Kiko e Irene discuten por una salsa de tomate: ''Parece que en vez de tu marido soy tu enemigo''

A Irene Rosales no le gusta nada la manera en la que su marido prepara la salsa de tomate, así que se ha plantado y ha decidido no comerla más. Una postura que parece no ha hecho ninguna gracia al miembro del clan Pantoja.

Así fue la gran bronca entre Kiko Rivera e Irene Rosales por una salsa de tomate
Telecinco

Después de que en ‘Sábado Deluxe’ descubriéramos que Kiko Rivera había amenazado con abandonar ‘GH Dúo’ por una bronca con Irene Rosales, en el debate del reality hemos podido ver la secuencia completa de la discusión entre la pareja… ¡por una salsa de tomate! Sí, como leéis, el hijo de Isabel Pantoja y su esposa se enzarzaron por una de las preguntas que más debate han generado en la historia de la humanidad: ¿con o sin cebolla? Bueno, más bien, porque a la andaluza no le gusta, así, ‘en general’, absolutamente nada cómo hace su marido el tomate frito para echárselo a la pasta…

Así fue la gran bronca entre Kiko Rivera e Irene Rosales por una salsa de tomate
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Todo comenzó cuando el DJ anunció que iba a cenar unos espaguetis. “Yo, hoy, me voy a hacer un poco de tomate, pero me lo voy a hacer yo. Tú lo fríes muy poco. El tomate necesita mucho más tiempo de fritura. Además, yo no lo como con cebolla ni nada”, apuntó Rosales, quien parece que está un poquito cansada de engullir sin ganas la salsa de su marido. “¿Qué yo lo frío muy poco? Pues ya que te pones a hacer ese haz el de todos, ¡corre! A mí me quitas trabajo, fíjate tú”, replicó Kiko visiblemente molesto.

A los pocos minutos, mientras Irene estaba en la cocina metida en harina, apareció Kiko para recriminarle que le hubiese dicho que no sabía hacer la salsa. “No he dicho que no hagas bien el tomate, ¡sino que no me gusta la forma en la que lo hacéis! Le echáis mucha porquería. No tú, también María Jesús. ¡Lo distinto sería que cada comida que tú hicieras no me la comiera!”, se lamentó la andaluza. “No me molesta que me digas que no te gusta, ¡qué sabes mucho, Rosales!”, explicó el cantante cada vez más enfadado. “¿No puedes admitir que te has equivocado y que has dicho que no sé hacerlo?”.

Así fue la gran bronca entre Kiko Rivera e Irene Rosales por una salsa de tomate
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Con el ambiente caldeado, Irene justificó que tan solo no le hacía mucha gracia la cantidad de ingredientes que le echaban al tomate (aquello tiene que ser lo más parecido a un pisto), y acabó estallando al ver que su marido seguía erre que erre. “Me cago en la pu… de oros. ¡Kiko, no voy a discutir más, te lo juro por Dios que no voy a discutir más!”, exclamó. “La próxima vez te callas tu boquita, que estás más guapa”, indicó el miembro del clan Pantoja. “No he dicho nada para tenerme que callar”, sentenció Rosales.

Después de cenar, Irene se metió en la cama sin ganas de seguir viéndole la cara a su esposo, por lo que Kiko apareció por allí para arreglar las cosas con ella. “No me voy a ir a la cama sin hablar contigo. ¿Entiendes lo que me ha molestado?”, dijo muy seriamente el hijo de Isabel Pantoja. Una actitud que hizo mucha gracia a Irene, quien no podía ocultar una sonrisita pícara. “¡Qué me voy ahora mismo! No me toques los cojones”, exclamó el joven, al mismo tiempo que tampoco podía ocultar la gracia que le hacía la situación.

Así fue la gran bronca entre Kiko Rivera e Irene Rosales por una salsa de tomate
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Irene Rosales se justificó diciendo que en ningún momento le había dicho que no sabía hacer el tomate, que lo único que pasaba es que no le gustaba. “Así no te lo he dicho”, añadió. “Y cómo me lo has dicho, ¿cantando un villancico?”, se preguntó Kiko. Después de las disculpas de Irene, Kiko reflexionó: “Has tardado en decirlo. Parece que en vez de tu marido soy tu enemigo”. Al ver que Kiko se marchaba de la habitación sin darle explicaciones, su esposa fue detrás de él hasta el jardín. “¿Qué quieres? Ya vienes con tu cara de niña buena…”, le dijo Kiko al verla. “De niña buena no, de que sé hacer bien el tomate”, contestó Rosales entre risas. Acto seguido, la parejita acabó fundiéndose en un romántico beso.

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