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Terelu Campos: “Si hubiera sido más paciente con el padre de mi hija, a lo mejor seguiría casada”

La colaboradora de Telecinco nos concede su entrevista más sincera durante una sesión de fotos donde se mostró vital y optimista. 

La colaboradora de Telecinco nos concede su entrevista más sincera durante una sesión de fotos donde se mostró vital y optimista. 

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Terelu Campos habla en exclusiva para DIEZ MINUTOS

Llega tranquila a la sesión de fotos, muy relajada. Quizás es la famosa calma tras la tempestad. Terelu ha pasado unos años muy duros, un tiempo en el que ha visto cómo algunos de los puntales de su vida se desmoronaban. ¿El último? El fallecimiento de su querida tía Leli, a finales de verano del año pasado.

Aun así, Terelu es una mujer positiva, y se define como una 'disfrutona' de la vida. La periodista nos da esta entrevista, a sus 50 años, y hace balance de su vida personal y profesional. También nos habla de los cambios que ha sufrido su cuerpo por la enfermedad, de sus gustos a la hora de vestir o de su faceta como madre, como hija y de sus planes de futuro.

-Como periodista, sabiendo el interés que despiertas, ¿qué te preguntarías?
-Pues no sería una pregunta sola… me preguntaría… [nuevo silencio] “¿Cómo es tu vida? Cuando miras hacia atrás, ¿qué es lo que ves?, ¿qué sientes?” Nunca me han preguntado estas cosas. Recuerdo que una vez se lo pregunté a Concha Velasco y se me puso a llorar. Me dijo: “Me da mucha tristeza porque veo que he desperdiciado muchos años de mi vida”. Y me encogió el corazón…

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''Prefiero arrepentirme de lo que he hecho que de lo que no he hecho''

-Te copio: cuando miras hacia atrás, ¿qué ves?
-Veo una vida con sus altos y sus bajos. Soy de las que opino que prefiero arrepentirme de lo que he hecho que de lo que no he hecho. Pasarme la vida diciendo “y sí…”. ¿Que cambiaría muchas cosas?, pues sí. Igual va a parecer una chorrada, pero, en lo personal, muchas veces veo a mis amigas, toda la vida con sus maridos… Y yo me digo: sé que en ese momento hice lo que creía que debía de hacer, que era separarme. Pero con el paso de los años piensas, las parejas pasan por momentos muy difíciles e igual, si Alejandro y yo… Si yo hubiera sido más paciente, si hubiera sabido reconducir lo que no funcionaba entre nosotros… a lo mejor sería una persona casada, con más hijos, pues siempre he querido tener más de un hijo, y mi vida hubiera sido completamente diferente.

-¿Crees que has tenido una buena vida?
-He tenido una buena vida, pero también he sufrido… Creo que no todo el mundo pasa por determinadas cosas por las que yo he pasado. El suicidio de un padre, no es lo habitual, gracias a Dios; una enfermedad en mi familia que nos va mermando a todos... Pero no vivo con miedo.Por mi forma de ser he querido quitarle importancia. Mi cirujano me dijo: “Teresa, lo que te ha pasado es muy grave, y estas cosas, luego, psicológicamente salen”. Yo en ese momento no le entendí. Me sentía fuerte, pero al final te das cuenta de que lo que decía era verdad. Luego, los cambios que se producen en ti, que tienes un trabajo público. De repente te ves como hinchada. Y me levanto por las mañanas y digo: “Ostras, cómo me duele el cuerpo”. Y el oncólogo dice: “Normal”. Y sí, normal, pero, ¿cuándo se acaba?

-Quienes te conocen, dicen que lo vives todo a tope, para lo bueno y para lo malo.
-Soy una persona que si salgo, salgo. No me digas “salimos y a las doce en casa”. No. Mis amigas me preguntan que de dónde saco la fuerza y siempre respondo que de la mente. Y sí, soy disfrutona. Y sé pagar el precio de disfrutar, en todos los sentidos.

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''No he tenido grandes fracasos profesionales''

-Como periodista, ¿qué sientes al ver tu vida convertida en noticia constantemente?
-Pues asombro. Asombro de ver que cualquier frase mía, dicha de una manera natural, sin importancia, pueda ser portada de una revista. Luego, me siento halagada. Me siento muy querida y respetada.

