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Los recién casados compartieron su felicidad en la calle con los luxemburgueses

Guillermo y Stèphanie de Lannoy quisieron compartir con los luxemburgueses la felicidad por su enlace matrimonial saliendo y, tras el banquete de boda, salieron a la calle para recibir, entre vítores, la enhorabuena de sus ciudadanos y asistir junto a ellos, desde el balcón del Ayuntamiento, al espectáculo de fuegos artificiales y al inicio del concierto de fin de fiestas en la Plaza de Guillermo II.

Fotos: © Cour Gran Ducale

Guillermo y Stèphanie de Lannoy quisieron compartir con los luxemburgueses la felicidad por su enlace matrimonial saliendo y, tras el banquete de boda, salieron a la calle para recibir, entre vítores, la enhorabuena de sus ciudadanos y asistir junto a ellos, desde el balcón del Ayuntamiento, al espectáculo de fuegos artificiales y al inicio del concierto de fin de fiestas en la Plaza de Guillermo II.

Fotos: © Cour Gran Ducale

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Compartieron el banquete con 650 invitados

Los recién casados redondearon su enlace matrimonial compartiendo con los luxemburgueses, a pie de calle, uno de los grandes momentos de sus vidas.

Antes, Guillermo y Stèphanie presidieron el banquete de bodas en el Palacio Gran Ducal con 650 de los 1.400 invitados que por la mañana asistieron a la ceremonia religiosa.

Entre ellos se encontraban las personas vinculadas directamente a las dos familias, así como las autoridades del país y los representantes de las monarquías reinantes (don Felipe y doña Letizia) y no reinantes.

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Unieron sus manos para cortar la tarta con una espada

Tras degustar el menú, basado en la gastronomía tradicional del país y preparado por algunos de los mejores chefs luxemburgueses del mundo (la cocinera Léa Linster y Franck Panie, y el francés Thierry Duhr), la simpática pareja real compartió la espada para hacer el tradicional corte de boda a la tarta preparada por la afamada pastelería Oberweis.

Finalizados los discursos de rigor con una copa de champán en las manos y el saludo a las autoridades como despedida, Stèphanie y Guillermo salieron a la calle sobre las 20:00 horas para unirse al pueblo.

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Stéphanie volvió a lucir el Chanel, pero con zapatos nuevos

La flamante novia volvió a lucir el modelo de dos piezas de Chanel que había vestido el viernes en la ceremonia civil de su boda, no así los zapatos, unos 'peep-toes' plateados a juego de tacón ancho y abiertos por delante.

Guillermo y Stèphanie llegaron a la Plaza de Guillermo II, donde está ubicado el Ayuntamiento, caminando y recibiendo las felicitaciones y gritos de enhorabuena de los luxemburgueses allí congregados.

Antes de subir al balcón municipal, los novios, como habían hecho desde el balcón del Palacio Gran Ducal tras la ceremonia religiosa, demostraron una vez más su enorme felicidad y se besaron frente a sus ciudadanos.

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Apoteósico recibimiento cuando salieron al balcón

La plaza, abarrotada, recibió a los príncipes entre aplausos y una gran algarabía cuando se asomaron al balcón del Ayuntamiento

Desde allí volvieron a saludar a los ciudadanos. La pareja no ha parado de sonreír en esta nueva aparición pública tras darse el sí quiero en la mañana del sábado 20 de octubre en la Catedral de Notre-Dame.

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En la mano derecha, el anillo de su madre

Stèphanie lució en su mano derecha, con la que saludaba desde el balón del Ayuntamiento a los luxemburgueses, el anillo de esponsales de su madre, que falleció el pasado agosto. En la mano izquierda llevaba el anillo que por la mañana le había colocado Guillermo para señar su unión matrimonial.

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El alcalde Xavier Bettel fue su anfitrión

Los recién casados fueron recibidos a las puertas del Ayuntamiento por Xavier Bettel, alcalde de la ciudad de Luxemburgo, que los acompañó en el balcón durante la celebración del espectáculo de fuegos artificiales que los novios regalaron a los ciudadanos por su boda.

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Muy pendientes de los fuegos artificiales

Los novios, que han conquistado con su simpatía a medio mundo por su amabilidad, cercanía y saber estar, no apartaron la vista del cielo durante el tiempo que duró el espectáculo pirotécnico preparado desde el Glándulas Trois, que los luxemburgueses acompañaron con gritos de satisfacción y admiración.

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La Plaza de Guillermo II estaba abarrotada

La Plaza de Guillermo II estaba a reventar de ciudadanos luxemburgueses, que durante las celebraciones no se han perdido ni un solo acto de la boda y que engalanaron la ciudad al nivel que exigía tan alto acontecimiento para ellos, eso sin olvidar que hicieron gala de sus mejores dotes de anfitriones para recibir a los visitantes que habían acudido al país estos días.

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Guillermo rodeó a su mujer con el brazo

Durante el fabuloso espectáculo de fuegos artificiales, Guillermo rodeó a su esposa cariñosamente con su brazo, mientra iba haciéndole confidencias al oído que ella recibía con una sonrisa.

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No se cambió los pendientes de la boda religiosa

Stèphanie, que había cambiado su vestido de novia de horas antes por un cómodo y elegante Chanel que ya había lucido el día anterior, decidió no cambiarse los pendientes de brillantes que había portado durante la ceremonia religiosa.

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Dos anillos enlazados de fuego

El motivo central del espectáculo pirotécnico, como no podía ser de otra forma, era la boda real y durante el mismo se pudieron observar figuras alusivas como estos dos anillos de fuego que simbolizaban la reciente unión de los Grandes Duques.

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Lució el mismo peinado que en la boda de horas antes

Stèphanie también mantuvo en su look el semirrecogido de su pelo, donde durante la ceremonia religiosa había estado prendido el velo de tul de cinco metros de su vestido de novia.

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Sus caras, entre una explosión de cohetes

En la imagen otra de las alusiones a la boda durante el espectáculo de fuegos artificiales, en esta ocasion con las fotos de los dos contrayentes sobre un escenario.

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Felicitaciones de los ciudadanos y botes en el coche

Los luxemburgueses quieron desear lo mejor en su nueva vida de casados a sus Grandes Duques y, como muestra, esta pancarta escrita en una sábana y desplegada sobre el automóvil que esperaba a los Grandes Duques, a cuyo parachoque trasero ataron los tradicionales botes.

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Recepción en el Château de Berg

Una vez finalizados los fuegos, los Grandes Duques se despidieron de los ciudadanos, que tenían el fin de fiesta con dos conciertos musicales hasta altas horas de la madrugada a cargo de los grupos Selah Sue y Funky P.

Guillermo y Stèphanie, por su parte, tenían una última cita, esta vez mucho más íntima, con sus familiares, amigos y algunas autoridades, en una recepción en el Château de Berg.

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