Olivia Valère: "Nunca he pillado a mi marido en un renuncio"

Rosa Villacastín entrevista esta semana a Olivia Valère, una mujer luchadora, con mucho empuje y atípica que se ha dedicado al mundo de la noche en el que ha logrado reinar.

La casa que Olivia Valère tiene en Guadalmina Baja, Marbella, es un paraíso donde crecen todo tipo de plantas y árboles, y en la que conviven tres hermosos papagayos y varios periquitos multicolores, que hacen las delicias de sus nietos y de sus hijos. Un lugar vivido que invita al reposo y a la reflexión, en el que no faltan los libros, la música y los armarios llenos de trajes de noche. Casa que comparte con los dos hombres de su vida: Albert, su primer marido y padre de sus dos hijos mayores, y Phillippe, un prestigioso abogado con el que lleva casada 45 años y con el que tiene un hijo. Una familia unida, respetuosa, en la que todo gira alrededor de una mujer de gran personalidad, capaz de levantar un imperio del ocio, que maneja con inteligencia.

Dígame, Olivia, ¿cuál es su plato favorito?.
En verano me gusta la comida ligera, fácil de hacer. Por ejemplo, una ensalada con todo tipo de frutas, cortadas en trozos muy pequeños, y aliñada con limón o vinagre y aceite de oliva. También preparo un sorbete con gintonic, que meto en el congelador, y que sirvo después con pequeños trozos de hielo, que está delicioso.

¿Le gusta cocinar?
Yo adoro cocinar, en Marbella menos, porque tengo un cocinero desde hace más de veinte años, pero dos días por semana voy al mercado; pero en París sí cocino más.

¿Es la razón por la que se ha hecho cargo del restaurante La Meridiana?
Era un restaurante muy clásico, de mucho prestigio, que hemos tenido que restaurar porque estaba complemente destruido. Es un sitio muy especial, como lo es la discoteca Olivia Valère, que se inauguró hace 25 años, y parece que fue ayer.

Ser mujer, empresaria y madre no ha debido de ser fácil para usted.
Como mujer, creo que he sido muy arriesgada porque a veces no me doy cuenta y me meto en negocios que requieren una gran inversión, y en estos momentos de crisis, en el que los bancos no dan créditos fácilmente, es complicado y arriesgado. Como empresaria, no hay secretos, se trata, o al menos en mi caso siempre ha sido así, de hacer bien las cosas, de mejorar día a día, porque quien piensa que ya está en la cima de la montaña se duerme y cae. Nunca me ha pasado, ni nunca me he creído que era la mejor, porque si hasta los Reyes pierden su trono, bien podría perderlo la reina de la noche.

La noche ha cambiado mucho desde que usted llegó a Marbella y, sin embargo, aquí sigue...
Porque estoy siempre abierta a los cambios, a las novedades, no sólo en cuestiones musicales, también gastronómicas. Yo he tenido que adaptarme a la música que yo llamo del bum-bum, y que tanto gusta a la juventud, a los DJ, aunque a quien de verdad prefiero es a Frank Sinatra, quizá porque soy de otra época, pero entiendo que a los jóvenes les guste el ruido. Soy tan antigua que hasta mi marido lo es.

De marido también se puede cambiar, ¿o no?
No, no, yo prefiero cuidar al que tengo. Llevamos juntos 45 años, un triunfo en el mundo de la noche, donde hay tantas chicas guapísimas. En mi juventud, cuando Philippe desaparecía media hora yo me ponía a buscarlo, preguntaba a todos los camareros si lo habían visto y, claro, siempre había alguien que lo había visto, me lo decía y yo iba directamente hacia donde estaba.

¿Tan celosa es?
Mira, Rosa, celosa es una pequeñita palabra, yo he sido y soy muy celosa y muy posesiva. Cuando éramos más jóvenes y salíamos a cenar y a bailar con los amigos, él siempre se las arreglaba para ponerse junto a las dos o tres que estaban en la pista, y yo cogía un pedazo de hielo y le daba con él en la cabeza. Era muy peligrosa en esa época.

¿No perdonaría una infidelidad?
¡Para nada! Si llevamos 45 años juntos, siendo como soy, es porque nunca le he pillado en un renuncio, nunca un lápiz de labios en una camisa ni un olor a perfume que no fuera el suyo: yo estaba celosa porque le gustaba mucho coquetear y eso me molestaba.

