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Charlene y Carolina de Mónaco, dos Acuario frente a frente

Las mujeres más importantes de Mónaco cumplen años con solo dos días de diferencia. Mientras la princesa consorte cumple 38, la hermana del príncipe Alberto celebrará los 59. Sin embargo, pese a compartir signo zodiacal, no puede haber más diferencias entre ellas y su relación resulta apenas cordial, de cara a la galería.

Las mujeres más importantes de Mónaco cumplen años con solo dos días de diferencia. Mientras la princesa consorte cumple 38, la hermana del príncipe Alberto celebrará los 59. Sin embargo, pese a compartir signo zodiacal, no puede haber más diferencias entre ellas y su relación resulta apenas cordial, de cara a la galería.

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Cuñadas distanciadas

Charlene y Carolina  cumplen años con solo dos días de diferencia. Carolina lo hace el 23 de enero y su cuñada lo hace el 25 del mismo mes. Sin embargo y pese a compartir signo zodiacal (Acuario), ambas mujeres no pueden ser más diferentes.

 

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Carolina, princesa desde la cuna

Carolina ha formado parte de una famila real desde que nació por lo que  la atención mediática que provoca y estar siempre en el punto de mira de paparazzis no le quita el sueño y está más que acostumbrada a ello.

 

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Charlene, una vida dedicada a su pasión de manera profesional

Charlene por su parte ha sido una persona más o menos anónima para el mundo hasta que se la relacionó con el heredero del Principado de Mónaco en el año 2006.

Hasta ese momento, Charlene vivía volcada en la natación, deporte que la llevó a participar en los Juegos Olímpicos de Sidney en el año 2000 y las intrigas palaciegas le eran completamente desconocidas.

 

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Carolina y sus tres bodas

Carolina ha estado casada en tres ocasiones diferentes. La primera fue en 1978 con el "niño rico y vividor" Philippe Junot.  17 años mayor que la princesa, no contaba con el beneplácito de Grace Kelly y Rainiero y se opusieron a la relación desde el principio, debido a su fama de mujeriego y vividor aunque finalmente decidieron consentir el matrimonio antes de que la pareja siguiera protagonizando escandalosas portadas en las revistas del corazón de toda Europa. La unión duró poco más de dos años debido a las constantes infidelidades del francés.

En 1983 se casó con el empresario italiano Stefano Casiraghi, lo que le trajo la tan ansiada felicidad y estabilidad emocional que tanto necesitaba Carolina. Con el italiano tuvo a sus tres hijos mayores, Andrea, Carlota y Pierre y todo fue un cuento de hadas hasta su trágica muerte en un accidente mientras participaba en una carrera de embarcaciones de alta velocidad. Fue, según dicen sus íntimos, el gran amor de su vida, del que más enamorada ha estado.

En 1996 se la empezó a relacionar con Ernesto de Hannover, amigo de toda la vida de la princesa, aunque no fue hasta 1999 cuando se casaron. Con él tuvo su cuarta hija, Alejandra, a los meses del enlace. Desde 2008 hacen vidas completamente separadas aunque no han solicitado formalmente el divorcio.

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Charlene, casada solo una vez

Charlène y el príncipe Alberto se conocieron en el año 2000 pero no se les vio juntos en público hasta 2006 durante los Juegos Olímpicos de Invierno en Turín.

El 23 de junio de 2010 el Principado de Mónaco anunció su compromiso y la boda religiosa católica se celebró el 2 de julio de 2011. Un día antes tuvo lugar el matrimonio civil.
Con la boda, Charlene se convirtió en princesa consorte de Mónaco y adquirió el tratamiento de Alteza Serenísima, títulos antes utilizados por la madre del príncipe Alberto II. 
El destino escogido para su viaje de luna de miel fue Sudáfrica, su país natal.

En abril de 2011, Charlene, perteneciente a la religión protestante, se convirtió al catolicismo, religión oficial del Principado.

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Carolina sin padres

Carolina no ha gozado de una vida completamente feliz, tras la pérdida de su madre en un accidente de coche en 1982, se quedó viuda de su segundo marido, Stefano Casiraghi, solo un año después.

Padre e hija se consolaron mutuamente, pero nunca lograron mitigar el gran dolor del todo.

La muerte de Rainiero en 2005, dejó a la princesa completamente huérfana y asumiendo el papel de matriarca de la familia.

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Sus padres, el mejor apoyo de Charlene

Charlene siempre se ha apoyado en su familia para sobrellevar la vida en palacio. Sus padres, Michael y Lynette, la acompañan siempre que pueden, al igual que sus hermanos pequeños Gareth y Sean.

Es una familia muy unida que incluso llegaron a instalarse en Mónaco días antes de la boda para estar con su hija dando la imagen de ser una piña.

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Carolina, madre madura

Alejandra es la pequeña de los hijos de Carolina. Mientras que los tres primeros, fruto de su matrimonio con Stefano, los tuvo muy joven (antes de cumplir los 30 años), Carolina se quedó embarazada de Ernesto de Hannover cuando ya pasaba los 40.

