Víctor Manuel confiesa a Rosa Villacastín: "Ana y yo hemos vivido la vida que queríamos"

El cantante y compositor asturiano Víctor Manuel está en su mejor momento profesional, con nuevo disco en el mercado, 'Casi nada está en su sitio', con el que iniciará una gira por toda España, algo que le llena de ilusión. Y es que a sus 71 años, le confiesa que se siente un auténtico privilegiado porque vive de lo que le gusta.

Para quienes hemos crecido con la música de Víctor Manuel, algunas de sus canciones como 'El abuelo Víctor' o 'Quiero abrazarte tanto', las llevamos pegadas a la piel. Por eso reencontrarme con él para escuchar su último disco, 'Casi nada está en su sitio', es como darle a la moviola del tiempo. Sin nostalgia, con toda la fuerza de que es capaz un cantante y compositor que revolucionó el panorama musical español allá por los setenta, Víctor vuelve a la carretera, con la sabiduría de quien ha vivido todo tipo de experiencias, buenas y malas, además de las habituales en una profesión que le sigue apasionando como cuando cogió su mochila y se vino a Madrid desde su Asturias natal, a hacer realidad sus sueños.

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Víctor Manuel, con Rosa Villacastín en la sede de Sony Music, en Madrid.
Ana Ruiz

Víctor, ¿de dónde saca la energía para empezar una nueva gira?

De hacer una vida sana, del deporte, pero sobre todo de estar activo. Eso es muy bueno para todo pero muy especialmente para la cabeza. Estoy feliz porque es una suerte poder estar haciendo lo que te gusta, en una profesión con la que puedes disfrutar y de la que puedes vivir. Todo eso es extraordinario a mi edad.

En tantos años, ¿no ha sentido la tentación de decir, basta ya, voy a descansar?

No, porque yo pierdo mucho el tiempo cuando no estoy cantando ni componiendo.

Eso es muy sano.

Lo es porque yo me distraigo con una mosca, puedo incluso pasar un par de horas sin hacer otra cosa que escuchar música o leer. Componer o cantar es solo una parte de las muchas cosas que hago pero, claro, esa distracción depende mucho de cómo la administres. En mi caso, disfrutando de la vida, de los amigos, de la familia, que para mí es importantísimo porque me ayuda a regenerarme por dentro.

¿Cómo recuerda aquel Madrid de sus primeros años?

Muy diferente a como es ahora, claro que a veces cometes el error de recordarlo como era entonces. Yo, cuando llegué, vivía en Chamberí, y paseaba mucho por Gran Vía, por un mercado que no era especialmente bonito, pero que era estupendo. Siempre que vuelvo por ahí es inevitable que recuerde aquel Madrid que era de plomo a veces pero que tenía su encanto.

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Nada que ver con la masificación de ahora.

No, pero es algo que ya hemos incorporado a nuestra vida cotidiana.

¿Qué buscaba cuando vino: el éxito, darse a conocer, qué?

Antes era más lento todo, porque había que dar unos pasos graduales que nadie podía saltarse y que pasaban por ensayar todos los días, ir a determinados locales, intentar que te dejaran cantar para levantar la cabeza en una emisora o en otra. Yo recuerdo que ese aprendizaje me llevó del 64 al 69, y que cada cosa que te pasaba era un mundo, más ingenuo, pero con expectativas reales.

¿De llegar a ser alguien en la vida?

Se trataba de enseñar lo que sabías hacer y que la gente lo apreciara. Recuerdo el día que salí en un programa de TVE: me vio todo el país. Yo estaba en la mili y de la mili vine a hacer ese programa, Tele-Ritmo, que presentaba José María Quer, donde canté 'La romería'. Fue un choque tremendo.

"Es una suerte estar haciendo lo que te gusta en una profesión de la que puedes vivir. A mi edad es extraordinario", reconoce Víctor Manuel.
Ana Ruiz

¿Por qué?

Porque pasé del suelo a la estratosfera en apenas unos minutos. La gente quería saber quién era ese chavalito de pelo tan corto, yo les decía que me gustaba el pelo largo pero como estaba en la mili... Era otra forma de vida.

¿En qué momento se da cuenta de que ha triunfado?

Cuando vi la portada de mi disco colocada en el escaparate de Algueró discos, que era una de las tiendas más famosas de Madrid. Yo había vivido en la calle La Salud porque había muchas pensiones y una cafetería donde nos juntábamos los artistas.

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¿Qué tiene el éxito para que todos quieran alcanzarlo?

Unos lo quieren para unas cosas y otros para otras: en mi caso, lo que yo aspiraba era dar a conocer unas canciones en las que confiaba mucho. Y eso va unido a la popularidad, porque si tienes popularidad significa que estás en el mercado y que tus discos se venden. Ahora hay gente para quienes ser famoso es un estatus de vida, piensan que no necesitan hacer nada más y en eso radica la diferencia. Antes eras famoso por lo que hacías y ahora se puede ser famoso por no hacer nada.

