida y de la humanidad. Mi vida son mis causas, la de los más empobrecidos, la de aquellos que no pueden más y en su dolor reclaman lo que les corresponde: dignidad. Sólo me mueve el amor y el sueño de una humanidad donde nos amemos y respetemos como hermanos.

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''Quiero vivir liberada para amar sin retener''

Te llaman monja atípica, cojonera... ¿Te molesta?
No, ya sé que he roto algunos moldes o que me salgo de la “normalidad”. Intento ser fiel a mi conciencia y el Evangelio me da una fuerza brutal y una libertad incontrolable. Hay que despertar conciencias, no quiero molestar, pero, si se molestan, ¡que se lo hagan mirar!

Has pedido la dimisión del un ministro, te has cuestionado la llegada de los brotes verdes... ¿Por qué te metes en tantas polémicas?
No me meto en polémicas: hay declaraciones  y formas de hacer que son insultantes. No podemos mirar para otro lado, como si no pasara nada, cuando son muchos los que sufren y son víctimas de los que deberían garantizar sus derechos.

Haces radio, has publicado los libros “Mi claustro es el mundo” y “A Dios rogando” y tienes más de 50.000 seguidores en Twitter. ¿Qué te lleva a tener estas inquietudes?
He encontrado un tesoro: el Evangelio. Busco crear una gran pandemia de compromiso, de solidaridad, de positivismo.

Eres lo que menos se espera de una religiosa. ¿Por qué te hiciste monja?
Porque quiero vivir liberada para amar sin retener, para compartir lo que soy y lo que tengo con todos.

Eres seguidora del Barça. ¿Cómo ves al equipo?
Está tocado. Siempre queremos ganar y eso no es del todo bueno (aunque seamos los mejores). La liga, eso sí, es nuestra.

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Rosquillas al anís

Sor Lucía confiesa que el secreto para que estas recetas salgan bien es tener “calma en la cocina”.

• 250 g de harina • 1 cucharadita de levadura en polvo • 70 g de azúcar • 1 huevo • 1 yema de huevo • 1 cucharadita de anís • aceite de oliva • azúcar para espolvorear

1. Mezclar la harina con la levadura y disponer en un cuenco en forma de volcán. 2. Batir el huevo, la yema, el anís y el azúcar. 3. Verter esta mezcla en el centro del volcán y mezclar hasta conseguir una masa homogénea. 4. Con las manos formar churritos y juntar por los extremos formando aros. 5. Freír en abundante aceite caliente, escurrir y servir con azúcar.

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Torrijas especiales

• media barra de pan del día anterior • 300 ml de leche entera • 1 vaina de vainilla • 1/2 limón • 1/2 naranja
• 1 rama de canela • azúcar al gusto • 2 huevos • aceite de oliva suave

1. Para aromatizar la leche, cocerla a fuego lento con la vainilla, la canela, la ralladura de naranja y la de limón. Cuando rompa a hervir, apagar y dejar infusionar 30 min para que se enfríe. 2. Cortar las rebanadas de pan en diagonal y cubrirlas con la leche colada durante unos minutos. 3. Batir los huevos, rebozar las torrijas y freírlas hasta dorarlas. 4. Escurrir en papel y espolvorear con azúcar.

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