La reina Margarita lleva a la familia a la iglesia por Navidad

La Familia Real de Dinamarca cumplió con la tradición y acudió en familia al último oficio religioso del día de Nochebuena en la catedral de Aarhus, dos horas antes de la tradicional cena navideña.

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La Familia Real de Dinamarca cumplió con la tradición y acudió en familia al último oficio religioso del día de Nochebuena en la catedral de Aarhus, dos horas antes de la tradicional cena navideña.

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La Familia Real de Dinamarca, a misa por Navidad

Ni el frío, ni el viento, ni la incesante lluvia de los últimos días, impidió que la reina Margarita II de Dinamarca, su marido, hijos, nueras y nietos mayores cumplieran con la tradición y asistieran, en la oscura tarde del día de Nochebuena, al último último oficio religioso que se celebraba en la 'domkirke' (catedral) de Aarhus, también llamada iglesia de San Clemente, antes de la cena familiar que en todo el país da comienzo a las seis de la tarde.

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Un acto privado

El Bentley de la reina Margarita, seguido de un minibús gris plateado que transportaba a sus hijos y nietos, se paró unos metros delante del pórtico de la catedral, por donde minutos antes habían entrado ordenadamente todos los feligreses que hacían cola.

Dado que no se trataba de un acto oficial, no había protocolo ni se mantuvo el orden de llegada ni de entrada de los miembros de la Familia Real.

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La princesa Isabella de la mano de su abuelo

El príncipe Christian, primogénito de los príncipes herederos Federico y Mary, fue el primero que se bajó del minibús y corrió hacia su abuela. Lo mismo hizo unos segundos después la princesa Isabella, que fue a coger la mano de su abuelo, el príncipe consorte Henry de Monpezat.

Sin esperar ni un segundo más, la soberana cogió a su nieto de la mano y se dirigió con paso rápido a la entrada, seguida de su marido y su nieta Isabella. La lluvia seguía cayendo y no era cuestión de estar esperando fuera por el resto de la familia.

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Los herederos, a misa del brazo

Los príncipes Federico y Mary tampoco tardaron unos segundos en dirigirse hacia el portón de roble que tiene el pórtico de la catedral.

La pareja se dirigió sonriente hacia la entrada del templo y agarrados del brazo.

En el castillo de Marselis, en las afueras de Aarhus, que es la residencia de la Familia Real danesa en estos días de Navidad, había dejado a los mellizos Vincent y Josephine, que horas después recibían la visita de Papá Nöel.

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Joaquín y Marie de Dinamarca, con el pequeño Henrik

También los príncipes Joaquín y Marie habían dejado a su hija pequeña Athena junto con sus primos en los salones de Marselis, mientras la pareja, que junto con su hijo el príncipe Henrik fueron los últimos en bajarse del minibús, también se daba prisa para entrar en la iglesia y no mojarse.

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Dos pequeñas ausencias

Los príncipes Nikolai y Félix, hijos del príncipe Joaquín con su primera esposa, la ahora condesa Alexandra, no estaban con su padre porque este año les tocaba pasar la Navidad con su madre en su casa de Copenhague.

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Una misa muy popular y tradicional

Una larga cola de feligreses, en su mayoría gente joven que desde las 3 de la tarde esperaba impaciente poder entrar en el templo, ocupaba toda la plaza y continuaba por las calles adyacentes.

Eran un total de unas 1.300 personas, el aforo máximo de la vieja iglesia de estilo gótico, la mayor de Dinamarca y construida con ladrillo rojo entre finales del siglo XII y principios del XII, las que aguantaron durante más de una hora el agua y el frío.

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