Supongo que habrá tenido que renunciar a alguna cosa.

En lo esencial no, sobre todo en lo referente a la vida familiar, porque tanto Ana como yo hemos dejado de hacer cosas para estar en casa con nuestros hijos. Si uno tenía que ir a hacer algo, el otro se quedaba para ocuparse de ellos. Si los trabajos no son compatibles hay que forzar que lo sean.

¿Quién es la primera persona que escucha sus canciones?

Ana y David, mi hijo, porque enseguida que compongo una canción se la envío a él para que haga la maqueta.

¿Cómo sería Víctor Manuel sin Ana Belén?

Un ser más abandonado, no sé si con tantos estímulos para componer. Que te aprecien, que estés pendiente de la familia, que les protejas, que les cuides; si yo no tuviera a Ana, no tendría nada de eso.

Víctor Manuel se retiró de la primera línea del Partido Comunista cuando nació su hijo David "porque quería estar con él y no en reuniones interminables".
Ana Ruiz

¿Cómo sobrellevan trabajar juntos?

Ha sido estupendo, porque cuando nosotros nos conocimos cada uno aportó sus amigos, Ana más que yo, porque yo soy más solitario, y ella aportaba gente del cine y del teatro. Y el resto de amigos los hemos hecho al mismo tiempo. Siempre ha habido consenso sobre quién debía formar parte de nuestra vida.

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Desde joven le atrajo la política.

Sí, pero me aparté de la primera línea del Partido Comunista porque había nacido mi hijo David, tenía dos años y me apetecía estar con él, y no en reuniones interminables. Eso es lo que me fue alejando paulatinamente de esa primera línea. Ese tipo de renuncias son buenas para tu equilibrio personal.

Equilibrio que comparte con Ana.

Sí, porque hemos vivido la vida que hemos querido vivir y les hemos dado la vida que queríamos que viviesen ellos. Quizá por eso nunca nos hemos sentido acosados por los medios.

Conseguirlo no ha debido ser fácil.

Era difícil porque ha habido momentos en los que si tú denunciabas a alguien porque te robaba una foto de tu hijo menor, no te hacían ni caso. Pero te defendías como podías. Nosotros nunca hemos dejado de conceder entrevistas sobre nuestra vida profesional; otra cosa es que se quieran meter en tu vida o en tu casa.

Sus hijos también siguen esa línea.

Supongo que ellos han percibido que nunca les hemos utilizado para salir en una revista y ellos tampoco han jugado a ese tipo de cosas. Han tenido sus parejas, sus hijos, y nadie les molesta porque es algo a lo que no quieren prestarse.

Hay canciones como 'El abuelo Víctor' que son eternas.

Porque hay canciones que se quedan en el disco duro de la gente. Para mí, que me las pidan en los conciertos dice mucho del poder de la música. Cuando alguien te pide una canción de hace 40 años piensa en cómo era él o ella en esa época. Esa es la grandeza de la música y para mí una alegría tener canciones que me piden siempre, eso es más de lo que yo pude soñar nunca.

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¿Cómo surge la idea de grabar 'Casi nada está en su sitio', tan en línea con lo que estamos viviendo?

No es algo que nos ocurra sólo a nosotros: ahí están esos perros verdes como Donald Trump u otros líderes europeos que tratan de asustarnos con una especie de fascismo. También en nuestro país pasamos de la irrupción del pequeño Nicolás al comisario Villarejo, o a los masters. A mí me gustaría que los líderes de los distintos partidos nos expliquen algo más sobre lo que piensan hacer con las pensiones a diez o quince años vistos. Pero aquí todo el mundo pasa de puntillas por los temas reales de la gente, seguramente porque piensan que las cosas se arreglarán solas.

"Sin Ana sería un ser más abandonado, no sé si con tantos estímulos para componer", reconoce el cantante
Ana Ruiz

Y no es así, claro está.

No, porque la gente se ha endurecido mucho, aunque también los hay que tienen necesidad de ponerse de acuerdo con el que está al lado, porque vivimos en un territorio común. Pero eso, que sería lo deseable, no se hace. Y es algo que antes no pasaba.

¿Pensaba en todo ello cuando le ponía titulo a su álbum?

Sí, lo pensaba cuando componía una de las canciones titulada 'Digo España', y lo pienso ahora porque creo que este país está muy desajustado.

¿Los últimos 40 años hemos vivido una época dorada?

Dorada no lo sé, pero infinitamente mejor que la que estamos viviendo, seguro. Es indudable que ahora tenemos más comodidades que hace cuarenta años, porque tenemos acceso a medios de comunicación, más información en todos los sentidos, pero nos falta algo que teníamos entonces, ilusión.

