‘‘Ojalá el verano ya vaya siempre por dentro’’, por Ángel Antonio Herrera

La tonadillera sevillana cumple 62 años el 2 de agosto y Ángel Antonio Herrera no ha dejado pasar la oportunidad de felicitarla ahora que se ha convertido en la 'abuela de España' gracias a sus dos más que famosos hijos, Kiko y Chabelita, que le han robado todo el protagonismo mediático.

Uno arriesgaría que Pantoja ha recobrado un solecito de ilusión, pero no el sol del estío en curso, sino el sol pleno de la Andalucía que va por dentro, como un subidón de buena salud, como una fiebre benéfica de futuro. Ojalá que el verano de estación se quede en clima interior. Eso es lo que le deseamos, ahora que cumple 62, el 2 de agosto.

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Queremos decir que Isabel encara una vida nueva, donde le tocan las galas del arte de abuela, y las galas propiamente dichas, que van por ahí, según la racha. Pantoja ya no es solo la viuda de España, sino la mamá de Kiko Rivera, ese padre exótico, y de Chabelita, que es un bolo en sí misma, la niña, porque va a la tele, que es una tela. De modo que tuvo, y tiene, la mujer, mucha jornada de madre en vilo, porque el zagal y la zagala le han salido artistas. Se ve claro que Pantoja ha tenido que hacer mudanza a una nueva vida, porque en la vida última se quedó viuda de sí misma.

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Durante la condena, Pantoja estuvo en la crónica social sin estar. Ha resultado la ausente más presente, auxiliada, quizá a su pesar, por su inquieta familia revuelta, que le ha pillado gusto a la cátedra de plató. Isabel ha pasado de famosa de 'telediario', zona blanqueo, a torera de su propia biografía. A veces, cuando aún cumplía trena, le daban un permiso, y ella montaba un paseíllo de escenario a la puerta de la cárcel, del brazo de su hermano Agustín, y no parecía entonces que el cautiverio le hubiera dado mala vida, sino lo contrario. La vimos a veces pletórica.

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Pero acaso la dolencia iba por dentro. Ahora sí toca la vida nueva, que seguro ella vislumbra a bordo del escote contentísimo de la novia de sí misma que es. Y seguro que no van a faltar devotos o devotas que le griten "guapa". Como a la puerta de la trena. Como siempre.

La rosa


Isabel quedó libre por ley, y esto significa la resurrección de la jefa de la copla, la reinvención de la última folclórica, porque las demás murieron, y Falete no cuenta.

El látigo

El estilo de Pantoja incluye volantes, aunque no los lleve, y el peligro de un cabreo súbito, que no sabemos si es pena, resfriado o paripé. O todo junto.

Ángel Antonio Herrera, periodista y escritor

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