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Federico y Mary de Dinamarca viven auténtico baño de multitudes y cariño

Miles de personas reciben a los príncipes daneses en las calles y plazas de Hinnerup y Hadsten, que visitaban la municipalidad con motivo de su 150 aniversario.

Miles de personas reciben a los príncipes daneses en las calles y plazas de Hinnerup y Hadsten, que visitaban la municipalidad con motivo de su 150 aniversario.

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Aclamados

La visita de los príncipes Federico y Mary a la municipalidad de Farvskov, con motivo del jubileo de los 150 años de Hinnerup y Hadsten, parecía que iba a ser algo protocolario.

Sin embargo, la presencia de la pareja levantó tanta expectación entre los más de 20.000 habitantes de las dos villas, aparte de los venidos de otros pueblos de los alrededores, que coparon todas las calles y plazas del centro de Hinnerup y Hadsten, convirtieron la visita de los príncipes daneses en un baño de multitudes.

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Para comenzar, visita a un castillo

Los príncipes Federico y Mary llegaron al castillo de Frijsenborg, uno de los mayores latifundios de Dinamarca con 6.200 hectáreas en propiedad y el centro de la nobleza danesa en la península de Jutlandia durante siglos, a las 11 de la mañana del sábado 8 de Septiembre.

En la puerta del castillo, una impresionante fortaleza del siglo XVI, fueron recibidos por Nils Borring, alcalde de Farvskov, y su esposa Hanne Schriver, además de los condes Bendt y Pernille Wedell, propietarios del castillo.

En su interior les esperaban 60 invitados, en su mayoría políticos y empresarios locales, que se sentaron a la mesa para un almuerzo que fue servido en 'Den Røde Sal' (El Salón Rojo).

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Multitudinaria llegada a Hinnerup

Poco después del mediodía Federico y Mary se trasladaron desde Frijsenborg a Hinnerup en un Chevrolet Coupé Special de Luxe, de 1939, que lo conducía su propietario de 72 años, Holger Rasmussen.

La llegada fue apoteósica. El coche paró en el cruce de dos calles con la banda de música local en frente.  Federico y Mary se bajaron para continuar el recorrido andando rodeados de miles de personas que se agolpaban en calles y plaza del pueblo, que habían sido cerradas al tráfico para la ocasión.

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Expectación 'real'

Los organizadores estaban desbordados. Normalmente estas visitas de la casa real solo se necesita la presencia de un par de agentes uniformados de la Policía para ir abriendo paso, pero esta vez se necesitaron ocho para hacer un pasillo entre la multitud.

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Acto tras acto

En la plaza, los príncipes Federico y Mary de Dinamarca se pararon a escuchar al coro de Hinnerup que cantaba 'Septembers himmel er så blå' (El cielo de Septiembre es tan azul).

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Mary protagonizó una suelta de globos

La real pareja también presenció una demostración de gimnasia y vieron un 'workshop' donde niños aprenden a hacer arte. Mary se encargó de la tradicional suelta de globos que llevaban tarjetas para poder comprar en las tiendas locales.

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Visita a los peques

Los príncipes Federico y Mary de Dinamarca también tuvieron su particular encuentro con los más pequeños, los niños. Visitaron la Biblioteca y Casa de Cultura de Hinnerup, donde conocieron de primera mano diversas actividades infantiles que realizan los muchachos en estas instalaciones culturales.

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Inolvidable viaje en un tren de vapor

Los herederos daneses subieron a continuación al vagón del tren que arrastraba 'Karen', una vieja locomotora de vapor de 1898 que a pesar de sus 114 años, sólo tardó 8 minutos en llevar a todos los invitados hasta Hadsten.

Eran las 3 de la tarde cuando "Karen" se paró en la estación de Hadsten e inundó el anden de vapor y humo.

Federico y Mary se bajaron y de nuevo un baño de multitudes entre los miles de personas que esperaban dentro y fuera del apeadero. La princesa se paraba de vez en cuando para saludar y recoger las flores que le daban los niños.

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Mary tiró a canasta

Tras visitar la 'Modelbane Europa', una exposición de trenes de miniatura dirigidos por computadora, los príncipes Mary y Federico fueron paseando por Søndergade, la calle central de Hadsten, mientras veían diversas actividad artísticas callejeras. En la plaza de Ernst B. Sund había juegos de todo tipo, además de actividades musicales y teatro.

Aquí fue donde Mary quiso recordar sus buenos tiempos de baloncestista. La canasta estaba a la altura y la princesa, que a pesar de los tacones tiene estilo para lanzar y se nota que ha jugado antes, lo intento hasta seis veces.  No tuvo suerte y no consiguió encestar. Fue entonces cuando Federico cogió el balón y encestó, pero fue en el tercer intento.

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Un broche de recuerdo para Mary.

Tras poco más de una hora recorriendo la villa, Federico y Mary llegaron hasta al escenario donde decubrieron las esculturas 'in memorian' que había hecho los niños de la escuela de arte de Hadsten. Allí se le hizo entrega a la princesa de un recuerdo.

Se trata de un broche que lleva el nombre de "En Pige i leg" (Una niña jugando). Es un broche hecho en oro de 14 quilates que se basa en un dibujo de Sarah Rudolfsen, una niña de 10 años de la escuela de Hadsten, que también fue la encargada de entregarlo.

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Una jornada completa y larga

Después de que el príncipe Federico soltara los patitos de plástico en el río como parte de una competición infantil, el heredero y su esposa se despidieron de todos los presentes y en su coche, pusieron rumbo a Copenhague donde llegarían 4 horas después.

Una jornada de sol a sol y muy cansada para Mary, que se pasó casi 6 horas de pie, sin perder la sonrisa, con sus zapatos de tacón caminando por la empedradas calles de Hinnerup y Hadsten. Sus hijos estaba en casa porque todavía son muy pequeños para aguantar un día tan largo.

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