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¿Ahora es difícil ilusionarse?

Sin duda, sobre todo políticamente. Varias generaciones nos hemos ilusionado con las cosas que se iban consiguiendo, ya que veníamos de la nada más absoluta: es la razón por la que cualquier caramelito que nos daban, nos parecía una gran conquista.

Se consiguieron muchos derechos y una Constitución.

Solo hay que ver cualquier reportaje o documental de aquellos años, hasta los 80, para ver una España en blanco y negro, y a partir de ahí entró el color en nuestras vidas.

Durante un tiempo hicieron giras con Serrat, Sabina, Miguel Ríos. ¿Cómo fue la experiencia?

Nos juntamos en el 96 y recuerdo que más había recelos entonces que después. Yo entré como una apisonadora y al final nos convencimos de que lo podíamos hacer.

¿Demasiados egos en un mismo escenario?

Teníamos desconfianza a que se rompiera la amistad. Yo estaba convencido de que éramos personas civilizadas, ninguno le iba a pisar la manguera al otro porque había agua para todos. Fue una gira estupenda. 20 años después repetimos, y cuando llamé a Juanito (Serrat) y le propuse qué podíamos hacer, me contestó: cantar.

¿Volverán dentro de otros 20 años?

No, pese a que Juanito siempre bromeaba con eso en el escenario. Pero tampoco hay que esperar tanto...

"Quería hacer películas sobre famosos y pensé en Isabel Pantoja, que no hacía nada desde la muerte de Paquirri. Aceptó hacer “Yo soy ésa” y fue un éxito tremendo".
Ana Ruiz
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Usted canta, compone, es productor de cine. ¿Hay algo que se le resista?

Hace mucho que no produzco ninguna película. Con 'Divinas palabras' disfruté mucho porque fuimos al festival de Venecia, después hicimos el 'Vuelo de la paloma', y así me fui enredando e hice algo que me gustaba de pequeño, películas sobre la vida de los famosos. Fue cuando pensé en Isabel Pantoja. Ella venía de no hacer nada tras la muerte de Paquirri, aceptó protagonizar 'Yo soy esa' y fue un éxito tremendo.

Rodaron una segunda.

Sí, pero esa ya no tuvo éxito, porque en medio habían pasado tantas cosas... Encarna Sánchez metiéndose en todo y la imagen de Isabel se había resquebrajado un poco. En total hice 11 películas: terminé agotado.

¿Perdió dinero?

Sí porque en contra de lo que piensa alguna gente de que los cineastas se aprovechan, el cine es una ruina en la mayoría de los casos. En general, las películas son deficitarias, el cine español se hace sobre hipotecas de gente que quiere hacer una película.

Su gira empieza en Avilés, ¿por qué?

Porque el Ayuntamiento funciona muy bien, trabaja gente que le gusta la música, el teatro, te dan facilidades, cosas que a otros no se les ocurre hacer.

No ha perdido el acento.

No, no, y cuando voy a Asturias se me recrudece. Y como encuentre a algún asturiano aquí, se me dispara el automático y hablo como si nunca hubiera salido de allí. Tengo recuerdos muy gratos y todavía hay gente que cuando me encuentra por la calle me llama Vitorín.

Mi foto favorita

Cedida
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"Esta foto con mi hijo David la tomamos en Varadero, Cuba, donde fue concebido. Desde que cumplió el año, siempre viajaba con nosotros. Marina no, porque ya le cogió otra época".

¿Quién es él?

Nació. En Mieres, el 7 de julio de 1947.

Inicios. Abandonó los estudios para integrarse en la orquesta Bossa Nova, donde cobraba algo más de un euro. En 1964 se traslada a vivir a Madrid, donde estudió solfeo y piano.

Trayectoria. Después de hacer la mili, saca 'Paxarinos', 'El abuelo Víctor'... En 1971 tiene que reescribir algunas canciones debido a la censura en España. En 1975, tras varios años vetado en TVE, José María Iñigo le lleva a su programa. Saca nuevo álbum, 'Cómicos, en apoyo a la huelga de actores españoles que tiene lugar. Le detienen en Pamplona, donde actuaba con Amancio Prado, Luis Eduardo Aute, Rosa León y Luis Pastor. En 1979 consigue gran éxito con el disco 'Soy un corazón tendido al sol'. Desde entonces no ha dejado de componer. Ha producido varias películas, como 'Divinas Palabras', 'Bajarse al moro', 'El vuelo de la Paloma', 'El mar y el tiempo', y 'Yo soy esa'. Ahora emprende una gira en solitario con 'Casi nada está en su sitio'. Su primer concierto será en Avilés, el próximo 26 de octubre.

Familia. Su pareja es Ana Belén, con quien tiene dos hijos, David y Marina.

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