Nutre la piel en otoño

Una adecuada hidratación por dentro y por fuera protegerá tu piel del frío y el viento y te ayudará a lucir un cutis más luminoso y firme.

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Una adecuada hidratación por dentro y por fuera protegerá tu piel del frío y el viento y te ayudará a lucir un cutis más luminoso y firme.

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Las leches hidratantes con vitaminas y proteínas nutren en profundidad

En el cuidado diario, las leches hidratantes por sus múltiples propiedades son un excelente protector de la piel. Contienen vitaminas A, B y C y proteínas lácteas que alimentan y nutren en profundidad. En un cutis joven (20 años), su contenido en agua oscila entre el 10 y el 20 %. Por eso mismo luce elástico y flexible. Por debajo de este nivel, y con el paso de los años, empieza a perder elasticidad, se vuelve frágil y aparecen los primeros signos de piel seca, apagada y falta de luminosidad.

Para mantener un equilibrio hídrico natural en tu piel, mímate cada mañana con un baño de crema o leche corporal. Recuerda que nuestra piel es más fina y sensible que la del hombre, algo más gruesa y grasa. Busca un producto cosmético adecuado para tu tipo de piel y edad. Cuida de manera especial el cutis facial, la zona más sensible del cuerpo, y mantén una rutina de higiene, desmaquillaje y correcta hidratación.

 

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Los agentes externos

La piel actúa como primera barrera de protección frente a agentes externos. ¿Cuáles son los principales factores que provocan deshidratación cutánea?

1. El clima otoñal. El frío, el viento y el sol

2. La calefacción o climatizador. Resecan mucho el ambiente.

3. La contaminación ambiental. Sobre todo, si no llueve.

4. Uso de jabones o geles inadecuados.

5. Higiene excesiva (más de una ducha diaria).

6. Una alimentación incorrecta (escaso consumo de frutas, verduras y agua). En este sentido, recuerda la importancia de incluir 5 raciones de vegetales al día y beber ocho vasos de agua. Esta sencilla rutina te ayudará a mantenerte hidratada por dentro y tu piel lucirá más luminosa y firme.

7. Uso de medicamentos, como diuréticos o laxantes, que favorecen la pérdida de líquidos.

8. Consumo de alcohol y tabaco. Mejor, evítalos.
Otros agentes que también favorecen la deshidratación son la predisposición genética, la edad, la dermatitis atópica y ciertas enfermedades, como la diabetes y el hipotiroidismo.

 

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Manchas y estrías

Con la edad, las glándulas sebáceas son menos activas y la piel pierde su capacidad natural de retener agua. Una adecuada hidratación, tanto por dentro como por fuera, constituye un completo tratamiento de belleza y un modo de prevenir problemas derivados de la deshidratación: como la sequedad, la aparición de grietas, descamación y rojeces.

Además, con los años, será más probable la aparición de manchas, arrugas, estrías, celulitis y flacidez.

 

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Los beneficios de beber agua

Beber ocho vasos de agua al día es una forma de mantener el equilibrio hídrico de tu cuerpo. Si vas a practicar deporte conviene que te hidrates, ya que durante el esfuerzo comenzarás a quemar grasas, la ‘termorregulación’ natural se activa y, al comenzar la sudoración, se pierden líquidos. Tener sensación de sed es el primer síntoma de deshidratación.

 

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Libro: Zumoterapia, la salud que se bebe

La doctora Mª Concepción Vidales nos muestra en su libro “Verde que te quiero verde” (Libros Cúpula) los innumerables beneficios de los zumos verdes: retrasan el envejecimiento celular, aportan multitud de vitaminas y minerales, depuran y oxigenan la sangre, regulan el tránsito intestinal gracias al aporte de fibra y fortalecen el sistema inmunitario.

 

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Fruta e infusiones, la alternativa

Una dieta rica en fruta fresca o zumos de fruta naturales te ayudará a hidratarte por dentro. Ten presente que la fruta contiene un 90 % de agua. Si no bebes lo suficiente, una buena alternativa son las infusiones, que se preparan con agua (contenido hídrico del 98 %); los lácteos, que aportan nutrientes como el calcio (el 90 % de su composición es agua) y los batidos naturales (contenido hídrico del 80 %).

 

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