¡Te encantará sentirte ligera!

Una dieta rica en fruta y fibra, aumentar el consumo de agua y evitar el sedentarismo, las claves para reducir el estreñimiento ocasional.

El estreñimiento se produce cuando una persona tiene menos de tres deposiciones a la semana. La mayoría de la veces es un trastorno ocasional y pasajero, por eso un cambio de hábitos, como mantener una dieta rica en fibra, aumentar el consumo de agua y de líquidos y un poco de ejercicio puede favorecer el tránsito intestinal. ¡Di adiós a la sensación de hinchazón, dolor abdominal y pesadez!

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Tipos de fibra recomendada

Incluye en tu alimentación fibra soluble: está presente en la peptina de la manzana, que contribuye al correcto funcionamiento del intestino. Otras frutas que favorecen la actividad intestinal son las ciruelas, los plátanos y los kiwis; y verduras verdes, como espinacas y endivias, que contienen Omega 3 y magnesio, con propiedades laxantes naturales. También aportan fibra soluble las legumbres, como lentejas y judías.

Fibra no soluble: los alimentos ricos en este tipo de fibra son los cereales integrales, como el salvado o el trigo. Inclúyelos en tu desayuno habitual.

Te ayudará aumentar el consumo de agua: lo recomendable es tomar dos litros al día (unos ocho vasos). Consulta en tu farmacia en caso de estreñimiento moderado: hay fármacos formulados con ingredientes naturales, como aceite de oliva, glicerina, manzanilla y malva.

Mejora el estreñimiento

El sedentarismo, según los expertos, es uno de los factores que propicia este malestar gastrointestinal. Activa tu metabolismo: camina todos los días media hora (en un parque, en la calle, los traslados para ir trabajo…).

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Recuerda que cualquier actividad física cuenta, como subir las escaleras –en lugar de coger el ascensor– o ir en bicicleta a hacer algunas compras. Aprovecha el verano para practicar un poco de natación en la piscina o en el mar. Estos cambios de hábitos pueden ayudar a estimular el intestino.

Estableciendo horarios ¡Como un reloj!

•Es importante establecer unas rutinas diarias y horarios para ir al baño. Al principio puede que vayas sin ganas, pero poco a poco el intestino se activará.

•Intenta controlar el estrés. Un exceso de nervios puede afectar a la salud, al apetito, a la masticación, a las digestiones y a la actividad intestinal.

•Evita prisas y agobios. Encuentra un momento para cuidarte y atender a las necesidades fisiológicas. Cuando el intestino se active, no intentes aguantar.

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