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Guillermo y Stèphanie, besos en el balcón de Palacio

Los Grandes Duques herederos luxemburgueses, tras su matrimonio religioso en la Catedral de Notre-Dame, han compartido con todos la felicidad de su unión.

Los Grandes Duques herederos luxemburgueses, tras su matrimonio religioso en la Catedral de Notre-Dame, han compartido con todos la felicidad de su unión.

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Comparten su felicidad con los luxemburgueses

Los Grandes duques herederos Guillermo de Luxemburgo y Stèphanie de Lannoy han compartido la alegría de su matrimonio con todos sus súbditos desde el balcón del Palacio Ducal.

Los felices novios, ya convertidos en marido y mujer, que habían llegado al Palacio a las 13.17 en coche se hicieron esperar unos minutos hasta que a las 13.33 horas hicieron su esperada aparición pública, muy sonrientes.

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Pública felicidad

Aunque en el recorrido desde la Catedral al Palacio Ducal, Guillermo y Stèphanie habían podido saludar a todas las personas apostadas en los 300 metros del tramo, uno de los grandes momentos de la boda real era su salida al balcón.

Resplandecientes de felicidad, los ya esposos por lo civil y religioso, se disponían a saludar entre miradas cómplices a los luxenmburgueses.

En esta imagen, Guillermo de Luxemburgo observa con mucha ternura a su esposa, que sonríe llena de dicha mientras mira a sus conciudadanos.

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Y llegó el beso

En el balcón, Guillermo de Luxemburgo y Stephanie de Lannoy, se dejaban llevar por la emoción del momento y por las peticiones de sus cinciudadanos y hacían visible su felicidad con un largo beso en los labios.

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Repiten besos

Guillermo y Stephanie no se conformaron con un solo beso y repitieron este cariñoso gesto en varias ocasiones, hasta seis, mientras la multitud coreaba sus nombres y gritaba loas consgnas típicas de las bodas: ¡Viva los novios! y ¡qué se besen, que se besen!...

En los labios, en la cara, en la cabeza... La desmotración pública de amor del recién estrenado matrimonio no ha escatimado besos.

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Guillermo de Luxemburgo y Stèphanie de Lannoy en el balcón del Palacio Ducal tras su boda religiosa, celebrada la mañana de este sábado 20 de octubre en la Catedral de Notre-Dame de Luxemburgo.

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Besos para todos

La ya Gran Duquesa heredera, Stèphanie de Lannoy, que el viernes 19 de octubre obtuvo la nacionalidad luxemburguesa antes de su boda civil con Guillermo, correspondió al cariño de la gente lanzándoles besos al aire mientras su esposo saludaba con mucha energía a su pueblo.

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Stèphanie, mimada por todos

Guillermo de Luxemburgo se ha mostrado muy atento con su esposa, a quien también ha abrazado cariñosamente en 'debut' como Gran Duquesa heredera ante el que ahora se ha convertido en su pueblo.

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Del balcón a la recepción real

Guillermo de Luxemburgo y Stèphanie de Lannoy en el balcón del Palacio Ducal tras su boda religiosa, celebrada la mañana de este sábado 20 de octubre en la Catedral de Notre-Dame de Luxemburgo.

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Miradas llenas de amor

La inmensa felicidad que vivía la pareja por su unión en matrimonio ha quedado reflejada en cada uno de los instantes del día. Además de besos y tiernos abrazasos, las miradas llenas de complicidad que se han dedicado han sido constantes. Parecían hablarse con la mirada para decir ¡por fin se ha hecho realidad nuestro sueño!.

 © Grand-Ducal Court

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Toda la Familia Real de Luxemburgo en el balcón

Tras unos minutos en el que todo el protagonismo ha sido para los recién casados, el resto de la Familia Real Ducal se reunía con Guillermo de Luxemburgo y Stèphanie de Lannoy en el balcón de Palacio.

Los Grandes Duques de Luxemburgo acompañados de sus cinco hijos: Félix, Sebastián, Alejandra, Luis -con su mujer Tessy- y el novio, Guillermo, junto a Stèphani, saludaban juntos.

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Futuro y presente de la Familia Real Ducal

Los recién casados y los Grandes Duques de Luxemburgo, futuro y presente de la monarquía en este pequeño país, fueron aclamados por su pueblo, y ellos correspondieron a su cariño con animados saludos copn los brazos en alto y sonrisas.

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María Teresa, encantada con Stèphanie

La Gran Duquesa María Teresa, que es originaria de Cuba y ostenta este título desde su boda el 14 de febrero de 1981 con Enrique de Luxemburgo, también celebrada en la Catedral de Notre-Dame de este país, demostró el cariño y aprecio que siente por Stèphanie con un beso en la mejilla.

María Teresa, hija de exiliados cubanos se enamoró de Enrique sin saber su procedencia aristocrática al coincidir con él en la universidad de Ginebra. Desde entonces no se han separado. El matrimonio se ha mostrado siempre muy enamorado y unido.

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El Gran Duque de Luxemburgo, un hombre feliz

Enrique de Luxemburgo, de 57 años, que reina en el Gran Ducado desde el 7 de octubre de 2000 después de la abdicación de su padre, Juan de Luxemburgo, estaba muy feliz observando el cariño que dispensaba su pueblo a la Familia Real y en especial a los recién casados y futuros regentes del país.

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La boda real, un inolvidable acontecimiento

Centenares de personas, muchas de ellas cargadas con cámaras y modernos móviles para inmortalizar el momento, han felicitado a recién casados, que les saludaban desde el balcón del Palacio Ducal, engalanado para esta ocasión tan especial.

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Adiós a los luxemburgueses y 'hola otra vez' a sus invitados

Después del saludo de toda la Familia Ducal, los recién casados se quedaron solos en el balcón del Palacio durante unos segundos antes de regresar al interior del edificio.

Con más besos y un gran adiós con los brazos en alto, Guillermo de Luxemburgo y Stèphanie de Lannoy se disponían a continuación festejar su enlace con sus invitados con el tradicional banquete de bodas.

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Tradicional foto de familia

Antes del banquete real, los recién casados se hacían la tradicinonal foto de familia con los invitados de la realeza que han asistido al anlace.

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