Tana Rivera disfruta rodeada de amigas de la magia de Formentera

La hija de Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera, si bien en sus vacaciones en Marbella estuvo acompañada de su novio, Curro Soriano, ahora en tierras baleares se encuentra viviendo unos días de diversión junto a unas amigas, con las que se lo pasó en grande durante una fiesta en la playa.

Tana Rivera, rodeada de amigas, disfruta de una fiesta en la playa durante sus vacaciones en Formentera.
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Al igual que supuestamente ‘no hay verano sin beso’, no hay nadie que no acabe fotografiándose en el banco más famoso de Formentera. El banco del Club Beso Beach en el que está escrito “No hay verano sin beso” es todo un clásico de la isla balear y no hay persona que pase por sus alrededores que no quiera hacerse una fotografía en él. Este es el caso de Tana Rivera, la hija de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera, que estuvo junto a un grupo de amigas con las que se lo pasó en grande, inmortalizando ese momento.

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Si bien entre ellas no hubo beso, sí hay mucho cariño y es que se llevan tan bien que han querido pasar este día en una de las playas más turísticas de la isla como es la de Cavall d'en Borràs, en Ses Salines, Illetes.

Se trataba de una escapada solo de chicas, pues no hubo ni rastro del novio de Tana, el joven deportista Curro Soriano, de 21 años, con el que ha pasado unos días muy especiales en Marbella. Con él no hubo banco, pero sí un beso lleno de amor en un restaurante de la Costa del Sol, que dejó claro que la nieta de Cayetana de Alba tiene una nueva ilusión en el horizonte.

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Con un vestido transparente azul, bajo el que llevaba un bikini negro, Tana se paseó por la playa al atardecer y dejó ver que se ha convertido en una bella adolescente, que va a romper más de un corazón. Además, posee una gran simpatía y naturalidad que hace que, al igual que le pasa a su madre, sea el centro de atención de sus amigas, quienes se lo pasan en grande a su lado.

Atrás quedó el gran susto que se llevó hace unas semanas durante un viaje solidario a Ghana con una ONG, que resultó ser un fraude. Afortunadamente, todo quedó en un sobresalto y fue evacuada junto a un grupo de amigas, con las que se había marchado hasta el país africano. Ahora de vuelta en España se lo está pasando en grande durante sus vacaciones, primero en Marbella y ahora en tierras baleares.

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