"Ojalá pasara más tiempo aquí porque es un show", por Ángel Antonio Herrera

Con motivo del 47 cumpleaños de Paulina Rubio, el periodista le dedica su columna en la que repasa su trayectoria profesional y sentimental

Paulina Rubio de concierto
Getty Images

Hay que lograr que pronto vuelva al show nacional Paulina Rubio, que es un carácter de dinamita y una rubia que no cesa. Da juego. Vive en Miami, y desde allí nos llegan sus enredos, o sus excesos, pero nos gustaría más tenerla por aquí, como cuando era la novia de Ricardo Bofill. Qué remotos tiempos. Como que Paulina, “Pau”, cumple 47 años el día 17. Tiene una carrera musical de vaivén, y tiene siempre un bonito videoclip a punto, donde asoma desmelenada, estival y sexy. Creo que lo último se titula “Me tienes loquita”, o algo parecido. Yo veo que Paulina, desde siempre, vive en su propio videoclip, donde entran y salen maridos, playas, conciertos, la madre de la artista, Susana Dosamantes, y hasta perritas de diva, que son las que a ella le gustan. Acabo de ver que navega mucho por Miami, en yate propio, según citan algunos, y también leo que va a ir al Mundial de Rusia como reportera, pero probablemente como reportera de sí misma.

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La Rubio es mucha rubia. En cada cosa que hace se aúpa de “prota” única, como en la vida misma. A veces no hay quien la entienda, pero sí. Quiero decir que la mexicana, que ahora podría estar saliendo con el fotógrafo Juan Sebastián, de 22 años, es una diva de mucho tinte, una “rubia show”, una monada un poco sargento, desde que la conocimos con Bofill, y acaso hasta hoy. Habrá cambiado mucho el vestuario, pero no cambia de estilo, que está entre el respingo y el capricho, entre el videoclip y la travesura.

Jesús Izquierdo

Yo sospecho que a veces ejerce la antipatía por mero recreo, como la minifalda. Dicen los que dicen que saben que La Rubio, a veces, se pasa de rubia, y eso ya lo detectó bien Nicolás Vallejo Nágera, “Colate”, cuando se ocupó, en su propia boda mexicana, del “despliegue logístico”, por decirlo en su argot de marido entregado de entonces. Tuvieron un hijo, y luego se acabaron, como pareja. Empezó así una trifulca en los juzgados que aún no se ha extinguido.

D.M.

Ángel Antonio Herrera, periodista y escritor

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