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Cristina, de la sonrisa en público a la angustia en la intimidad

Mientras la investigación apunta a que habría gastado casi 150.000 euros del dinero de Nóos en muebles y cortinas para Pedralbles, se ha publicado el documento firmado por ella del contrato ficticio de alquiler del palacete a una sociedad instrumental de Aizoon y el juez ha embargado la mitad de su casa barcelonesa y otras propiedades, la hija mediana de los Reyes intenta hacer vida normal. Incluso reapareció junto a Iñaki Urdangarín por sorpresa en una boda en Barcelona.  Allí se mostró feliz, pero en Ginebra, aparece seria y preocupada.

Mientras la investigación apunta a que habría gastado casi 150.000 euros del dinero de Nóos en muebles y cortinas para Pedralbles, se ha publicado el documento firmado por ella del contrato ficticio de alquiler del palacete a una sociedad instrumental de Aizoon y el juez ha embargado la mitad de su casa barcelonesa y otras propiedades, la hija mediana de los Reyes intenta hacer vida normal. Incluso reapareció junto a Iñaki Urdangarín por sorpresa en una boda en Barcelona.  Allí se mostró feliz, pero en Ginebra, aparece seria y preocupada.

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Cristina, tensa ante el futuro

La situación de la infanta Cristina y de su familia no es fácil. Y es que las noticias desde España no son nada alentadoras ya que la policía, según informa El Mundo, ha determinado que la duquesa de Palma se gastó 148.000 euros en muebles y cortinas para su casa de Pedralbes del dinero de Aizoon, empresa en la que presuntamente se blanqueaba dinero procedente de la entidad Nóos de su marido.

Además, el martes 29 de octubre el mismo diario publicaba el documento firmado de su puño y letra del contrato ficticio de alquiler de la casa de Pedralbes a su sociedad instrumental, Aizoon.

La Agencia Tributaria aportaba este documento al juzgado de Palma que investiga el 'Caso Nóos', por el que los duques de Palma hicieron creer al Fisco que tenían alquilada la casa a su empresa patrimonial. De esta manera, el alquiler les generaba unos gastos ficticios y así pagaban menos impuestos.

La firma de la hija de los Reyes la situaría en el epicentro del fraude fiscal y del blanqueo de capitales por el que el juez Castro podría llamarla a declarar.

Y a todo esto se suma que el juez Castro ha embargado la mitad de la casa de Pedralbes y otras propiedades después de que Urdangarín no hiciera frente a la fianza de responsabilidad civil que se le impuso tras ser imputado.

Pese a todo, la hija de los Reyes intenta llevar una vida familiar y tranquila en Ginebra. Días antes de viajar a Barcelona para asistir a una boda, la hija menor de los Reyes paseaba a su mascota con rostro serio y preocupado por los alrededores de su casa al finalizar su jornada en La Caixa.

Cristina, en cuyo rostro se reflejan las dificultades que vive, suele salir a pasear con su mascota por la ciudad suiza en la que reside desde hace casi dos meses.

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Una vida nornal en Ginebra

Cuando sale de trabajar, la Infanta se dedica a sus hijos, a los que al menos ve tranquilos y adaptados perfectamente a su nueva residencia. También aprovecha para hacer algunas compras. Precisamente en días pasados fue sola hasta una librería, donde adquirió un libro.

En la imagen vemos a Cristina con sus hijos, Miguel, Pablo y Juan, de espaldas, que estuvieron con su madre en un parque cercano a su domicilio en Ginebra.

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Sus hijos, su 'salvación'

La gran alegría que tiene en este momento tan duro de su vida la infanta Cristina es su trabajo, que parece irle de maravilla, y sobre todo, su familia.

Durante su paseo por las cercanía de su casa, donde vive muy tranquila alejada de todo el revuelto al que estaba acostumbrada en Barcelona, la hija de los Reyes encuentra la paz y el relax que necesita. Así se puede volcar en sus hijos como en esta imagen, en la que le lanza la chaqueta a Miguel.

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Buena ciudadana

Cívica, Cristina se ocupó de quitar los excrementos de su perro, un labrador color claro, durante su relajante paseo por los alrededores de su nueva casa en Ginebra, donde cuenta con grandes espacios y zonas verdes, como se aprecia en la imagen.

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Urdangarín, en 2015 a juicio

Mientras doña Cristina paseaba con su mascota, su esposo, Iñaki Urdangarín aprovechaba para mantenerse activo y en forma montando en bicicleta.

Con un casco en la mano, el duque de Palma ya que se mueve por Ginebra en bici, al parecer no será juzgado hasta 2015, debido al colapso que existe en el juzgado de Palma de Mallorca.

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Reaparecen por sorpresa en una boda

Si los problemas que rodean a los duques de Palma se agravan por momentos, en lo estrictamente personal acaban de protagonizar su reaparición en la vida social asistiendo por sorpresa a una boda en Barcelona.

Cristina e Iñaki se presentaban así de unidos y felices, agarrados de la mano y más sonrientes que nunca, al enlace de Pablo Lara, hijo del presidente de Planeta, y Anna Bufrau, hija del director de Indra en la Ciudad Condal, el pasado 26 de octubre.

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La sonrisa de Cristina

La infanta Cristina, que para acudir a la boda -a la que asistieron unos 650 invitados de alto postín- se mostró muy sonriente durante toda la velada, en la que los problemas que la rodean y su posible reimputación en el 'Caso Nóos' por delitos fiscales quedó al margen temporalmente.

Cristina y su esposo, Iñaki Urdangarín, que habían confirmado la asistencia a la boda nada más recibir la invitación, viajaron solos a Barcelona mientras sus hijos permanecieron en Ginebra al cuidado de su abuela materna, Claire Liebaert.

Escotados por Miquel Roca, abogado de ella, departieron durante el convite de enlace con sus amigos de la alta sociedad catalana aunque, al parecer, algunos no les saludaron.

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