Y en el Palacio Real se hizo el silencio

Ayer la Reina nos calló a todos. Doña Letizia protagonizó su primera cena de gala a un jefe de Estado, se trataba de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y nos demostró a todos que la sencillez, la elegancia y el protocolo no son una guerra constante a tres bandas. Doña Letizia eligió un vestido [...]

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Ayer la Reina nos calló a todos. Doña Letizia protagonizó su primera cena de gala a un jefe de Estado, se trataba de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y nos demostró a todos que la sencillez, la elegancia y el protocolo no son una guerra constante a tres bandas.

Doña Letizia eligió un vestido de noche de la firma Carolina Herrera New York, que ha entrado con fuerza en su armario y parece que para quedarse. Realizado en delicados encajes y en corte sirena, es una pieza deliciosa y le sentaba como un guante.

El vestido, que como os he contado en otro post es de fabricación española aunque el diseño sea venezolano, país de origen de Carolina Herrera, es de la colección prefall del 2011. Es decir, ¿lleva guardado en su armario desde hace tres años?

La actriz January Jones lo llevó esa temporada en los premios del Sindicato de Actores, pero los encajes eran en dorado, por lo que puede que se trate de un remake de ese mismo vestido. Me gusta mucho más en el modelo de nuestra Reina, me parece más elegante.

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Ayer no sólo el vestido fue un acierto. Doña Letizia eligió un peinado precioso, que combinaba de maravilla con la Tiara Floral, regalo del Estado español a la reina Sofía con motivo de su boda, y que también llevó la infanta Cristina en la suya.

Esta pieza, con talla brillante y talla perilla, con motivos florales y vegetales, y una flor central adaptada para broche, es una de las preferidas de Letiza. También se colocó el broche de diamantes de flor de lis (emblema de los Borbones), que pertenece a la tiara de Ansorena que Felipe VI le regaló por su quinto aniversario de boda y que todavía no hemos podido ver. Empiezo a pensar que es un mito.

Los pendientes son el botón de diamantes, que se desmonta de las perlas australianas.

El maquillaje, con los ojos en tono plomo y los labios rojos, quedaban perfectos para una noche de gala.

El vestido, los joyas, los complementos, estaban muy bien combinados, pero creo que lo que más me gustó de la velada fue el peinado, un recogido bajo en trenza que le queda de maravilla, ya que tiene un poco de volumen.

Lo dicho, ayer la Reina me dejó muda, a mí y a todo el salón del trono del Palacio Real, porque cuando ella entró, perfecta, reinó el silencio.

¿Qué os parece a vosotros?, ¿os gustó la Reina ayer tanto como a mí?

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