La princesa Charlene muestra su 'cara' más desconocida

La consorte de Alberto II de Mónaco ha aparecido en el circuito de Fórmula 1 de Castellets, en Provenza, con un semblante totalmente irreconocible. Ella y su marido demostraron ser grandes aficionados a este deporte.

Charlene de Mónaco Fórmula 1
Agencias

En sus últimas apariciones, la princesa de Mónaco no ha pasado desapercibida. Ha pasado de ser conocida como 'la princesa triste' a beber de la botella de Champagne en la 73º edición del Gran Premio de Fórmula 1, que se celebró el pasado mes de mayo. Sin embargo, ha conseguido sorprendernos de nuevo en su último evento. Charlene acudió junto a su marido, Alberto II de Mónaco, al campeonato mundial de Fórmula 1, al Circuito Paul Ricard, donde hacía 28 años que no se competía. Por ello, y dado que son unos grandes aficionados al deporte, no quisieron perdérselo. Lo que no nos esperábamos era que una de las princesas más icónicas en cuanto a 'glamour' y elegancia disimulase tan poco un rostro tan desgastado.

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Parecía que la princesa había remontado, y su tristeza ya no era tan reseñable. De hecho, últimamente lo que se destacaba era su bienestar, su simpatía, una imagen poco usual en ella, como en la segunda edición de la Riviera Water Bike Challenge, hace apenas unos días.

Sin embargo, el cansancio de su cara en el circuito de la Fórmula 1 es evidente, aunque desconocemos la causa de semejante estado. Tal vez el look de Charlene no fue lo más acertado, pero, en definitiva, sean las rayas de la camisa, sus ojeras o su sonrisa forzada, nada tiene que ver su apariencia con la de hace tan solo dos semanas. Y mejor no hablar del cambio que ha dado desde su noviazgo con Alberto II hasta hoy.

Es cierto que los años pasan factura, pero las cirugías también. Tan solo con mirar sus pómulos y labios basta para darse cuenta que los resultados no han sido los mejores posibles. ¡Juventud, divino tesoro!

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