Leonor de Suecia, protagonista del bautizo de su hermana

La espontaneidad de la nieta de los reyes de Suecia durante el bautizo de su hermana, nos ha hecho recordar a Froilán, como paje en la boda de Felipe VI y Letizia Ortiz.

La hija mayor de Magdalena de Sueca y Chris o’Neill se ha convertido en la gran protagonista del bautizo de su hermana. Natural y espontánea, la pequeña no ha parado durante toda la ceremonia, convirtiéndose en el Centro de todas las miradas. Aunque ha llegado de lo más formal, al lado de su madre y se ha sentado en la sillita de terciopelo azul que le tenían preparada, Leonor de Suecia no ha tardado mucho en hacer 'de las suyas'.

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Tras levantarse varias veces de su asiento, en el que se ha sentado con las piernas cruzadas, como los indios, se ha puesto a correr por la capilla ante la atenta mirada de todos los asistentes.

Después se ha quitado los zapatos y en lugar de volver a su asiento, ha preferido sentarse en la alfombra central, en la que parecía estar de lo más cómoda.

Su madre, Magdalena de Suecia, que llevaba en brazos a la pequeña Adriana, lo decía todo con la mirada, pero Leonor seguía a sus anchas.

Cansada ya de andar descalza, la princesa Leonor ha intentado ponerse los zapatos, pero ante la dificultad, ha desistido. Buscando un compañero de travesuras, la hija mayor de Magdalena de Suecia y Chris O'Neill, se ha fijado en su hermano Nicolás, que estaba mucho más tranquilo.

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Al termino de la ceremonia, Leonor –aún descalza– se ha puesto a dar vueltas alrededor de su madre, que ya con cara de circunstancia y sin saber qué hacer ha preferido reírse ante la situación.

Y así, sin zapatos, ha posado ante lo medios de comunicación. Lejos de molestarle la arena en los pies, se ha agachado y la ha cogido con las manos, para 'darle' un poquito a los zapatos de su mamá.

Por su parte, los hijos de Carlos Felipe de Suecia y la princesa Sofía también han tenido su momento. El pequeño Gabriel decidía calmarse la rabieta de los dientes con uno de los recordatorios de la misa.

Mientras, su hermano mayor, el príncipe Alejandro, buscaba los brazos de su madre y de su abuela, Silvia de Suecia.

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