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¿Philippe es igual de apasionado que usted?
Él es una persona que está tan seguro de sí mismo que nunca me ha dado la alegría de verle celoso, porque piensa que si a una mujer no le demuestras lo mucho que la quieres o la necesitas, se va. Les ha ocurrido a algunos de sus amigos. Siempre me ha demostrado que quería estar conmigo, que es una manera inteligente de tenerme.

¿Cuál es el secreto para permanecer 45 años juntos?
Cuando éramos jóvenes, todo era pasión. Si nos íbamos a un hotel, lo primero que hacíamos era comprobar cómo estaba la cama e inmediatamente hacíamos el amor: entonces había una atracción sexual enorme, pero con el tiempo la pasión se transforma en una amistad y todo es más tranquilo y más relajado. Es maravilloso poder terminar tu vida con esa persona con la que has vivido, has disfrutado, has amado, que te respeta y te quiere.

Dicen que los hijos atan mucho, ¿a usted también?
Para decir la verdad, no, quizá porque cuando yo empecé a trabajar tenía 25 años, en un mundo como el de la noche que te exige tiempo y esfuerzo, y apenas tenía tiempo para ocuparme de ellos. Trataba, eso sí, de que no les faltase de nada. Quizá por esa falta de tiempo que tenía les di una vida demasiado fácil, pero reflexionando después me he dado cuenta de que lo hice bien.

¿Se arrepiente de no haber estado más con ellos?
No, de los tres sólo Arnaud me ha salido gastador, le gusta todo lo mejor, es muy emprendedor, él no sabe hacer las cosas a medias, todo tiene que ser maravilloso.

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¿Es el que más se le parece?
Sí, desde que tenía 12 o 13 años estaba siempre muy cerca de mí, siempre juntos, y cuando cumplió los 18 me compró un bolso maravilloso; a los otros dos les tengo muchísimo cariño, pero Arnaud sabe cómo manipularme. Cuando me llama por teléfono me dice “mi pequeñita madre”, sus hermanos se ríen cuando le escuchan y dicen: “¡Mamá, esto te va a costar caro!” Karen y Xavier no entienden que sea tan complaciente con su hermano.

¿Es por lo que, además de madre e hijo, son socios?
Pues sí, cuando ya pensaba que me había llegado la hora de descansar, no fue así y nos metimos en un nuevo negocio, La Meridiana, que exige mucho trabajo.

Debe estar orgullosa, porque es lo que ha visto siempre en casa.
Lo estoy. A todos los amigos que van a cenar les dice: “¿Veis?, le he dado una nueva juventud a mi madre.” Yo le contesto que no quiero una segunda juventud, sino una vejez tranquila.

No la imagino en casa, cuidando de los nietos...
No, me gustaría disfrutar más de mis amigos, ir a cenar o a comer con ellos a un chiringuito y no tener que maquillarme y vestirme cada noche para ir a la discoteca o al restaurante.

Es la vida que ha elegido.
Hay otras cosas que me gustaría hacer, como escribir sobre mi vida, las experiencias que he tenido, la gente que he conocido. Estudié Literatura y me gusta escribir.

¿Contaría la verdad y toda la verdad?
Sí, porque no sé mentir, pero en cualquier caso soy una persona que reconoce sus errores y no tengo miedo de decir que me he equivocado. He tenido tanta suerte desde que empecé a moverme en el mundo de los adultos, que no puedo decir que haya recibido muchos palos, todo lo contrario.

¿Cree que hay un ser superior?
Sí, yo creo que Dios existe, que una fuerza superior es la que mueve el mundo.

¿Qué le da miedo?
Lo más tremendo que podría pasarme es perder a alguno de mis hijos o mis nietos. Es lo que más temo, porque tengo amigas que han perdido a sus hijos, y las he visto sufrir tanto, es tan hondo el dolor que no sé si podría soportarlo. Es algo para lo que no estamos preparados.

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¿Les dedica a los nietos el tiempo que no dedicó a sus hijos?
Hace dos años decidí tomarme un pequeño descanso, venían a casa, jugábamos, y lo pasábamos muy bien, pero al meterse Arnaud en La Meridiana, he vuelto al trabajo de nuevo. Piensa que este año tenemos alrededor de 300 empleados, y son muchas las nóminas y los gastos, eso requiere mucha dedicación. Me he dado cuenta de que abrir un negocio ahora es más difícil que cuando yo vine a Marbella, incluso la gente que tiene dinero mira mucho en qué lo gasta. Antes, la gente de dinero salía todos los días, ahora no, porque cuidan más la alimentación, hacen mucho deporte para estar en forma y todas esas cosas…

¿Qué es lo que echa de menos de su juventud?
Los veranos con toda la familia, padres, abuelos, hijos, tíos: eso ya no se hace, cada uno se va a un lugar diferente.

