La Familia Real de Mónaco disfrutan de la festividad de Santa Devota sin Gabriella

La Familia Real ha acudido a su último evento , la tradicional fiesta de Santa Devota, sin la pequeña Gabriella.

Familia Real Mónaco
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Los hijos mellizos del príncipe Alberto y Charlene de Mónaco, Jacques y Gabriella, van tomando protagonismo en la vida social del pequeño principado. Cada vez que la familia acude a un acto social o un simple viaje por placer, son los mellizos los que acaparan todo el protagonismo de sus fotografías. Sin embargo, en el último acto oficial de la Familia Real de Mónaco, ha sido muy distinto. Este fin de semana han puesto el broche de oro a numerosas celebraciones después del cumpleaños de Charlene acudiendo a la festividad de Santa Devota, patrona de Mónaco, una tradición milenaria del Principado del que forma parte desde hace ya casi 9 años.

Si el pasado año fueron los peques de la casa los que se robaron todo el protagonismo con sus miradas cómplices y tiernos gestos, esta vez el evento lo ha marcado la ausencia de la pequeña Gabriella. Solo Jacques, de la mano de sus padres, fue testigo de los actos que presidieron en Port Hercule. Aunque no han trascendido los motivos de la ausencia de la pequeña, es probable que sea porque está enferma, ya que no es normal que se pierda esta festividad.

Familia Real Mónaco
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La leyenda de Santa Devota empieza a principios del siglo sexto en Córcega, con la persecución de los cristianos por el gobernador romano Dioclitano. Allí, una joven cristiana, Devota, fue arrestada, encarcelada y torturada. Murió sin jamás renegar de su fe. Depués de su muerte, se ordenó que se quemara su cuerpo, pero un grupo de cristianos se lo llevó y lo colocó en una barca que salía para África donde, pensaban, recibiría cristiana sepultura.

Sin embargo, durante las primeras horas de la travesía, estalló una tormenta. Fue entonces cuando de la boca de Devota salió una paloma que guió la barca hasta Mónaco, concreta mente hacia la capilla llamada “des Gaumates” (actual iglesia de Santa Devota). Era el sexto día antes de las calendas de febrero, lo que corresponde aproximadamente a la fecha del 27 de enero del año 303 o 304. Desde entonces, numerosos habitantes de Mónaco o navegantes venían a rezar sobre la tumba. Sin embargo, una noche, un individuo robó las reliquias de la Santa con intención de negociar sus beneficios. El sacrílegio se evitó, ya que un grupo de pescadores persiguió y detuvo al ladrón. La barca del ladrón fue quemada como sacrificio expiatorio.

En memoria del capitán que fue capturado por afanar las joyas, cada año se prende fuego a un barco de pesca.

Charlene de Mónaco
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Este lunes tendrá lugar la tradicional misa en Montecarlo oficiada por el obispo de Mónaco y la posterior procesión de Santa Devota que también presidirá parte de la familia Grimaldi.

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