Navidad con buena salud digestiva, ¿es posible?

Comilonas, dulces, cenas copiosas, brindis..., pero, ¿te has parado a pensar si estas fiestas son igual de divertidas para tu aparato digestivo que para ti? Vamos a verlo.

Se acerca la Navidad: días de vacaciones, de descanso, de estar en familia, de reencontrarse con los amigos... ¡y de comer y beber! Sabemos que casi todo lo que pasa en Navidad sucede alrededor de una mesa: ingerimos más cantidad de la normal y comemos cosas que no son habituales a lo largo del año, por lo que en el periodo navideño sometemos a nuestro intestino a un mayor trabajo, es decir, lo sobrecargamos.

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Y esto tiene sus consecuencias: digestiones pesadas, estreñimiento, unos kilitos de más... No, no hemos venido a aguarte las fiestas, sino a decirte qué puedes hacer para que, además de disfrutar, cuides tu salud digestiva.

Has de tener en cuenta que, aun tomando las medidas que exponemos a continuación, es relativamente sencillo que tu aparato digestivo se vea afectado y perjudicado por los excesos de las fiestas, motivo por el que puedes sentirte pesada e hinchada e incluso sufrir estreñimiento. Si lo necesitas, recurre a una solución eficaz, que encontrarás en tu farmacia para ayudar a tu cuerpo a volver a sentirse bien. Y, además, recuerda:

Ojo con el alcohol y los dulces

La Organización Mundial de la Salud fija los límites entre 40 y 60 gramos diarios de alcohol para los hombres y de 20 a 40 para las mujeres. ¿Y cuánto es eso? Fácil: una caña o una copa de vino tienen algo más de 10 gramos; un combinado, unos 20 gramos. Todo lo que pase de ahí.... Sí, ya sabemos que en estos días es muy común recurrir a los brindis y tomar una copa con cualquier excusa, pero es tu responsabilidad medirte, no sólo por tu bienestar físico, también porque el alcohol es un potente "destructor" de neuronas y porque ralentiza las digestiones. En cuanto al dulce, tan típico de estos días, mejor si lo tomas solo, por ejemplo por la mañana, y no después de haber comido. Si no puedes evitarlo, evita las grandes cantidades y opta, por ejemplo, por un bombón de chocolate puro, sin azúcares.

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No dejes de hacer deporte

Da igual que haga frío o que el gimnasio esté cerrado. Puedes calzarte tus deportivas y salir a caminar a buen paso unos 40 minutos. Si sólo paseas, claro que sentirás frío, pero si vas a buen ritmo, llegarás a sudar. Hacer algo de ejercicio te ayudará a quemar calorías y activará tu intestino. Y, créenos, lo necesitará.

Recurre a guarniciones saludables

Si eres tú la encargada de organizar la cena o comida, sirve una guarnición saludable y que, además, compense, de alguna manera, el resto de los alimentos. Por ejemplo, si el plato principal es un asado, sírvelo con alcachofas, espárragos y calabacín. ¿Por qué? Sencillo: la alcachofa ayuda a digerir las grasas; el espárrago tiene un elevado efecto diurético y el calabacín facilita la digestión. También es buena idea poner en el centro de la mesa, haya lo que haya de cena o comida, una fuente con estos tres alimentos. Recuerda que el pimiento es también un potente quemagrasa. En la medida de lo posible, sáciate con estos deliciosos y sanos alimentos antes de "atacar" el resto de la mesa.

Cuando no comes en casa...

Las cosas se complican si la celebración es en casa de otros, pero eso no puede ser una excusa: además de alimentos ricos en calorías, seguro que tienes aperitivos como pepinillos o jamón, por los que debes apostar, dejando a un lado otros más grasos, como el queso curado. Y sí, tendrás que adaptarte a lo que te sirven, pero mídete con las cantidades y no te pases con los dulces. Si estás en un restaurante, que el primer plato sea siempre verdura. Si puedes, después de comer, date un paseo o vuelve caminando a casa y tómate una infusión digestiva. Eso ayudará.

¡Felices fiestas!

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