-Contigo ocurre una cosa curiosa: si cuentas algo triste, dicen que vas de víctima; pero si cuentas algo feliz, eres soberbia y prepotente. ¿Por qué?
-Pues porque esto es así. No deja de dolerme. No soy un muro sobre el que se pueda dar patadas como si no doliera. Pero forma parte de las injusticias que conlleva el ser una persona conocida. Lo único que pido es que digan lo que quieran, pero desde el respeto. Y decir soberbia, a mí me parece un insulto, porque me siento tan alejada de ese término… No tiene nada que ver conmigo.

-¿Te sientes querida por la profesión?
-Bueno, por algunos más que por otros (carcajadas).

-¿Hay compañerismo o puñaladas traperas?
-Hay las dos cosas. Pero quiero especificar que me refiero a la profesión, no al trabajo que yo hago en un programa.

-¿Cuál consideras que es tu mayor triunfo profesional?
-Pienso que está por llegar.

-¿Y tu mayor fracaso?
-No considero que haya tenido grandes fracasos. A mí no me han dado un programa y me lo han quitado…

-¿Te ves fuera de la tele?
-No me gustaría. A no ser que fuera una decisión propia, ¡pero no porque me echen!

-¿En qué momento supiste que te querías dedicar
al periodismo?
-Yo quería haber sido abogada. Estaba un poco harta de mi padre, de mi madre, de la radio,  de que mi madre fuera conocida.

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''Me molestaba muchísimo ser 'la hija de Mari Tere Campos''

-¿Por que llevabas mal la fama de tu madre?
-Era esa etapa de la pre adolescencia, en la que vivíamos en Málaga. Me molestaba muchísimo ser “la hija de Mari Tere Campos”. ¡He llegado a negar a mi madre!, unas cosas espantosas.

-Ahora, como periodista, ¿qué es lo que menos te gusta de La Campos? ¿Qué defectos les ves?
-Defectos tenemos todos, y no me voy a poner aquí a hablar de los de mi madre… Pero, hombre, a veces me molesta que cuando se enfade sea tan evidente y la gente note tanto que esté enfadada. Me gustaría que fuera un poquito más sutil en eso… ¡Incluso más falsa!

-En verano cumpliste 50. ¿Tienes metas para los próximos 50?
-No. ¡No me gusta eso! Puedo tener ilusiones, pero nunca he sido persona del futuro. ¡Uf qué estrés! Vivo la vida según me va viniendo, e intento acertar…

-En ese resumen que se hace a los 50, dinos:
¿Lo bueno?
-Mi hija, mi familia. El otro día me dijo el padre de mi hija [se refiere e Alejandro Rubio, su segundo marido, con quien estuvo casada de 1998 a 2003] una cosa de la que me sentí muy orgullosa. Estábamos hablando de la niña, de los estudios, del futuro. Y hubo un momento en el que me miró y me dijo: “Gracias por cómo has educado a Alejandra, por todas tus preocupaciones”. Y me sentí la mujer más feliz del mundo. Me he realizado como madre, una de las asignaturas más difíciles de la vida.

-¿Y qué es lo regular de estos cincuenta?
-Los sinsabores de la vida. Todo lo que conlleva vivir. Abandonar y perder a muchas personas que quieres, que sabes que no volverás a ver… Me cuesta recordar la cara de mi padre, aunque ahora menos, pues mi hermana me regaló por Reyes una fotografía de la boda y la tengo puesta en el salón. Es la única foto que hay en el salón. Y cuando estoy tumbada en el sofá, viendo la tele, la miro, y me digo: “Jo, la vida… ¡Qué chungo! ¡Qué pena!”- se emociona a punto de ponerse a llorar.

-Tu madre me confesó hace mucho, así, sin venir a cuento, que ella, por su trabajo, pasaba mucho tiempo fuera de casa, pero que nunca faltó a la hora del baño.
-Sí, sí, sí –se echa a reír- ¡Yo he estado bañando a Alejandra hasta que tenía cuatro años! Creo que eso se te queda en la cabeza. En el baño y la cena de tu hija, hay que estar. Luego ya, se acuesta, son las horas de los mayores y, si quieres, sales tú a cenar con tus amigos. Hay cosas que se te quedan grabadas. A mí son los baños de mi madre y cómo nos limpiaba las orejas, que salíamos con ellas rojas. Además, hace cincuenta años, ella era una mujer súper trabajadora, algo que no estaba muy bien visto, y debía pensar: “mis niñas tienen que ir impolutas, porque si no, la gente pensará, como la madre trabaja, ¡qué mal cuidadas están!” 

