Hiba Abouk recuerda sus difíciles comienzos: ''Me fui de casa sin avisar y no volví''

Desde el programa 'Viva la vida', la protagonista de 'El Príncipe' ha relatado lo que supuso para ella escaparse de casa para cumplir su sueño de ser actriz. Unos duros comienzos que le granjearon una pequeña deuda con la cadena de supermercados Dia.

Hiba Abouk recuerda sus duros comienzos y desvela la cuenta pendiente que tiene con los supermercados Dia
Gtres

Hiba Abouk ha visitado el plató de ‘Viva la vida’ para hablar de su carrera profesional y ofrecer nuevos detalles de su vida más íntima. La actriz, pese a que ahora es una de las intérpretes más queridas por la audiencia gracias a su recordado paso por ‘El Príncipe’, no tuvo lo que se dice una infancia fácil. Aunque se crio en Madrid, sus padres son de ascendencia marroquí, lo que provocó en la pequeña Hiba un enorme choque cultural entre lo que veía dentro de su núcleo familiar frente a lo que vivía en su día a día en la calle.

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“Al ser hija de inmigrantes crecí entre dos culturas. En mi casa había una y en el colegio había otra. Es un choque que cuando eras pequeña te cuesta averiguar”, confesó en el programa presentado por Toñi Moreno. Tanto es así que, cuando comenzó a picarle el gusanillo de que quería ser actriz, sabía que se toparía con la oposición de su madre, que es muy tradicional, por lo que decidió tomar una drástica decisión: marcharse de casa al cumplir la mayoría de edad.

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“Me fui de casa sin avisar y no volví”, recuerda la joven. “Estuve durante una semana guardando mis cosas en cajas, un día me acerqué a un supermercado para coger un carro para poder llevar las cajas hasta la parada de taxi y me fui a Madrid". En la capital estuvo viviendo en un piso compartido, estudiando por las mañanas y trabajando por las noches: “Fue brutal, iba a estudiar, luego a teatro y luego a trabajar. Ahora me acuerdo de eso…”.

Su escapada de casa provocó que estuviera dos años sin hablarse con sus padres, aunque ahora ya han recuperado el contacto y mantienen una muy buena relación. Esta locura de juventud también le ha generado una pequeña deuda con la cadena de supermercados Dia, establecimiento del que cogió el carro para transportar sus cosas: “Le dije: 'te cojo el carro un momento y luego te lo traigo… Y todavía le debo el carro de la compra al Dia, que ya no sé si existe porque como ya no hago compra en ese súper...".

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