Esto la ha convertido en una madre más madura que posiblemente la esté llevando a atender de una manera más madura a su pequeña, colmándola de atención y dedicándole más tiempo de calidad que el que pasó con sus hijos mayores.

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... y abuela al tiempo

Además de disfrutar como nunca de su papel de madre de una hija adolescente (Alejandra sólo tiene 16 años), está totalmente volcada en su faceta de abuela.

Y así lo demuestran los constantes gestos de amor hacia sus nietos, Alexandre e India, hijos de su primogénito Andrea y de Raphael, hijo de Carlota.

 

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Charlene, madre primeriza

El 30 de mayo de 2014 el Palacio Grimaldi comunicó que la princesa Charlene estaba embarazada de gemelos.

Los niños, que nacieron el 10 de diciembre de ese año, se llaman Jaime, que es el heredero oficial de Mónaco, y Gabriela.

Sus hijos le han devuelto la alegría perdida y llenan todo su tiempo, hasta el punto, que cuando no asiste a algún acto público con Alberto, se justifica su ausencia alegando que los está cuidando.

 

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Las mayores de sus hermanos

Tanto Carolina como Charlene son las hermanas mayores.

Desde la muerte de su padre, Carolina ha ejercido de princesa consorte de Alberto hasta que Charlene entró en escena. Aunque han sido muchas las desavenencias entre los hermanos, sobre todo con Estefanía por su pasado modo de vida, alejado de las responsabilidades de la vida real, siempre han tratado de dar la imagen de familia unida.

Hasta el enlace de su hermano con la sudafricana, Carolina puso en su hijo mayor Andrea, sus aspiraciones a que éste fuera el heredero de Mónaco. Sin embargo, el matrimonio de su hermano y su posterior paternidad de Jaime y Gabriela, ha reducido notablemente esta posibilidad.

Este hecho podría ser el responsable de la antipatía de Carolina hacia Charlene. Aunque también se dice que siempre hubo falta de química entre las dos mujeres.

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Sus compañeros de vida

Charlene tiene una relación muy estrecha y cómplice con sus hermanos, sobre todo con Gareth, que son su gran apoyo para aliviar la soledad y presión a la que se ve sometida la sudafricana en el palacio Grimaldi.

Además, Charlene disfruta siempre que puede de escapadas a Córcega donde se la suele ver en compañía de Gareth y su mujer Roisin, con los que mantiene una relación muy estrecha y con los que se aisla de las tiranteces con las hermanas de su marido.

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Carolina, belleza internacionalmente alabada

Carolina ha heredado la belleza de su bella madre, Gracia de Mónaco, y los genes del cabello moreno de su padre, el Príncipe Reinero la complementan a la perfección, convirtiéndola durante años en una de las mujeres más bellas de la realeza europea.

Siempre ha marcado estilo y se la ha considerado una de las mujeres más elegantes del mundo. Sin embargo, en los últimos años, hemos visto a la princesa algo más descuidada y menos preocupada por su imagen. De hecho, a diario no se maquilla y apenas se arregla el pelo.

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Charlene, las comparaciones son odisas

Charlene ha tenido que afrontar desde el principio de su relación con el Príncipe Alberto las comparaciones con la que hubiera sdo su suegra. Rubias, con carrera profesionales anteriores a sus matrimonios, ninguna nació en Europa...

A lo largo de los años hemos visto como Charlene depuraba su estilo  mejorándolo cada año. También abandonó su melena midi y actualizó su imagen con un corte de pelo muy favorecedor.

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Carolina, fiel a Chanel

Carolina de Mónaco ha crecido rodeada de lujo y aunque no ha tenido suerte en la parcela sentimental, la mayor de los Grimaldi no ha pasado penurias económicas. Posiblemente su amistad con Karl Lagerfeld sea el motivo por el que Chanel sea una de sus firmas favoritas tanto para el día a día como para grandes citas de su agenda.

Tal es la amistad que une al francés con los Grimaldi, que fotografió a Alberto y a Charlene días antes de su boda y fue el responsable de varios de los trajes del novio.

 

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Charlene, amiga del estilo sobrio de Armani

Desde que saltó a la palestra de la vida pública, la mujer de Alberto de Mónaco ha confiado en el estilo menos arriesgado pero siempre infalible de los diseños del italiano Giorgio Armani.

Tanto le gusta a la princesa que le encargó su vestido de novia para la ceremonia religiosa de su boda.

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¿Divorcio a la vista?

Tras su boda en 2011 se supo que Charlene había firmado un contrato prematrimonial en el que se le exigía estar casada por lo menos 5 años con Alberto y darle un heredero. El plazo se cumple este año y los rumores que corren por Mónaco apuntan a que ella podría pedir el divorcio en breve ya que no es feliz junto al príncipe y su familia política. Puede ser, sin embargo, que sus hijos tan pequeños aún le hagan recapacitar sobre lo más conveniente para ellos.

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