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Carolina de Mónaco, elegante hasta en las playas de Saint Tropez

Carolina de Mónaco se dejó ver sin su familia, acompañada por unos amigos, disfrutando de una jornada de mar en Saint Tropez. La princesa está elegante hasta con una blusa playera.

Carolina de Mónaco se dejó ver sin su familia, acompañada por unos amigos, disfrutando de una jornada de mar en Saint Tropez. La princesa está elegante hasta con una blusa playera.

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Carolina, un descanso en la preparación de la boda de Andrea

Carolina de Mónaco se alejó del mundanal ruido de palacio, donde se cocina la próxima boda real de su hijo Andrea Casiraghi con Tatiana Santo Domingo el 31 de agosto, para disfrutar de una jornada marítima en Saint Tropez con unos amigos.

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Como una jovencita, sencilla pero a la moda

A la princesa monegasca le sienta espectacularmente bien el verano, como se puede apreciar en esta imagen con un look de lo más moderno y juvenil. Carolina, descalza y sin pendientes, portaba un sombrero de paja que está tan de moda, una blusa blanca con motivos éticos y un collar africano de semillas. En la muñeca, una sencilla pulsera de corazones engarzados de plata, y en la mano, un bolso de playa. 

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Una jornada marítima con unos amigos

La princesa desembarcó en el puerto de Saint Tropez acompañada por unos amigos, con los que había estado disfrutando de una jornada marítima en un barco.

 

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Un paréntesis entre tantas galas glamurosas

Después de las últimas galas monegascas en las que Carolina, junto con su hermano Alberto y su mujer, Charlene Wittstock, ha ejercido de anfitriona, como el Baile del Amor o la Gala de la Cruz Roja, la princesa se ha tomado unos días de asueto para atender sus compromisos amistosos.

 

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Un paseo entre las hamacas

La princesa, que paseó con sus amigos por la playa tranquila y despreocupada, despertó la curiosidad de los bañistas, a los que saludaba de la forma más natural como nos tiene acostumbrados.

 

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Una mañana como una ciudadana normal

La princesa pareció disfrutar de ese momento alejada del glamur de las fiestas, de la oficialidad de los actos protocolarios que llenan a rebosar su agenda, de pasear descalza por la arena como una ciudadana más.

 

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Llevaba la cámara en el bolso

Carolina portaba en su bolso una cámara fotográfica, que utilizó para inmortalizar el paisaje y el encuentro con sus amigos. 

 

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De regreso al barco en lancha neumática

Después del paseo por la playa, la princesa se subió a una lancha neumática para retornar con el matrimonio de amigos al barco en el que está alojada, el cual se llama Pacha III, según puede leerse en la embarcación.

 

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La mejor de sus sonrisas a fotógrafos y fans

La princesa monegasca no dudó en ofrecer la mejor de sus sonrisas a los fotógrafos de prensa, así como a los numerosos bañistas que se metieron en el agua con el móvil en la mano para hacer fotos a Carolina e, incluso, tomarse ellos mismos una imagen con la princesa a sus espaldas.

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