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La reina Margarita, más aclamada en un concierto que los propios cantantes

La soberana danesa subió al escenario de un concierto de rock y fue más aplaudida y vitoreada por el público que los músicos.

La soberana danesa subió al escenario de un concierto de rock y fue más aplaudida y vitoreada por el público que los músicos.

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La gran popularidad de la reina Margarita

La reina Margarita II de Dinamarca goza en su país de una enorme popularidad y cariño que ya quisieran para sí muchos políticos.

Y esto quedó demostrado el pasado viernes 29 de agosto, cuando la soberana acudió sola a los diversos actos que daban paso al comienzo de la «Festugen» (La Semana Festiva) de Aarhus, en la península de Jutlandia.

 

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Un coche histórico

El primero fue la obligada recepción en el ayuntamiento de la ciudad, donde se bajó del coche envuelta en una manta.

Y es que Margarita decidió acudir a estos actos en Aarhus en el «Krone 1», un viejo Daimler Limousine «eight seaters» (ocho asientos) que compró su padre, el rey Federico IX, en 1970 para su madre, la reina Ingrid.

Este coche, una vieja y cuidada gloria, es el que se utiliza hoy día para los actos oficiales de gran relevancia.

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En el concierto de rock

Unas horas después, la reina Margarita acudió sonriente a proclamar la apertura de la semana de fiesta de la ciudad en el concierto de rock al aire libre que se celebraba en el Mindepark (Parque del Recuerdo), una enorme explanada de hierba justo delante del castillo de Marselis, su residencia durante la primavera y parte del verano.

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Subiendo al escenario

Ante las más de 26.700 personas de todas las edades que llenaban la explanada, según las taquillas, la reina Margarita de Dinamarca subió al escenario por la escalinata metálica trasera, seguida de su dama de compañía y su ayudante de cámara, que por ser un acto oficial es preceptivo que acompañen a la reina a todos los sitios.

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Como una diva de la música

Presentada como si fuera una diva de la música, Margarita de Dinamarca fue recibida con un gran aplauso y vítores del público, que aguantó sin moverse el fuerte aguacero, tapados todos con impermeables de todos los colores (puedes ver el vídeo aquí).

Margarita II de Dinamarca, que junto con Isabel II de Inglaterra son las dos únicas reinas reinantes y soberanas, ya que todas las demás son consortes, se dirigió a los presentes hablando del tiempo.

Dijo que aunque llueva, el tiempo siempre cambia y que por lo menos no nieva en agosto. Recordó los 50 años de la «Festugen» siempre igual y siempre diferente. La reina llevaba puesto un abrigo ligero de color azul cielo, el mismo que ha usado muchas veces en todo tipo de actos.

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La reina del escenario

Interrumpida por los continuos aplausos y vítores, que ni los conocidos artistas tuvieron tras sus actuaciones, la reina Margarita fue también durante unos minutos la reina del escenario.

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En la ciudad vieja

El sábado 30 fue también un día de trabajo para la monarca mientras su hijo, el príncipe Federico, asistía junto con su mujer, la princesa Mary, a una boda de unos amigos en Irlanda.

Tras acudir a la presentación de una obra de teatro en un local del centro de Aarhus, la reina se dirigió al museo al aire libre «Den Gamle By» (La ciudad Vieja).

Es una ciudad dentro de la ciudad donde las calles, casas e interiores están como hace 300 años.

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En la ciudad vieja

En la plaza frente a la llamada casa del acuñador, la dirección del museo esperaba a la reina junto con Matilde, una niña de 11 años que sería la encargada de darle el obligado ramo de flores.

En el interior de la vieja mansión restaurada con todos los detalles, un grupo de 70 invitados ilustres esperaba a la soberana para una cena privada.

 

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En la ciudad vieja

El viejo Daimler Limousine de la reina llegó hasta casi la puerta. Le seguía un coche con dos agentes de los servicios secretos daneses que le servían de escolta.

Tras los obligados saludos, la reina y el director del museo encabezaron la pequeña comitiva que se dirigía al interior.

 

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