"Ojalá Banderas siga siendo tan Antonio", por Ángel Antonio Herrera

Antonio Banderas, el gran actor malagueño que ha conquistado Hollywood y nuestros corazones, cumple 58 años. Ángel Antonio Herrera ha aprovechado para felicitarle por su impecable trayectoria profesional.

De arranque, conviene decir que Antonio no ha hecho carrera, sino más bien carrerón. Rindió un día a sus pies de currante a los mafiosos del cine americano, que sólo gastan chequera para cachas, guapas de calendario y otros subproductos de gimnasio, y se trajo para España, en verano, a toda su familia archifamosa. Ahí, en Málaga, convidaba a fotos a todos los paparazzi de la zona, como un colega de barra. La fama, pero la fama de verdad, no lo ha vuelto más cercano, porque cercano nunca dejó de serlo. Antonio se hizo Banderas, pero Banderas siempre regresa como Antonio. Y este Antonio, tan de Hollywood, tan nuestro, cumple 58 años el 10 de agosto.

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Agencias

Uno siempre creyó que eso de hacer las Américas, tan demodé, era sólo un vicio público de folclóricas que se van a airear el volante por el mundo. Pero he aquí que, de pronto, un chaval de la movida almodovariana hace el hatillo humilde, sale desde Madrid, tras venirse de Málaga, y se propone conquistar Hollywood, como si se fuera a ligar suecas en Torremolinos. Con un par.

Se lo propuso, y lo logró. Es más, yo diría que lo logró por partida doble. Enseguida se encaramó en lo alto de las carteleras, con Benicio del Toro o Sylvester Stallone, y perdón por la comparación, y, encima sacó rato de rodaje para ligarse a la rubia de la peli, de nombre Melanie, Melanie Griffith, sí, que no es una actriz cualquiera ni tampoco cualquier guapa que pasaba por allí.

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Ahora vive un amor de dorada placidez, digamos, al lado de la holandesa Nicole Kimpel, a la que conoció en el Festival de Cannes, en 2014.

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Sé que, en Los Ángeles, monta todavía muy generosas juergas para los paisanos, y se estira con el jabuguito si aparece personal español en tránsito, y te pega un abrazo de tío de Málaga y no de galán latino que se lo lleva crudo en el extranjero. Antonio torea con finura de sonrisa, y nunca es carne de escarnio o tema de cháchara sobrante entre los lobos de la intimidad ajena. Es suyo el mérito, claro que sí. Felicidades.

D.M
Ángel Antonio Herrera, periodista y escritor

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