Nahurito visita Coria, donde le llaman primo un millar de ciudadanos apellidados Japón

El príncipe Naruhito de Japón, mucho más relajado tras las numerosas reuniones de carácter político y comercial, disfruta de los tesoros culturales de España en la recta final del viaje que conmemora los 400 años de la llegada a nuestro país del embajador Hasekura Tsunenaga.

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El príncipe Naruhito de Japón, mucho más relajado tras las numerosas reuniones de carácter político y comercial, disfruta de los tesoros culturales de España en la recta final del viaje que conmemora los 400 años de la llegada a nuestro país del embajador Hasekura Tsunenaga.

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Nahurito se empapa de la España que tanto admira

El príncipe Nahurito afronta la recta final de su viaje a España mucho más relajado, después de numerosas reuniones con las autoridades españolas (el Rey, el Príncipe, Mariano Rajoy...) y delegaciones comerciales españolas y japonesas, descubriendo aquellos lugares que vieron por primera vez hace 400 años el primer embajador nipón en nuestro país, Hasekura Tsunenaga.

 

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La Salamanca que conocieron sus padres en 1985

Tras una intensa agenda en Madrid, que comenzó el lunes con motivo del Año Dual España-Japón, el hijo de los emperadores de Japón, Akihito y Michiko, recaló en Salamanca, que sus padres, entonces príncipes, visitaron en 1985.

De ello queda testimonio en una placa cercana a la plateresca fachada de la Universidad, que el heredero visitó tras asomarse al balcón del Ayuntamiento salmantino después de recibir las llaves de la ciudad.

 

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La Universidad, visita obligada

Naruhito, acompañado por las autoridades, visitó en la Universidad el aula Fray Luis de León, el Paraninfo y la antigua librería.

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Un admirador de los tesoros bibliográficos

El heredero japonés mostró un gran interés por joyas como el manuscrito 'Atlantis Maioris Appendix' de Henricus Hondius de 1631, uno de los tesoros bibliográficos que guarda la Universidad en su histórica librería.

Nahurito también dedicó parte de su visita a reunirse en el Salón de Claustros con destacados investigadores de la Usal en el ámbito del agua, la agricultura, los recursos hídricos y los fondos marinos.

Durante su visita a la Plaza Mayor y a la Casa de las Conchas, el príncipe se mostró cercano con los ciudadanos hasta el punto de que se acercó a saludar a una pareja de turistas y a un grupo de estudiantes de su país.

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Coria del Río, el hogar de un millar de ciudadanos Japón

Al día siguiente, el príncipe japonés afrontaba su última jornada de su viaje a España en dos etapas: Coria del Río y Sevilla.

Nahurito sabía que llegaba al sur y, visiblemente relajado, cambió el traje oscuro por uno claro veraniego y se quitó la corbata para visitar la ciudad en la que hace cuatro siglos desembarcó la Embajada Keicho, encabezada por el samurai Tsunenaga Hasekura (1571-1622,), con la misión (fallida, por cierto) de conseguir relaciones comerciales con Nueva España (México) y el envío de misioneros a Japón.

Algunos descendientes de miembros de la Embajada Keicho se quedaron en la localidad tras contraer matrimonio con vecinas del lugar y hoy son casi un millar quienes se apellidan Japón, como Juan Manuel Suárez Japón, rector de la Universidad Internacional de Andalucía, y José Japón Sevilla, ex árbitro de Primera División.

 

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Corianos al grito de ¡Primo! y ¡Marujito!

Naruhito llegó a la localidad sevillana en barco desde la Torre del Oro de Sevilla a través del Guadalquivir.

La delegación se dirigió -entre gritos de ¡Primo!' y 'Marujito', vítores y aplausos de vecinos, sobre todo de niños, que portaron banderas de España y Japón y carteles en japonés para dar la bienvenida a la delegación- hasta el Ayuntamiento, donde firmó en el libro de honor, un colegio, donde escuchó al coro interpretar el canto a la esperanza 'Hanawasaku' ('Las flores florecerán'), y el parque donde se encuentra una estatua dedicada a Hasekura.

 

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Plantó un cerezo, símbolo de despedidas y regresos

El heredero nipón, que se saltó el protocolo estrechando la mano a un buen número de ciudadanos, muchos de ellos apellidados Japón, plantó un cerezo, de dos metros de alto, muy presente en la cultura japonesa y símbolo de despedidas y regresos.

Este es el primero de los árboles que a partir de octubre plantarán turistas japoneses. Unos 3.000 la visitan anualmente. A partir de ese mes se tomarán muestras de ADN en la localidad para estudiar científicamente la relación entre Japón y Coria.

 

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De vuelta a Sevilla, con traje oscuro y corbata

De vuelta a Sevilla, Naruhito volvió a enfundarse el traje de actos oficiales y formó parte de una inmensa delegación de autoridades para completar su visita a algunos lugares emblemáticos de la capital andaluza.

 

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El palacio real en uso más antiguo de Europa

El príncipe heredero de Japón visitó el Alcázar de Sevilla, el palacio real en uso más antiguo de Europa.

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Por las veredas de naranjos hasta el Salón de Embajadores

Durante su visita, la delegación recorrió las veredas de naranjos del Alcázar hasta llegar al Salón de Embajadores, la estancia destinada a las recepciones y grandes ceremonias. 

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Impresionado con la magnífica bóveda

Naruhito contempló con admiración la impresionante cúpula del Salón de Embajadores, que simboliza el universo, así como la decoración de yeserías y la galería donde están representados los reyes españoles.

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Almuerzo y espectáculo en el Museo Flamenco

El Ayuntamiento de Sevilla obsequió al príncipe con un pergamino en el que se narra el periplo del embajador de la Misión Keicho y una reproducción del sello del Concejo de la Ciudad de Sevilla.

Posteriormente, asistió al almuerzo ofrecido en su honor en el Alcázar, tras lo cual acudió al Palacio de San Telmo y el Archivo de Indias, donde inauguró la exposición 'De Japón a Roma en busca del sol de la cristiandad', abierta al público hasta agosto.

Luego, ya sin cámaras de por medio, disfrutó de un espectáculo en el Museo de Baile Flamenco que dirige Cristina Hoyos

 

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