Y de aquella Marbella, ¿qué recuerda?
Cuando yo llegué, a principio de los ochenta, no era la ciudad que es hoy con más de 200.000 habitantes; era un pueblo de 40.000, y la gente de dinero venía de vacaciones en Semana Santa y en verano. Fue el Príncipe Alfonso de Hohenlohe el que consiguió que a Marbella vinieran los grandes del cine, como Elizabeth Taylor y George Hamilton, o ricos empresarios árabes como Adnan Khashoggi, que organizaba grandes fiestas o cenas fastuosas, pero hoy en día la gente no tiene tiempo de disfrutar como se disfrutaba entonces.

¿En los cambios han influido las redes sociales?
Yo no las manejo bien, pero es indudable la incidencia que tienen en nuestra vida, en nuestra forma de comportarnos, incluso de movernos. Las redes pueden hundirte o levantarte: yo reconozco que prefiero el contacto directo de persona a persona. De las máquinas o de las redes no me gusta que no tienen alma, y eso me da miedo. Quizá porque, como dice mi hijo, estoy desfasada.

¿Qué cosas le hacen disfrutar?
Salir a comer o bailar con mi marido, ver las estrellas, escuchar una bonita música, viajar. Si viniera alguien y me dijera que me pagaba todas las facturas, te prometo que no me aburriría nada.

¿Qué opinión le merecen movimientos como Mee Too?
Yo soy muy feminista, y estaré a su lado en el caso de que una mujer esté sufriendo acoso, o violencia, pero también creo que hay mucha exageración. Cuando yo era joven y me iba de vacaciones con mis amigas, si un señor nos decía “bella ragazza”, nos hacía ilusión, hoy no. Hay que denunciar los malos comportamientos, pero que un señor te diga un piropo, no es para denunciarlo, creo yo. Tengo miedo de que, con el tiempo, se pierda la costumbre del coqueteo y la seducción, y vayamos a sociedades asexuadas.

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Estará conmigo en que hay mucha desigualdad todavía.
Y eso me molesta. Yo quiero que la mujer tenga las mismas oportunidades que un hombre, que a igual trabajo igual sueldo, pero hay otras cosas que se pueden perder y que vamos a tardar en recuperar.

¿Alguna vez se ha sentido acosada?
Nunca, nunca me ha pasado, los hombres me han respetado porque me he hecho respetar. Me ven más como una empresaria que como mujer.

Tiene una hija, Karen, ¿se parecen?
No, mi hija es más clásica que yo. En mi juventud yo quería ser actriz, mi padre no me dejaba porque pensaba que las actrices eran todas putas, por eso me casé para tener libertad con un hombre que tenía 15 años más que yo. Un hombre muy inteligente que me dejaba hacer lo que me daba la gana, por eso hoy en día vive con nosotros, porque es tan bueno y considerado…

¿No hay roces entre él y Philippe?
¡No! Philippe es mi gran y único amor. Así se lo dije a mi ex marido, él lo comprendió, nos divorciamos, no hubo peleas, fue maravilloso. Hay poca gente tan generosa como él.

¿Quién es Olivia Valère?

Nació. Olivia nació en Marruecos en 1946.

Estudios. Pronto se trasladó a vivir a París, donde estudió Literatura.

Inicios. Durante un tiempo trabajó de Relaciones Públicas en el Senado.

Trayectoria. En 1981 abre su primera discoteca, Apocalipsis. En 1984 se instala en Marbella, desbancando a la mítica Regine’s, y convirtiéndose en la reina de la noche. En 70 días construyó la Discoteca Olivia Valère, donde se mezclan el lujo, la música y la gastronomía. Este verano ha inaugurado La Meridiana, el paraíso de la buena mesa, negocio que del que es socio su hijo Arnaud, propietario también de Nau, el templo de la juventud marbellí. Olivia ha protagonizado la serie “Mujeres Ricas”, de gran éxito, además de ganar el concurso “Ven a cenar conmigo”.

Familia. A los 18 años se casó y tuvo dos hijos, Karen y Arnaud. Ya divorciada, se casó con el prestigioso abogado Phillippe Valère, con quien tiene un hijo, Xavier, preparador de golf.

Mi foto favorita

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“Esta fotografía pertenece a una época muy bonita de mi vida, cuando cantaba, grababa discos en francés y en castellano. Una época que no volverá”.

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