Cuidados básicos para pequeñas heridas

En verano es muy frecuente hacerse pequeñas lesiones. Las piscinas, los campamentos, andar descalzos, dar largas caminatas, deporte al aire libre, etc. nos exponen más a sufrir pequeñas heridas. Por eso, debes preparar tu botiquín para que nada te frene.

Curar pequeñas heridas
Agencias

Con el verano aumentan los planes al aire libre: excursiones, campamentos, días de playa, de piscina… También aumentan los riesgos de pequeñas heridas, de rozaduras y de picaduras de insectos. Prepara un botiquín básico para llevar en la mochila o en el coche. Te ayudará a actuar de forma inmediata. Toma nota: suero fisiológico, gasas estériles, apósitos y un desinfectante pueden ser muy útiles para tratar un herida. Confía en un antiséptico con clorhexidina en su formulación, que sea rápido, eficaz y duradero en la desinfección de la lesión. También es útil para los accidentes caseros, como una quemadura leve por salpicadura de aceite, por ejemplo; o pequeños cortes en la cocina.

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En el mercado encontrarás distintos formatos para facilitar la aplicación del desinfectante, como en spray, en gotero o en film. En caso de sufrir una herida, ten en cuenta:

1. Evita el sol en la lesión. Cubre la zona con un apósito y evita la exposición solar, ya que la cicatriz puede dejar una mancha en la piel.

2. Protege la herida. Evita que esté al aire con el fin de protegerla de agentes externos.

3. Cuida la lesión. Cualquier herida podría infectarse.

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Primeros auxilios

1. Debemos desinfectar todas las heridas, aunque sean pequeñas.

2. Lo primero es lavar la zona con agua y jabón neutro o con suero fisiológico.

3. Evitar el uso de pañuelos de papel o de algodón, ya que pueden quedar adheridos a la piel pequeños fragmentos de estos materiales. Lo adecuado es emplear una gasa estéril.

4. Después, aplicar un antiséptico para desinfectar la herida. Cubrir con un apósito estéril (desinfectar la zona y cambiar el apósito de dos a tres veces al día).

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Los cuidados del piercing

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Las perforaciones en la piel o piercings requieren unos cuidados especiales. ¿Cómo tratarlos? Limpia la zona del piercing con suero fisiológico y trata la zona con un desinfectante tópico. Después, según recomendación médica, aplica un pomada antibiótica. Evita el uso del yodo, ya que puede teñir la piel y los objetos con los que está en contacto (el pendiente).

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Cómo tratar rozaduras y ampollas

Son lesiones muy frecuentes en los pies, sobre todo después de largas caminatas, excursiones o rutas a pie (como por ejemplo, el camino de Santiago). El roce continuo de la bota, el calcetín y el sudor pueden propiciar rozaduras y ampollas. Lo adecuado es lavar la ampolla con jabón neutro o suero fisiológico. Aplicar un desinfectante. Hay que tener cuidado de no retirar la piel; conviene cubrir la zona con un apósito.

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