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''Me hace gracia que digan 'Las Camposhian''

-¿Eres de hacer los deberes con Alejandra?
-No. Muy poco. Soy muy buena organizadora: su comida, su ropa, su limpieza, su dormitorio… Pero no me pidas jugar ni hacer los deberes. ¡No puede ser una de sobresaliente! –bromea.

-¿Qué haces cuando te pide ayuda con una raíz cuadrada?
-¡Pues ponerle un profesor! – estalla en una carcajada-. No, en serio, alguna vez sí la ayudo… pero no me puedo poner la medalla de que hago los deberes con mi hija, porque es una mentira como la copa de un pino.

-Las Campos son un matriarcado, ¿eso se mantiene con tu hija Alejandra?
-¡Apunta maneras! Incluso un poco al Periodismo. Pero le he dicho, “ven que te cuento todo lo que he pasado por ser la hija de…” -se ríe. Y me da cierto miedo, porque ella es muy sensible. Lo que realmente creo que quiere es dedicarse a lo que hace su tía Carmen, su madrina: a la profesión, pero desde atrás. A dirigir, a producir…

-¿Es más Campos o Rubio?
-Tiene un ramalazo Rubio importante –ríe a carcajadas. Eso no significa que sea malo, ¿eh?

-¿Qué es eso de que las Campos son como las Kardashian?
-¡Yo es que en mi vida he visto ese programa! No sé ni de qué se trata… ¡Te lo prometo! Me hace gracia que digan Las Camposhian… Ni me molesta, de verdad, me río. Pero de ahí a que vamos a hacer un reality…

-¿Entonces en qué va a consistir el programa nuevo?
-Ah, ¡sorpresa! ¿Qué será, será? Pues espero que sea un programa atractivo y que guste a la gente. Le hemos dado una vuelta de tuerca en las últimas semanas y se están cerrando cosas…

-Las Campos son como la evolución de las folclóricas, un término muy andaluz. Vosotras, salvo cantar, despertáis pasiones.
-Pues no lo había pensado, pero acepto la comparación…

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Los hombres de su vida

-Los 50 también son fecha para hacer balance sobre los hombres, ¿eres enamoradiza?
-Creo que lo he sido. Evidentemente, a las pruebas me remito.

-A veces hay quien dice, “¡Qué suerte tiene esta chica, que ha tenido tantos novios!”
-Bueno, también tengo cincuenta años, y no tengo pareja desde los últimos catorce o quince. Es normal que una mujer, si no ha tenido suerte con un novio, pues que pruebe con otro, ¡digo yo! Pero vamos, cada vez me apetece menos probar…

-¿Piensas seguir arriesgando?
-En la vida hay que arriesgar, si no, estás muerto. Yo digo que el quiosco todavía no lo tengo cerrado. Si lo cierro, me doy pena a mí misma. Pero cada vez lo tengo más chico…

-¿Tendrías ganas de retomar alguna relación pasada?
-No… Nunca he tenido segundas partes. A lo mejor la vida me dice que me he equivocado y me lleva a tener alguna, pero creo que no. Sobre todo, porque cuando he acabado alguna relación sé que he agotado todas las posibilidades para seguir.

-Vamos a repasar algunas de tus parejas más conocidas, aquellas que en los últimos años marcaron tu vida. El primero, Alejandro Rubio.
-Siempre será diferente al resto. Es el padre de mi hija, me ha dado lo más importante de mi vida. Quiero a Alejandro, pero no como una relación de atracción. Lo quiero porque tenemos algo que no es comparable con nada.

-Miguel Ángel Polvorinos, tu primer marido.
-No sé nada de Miguel, pero como es una bellísima persona, supongo que estará estupendo, feliz y estable. Es un hombre al que recuerdo con mucho cariño. Formó parte de lo que fue una experiencia diferente, que fue el convivir.

-Carlos Agrelo.
-No tenemos relación, pero he vivido con él una de las historias de amor más importantes de mi vida. Al menos para mí.

-Salvador Pérez.
-Ay Salva, de Málaga… ¡Qué siempre ponían que yo era mucho mayor que él! Lo veo poco, pero cuando voy algunas veces sí que coincidimos. Le tengo muchísimo cariño…

-Carlos Pombo.
-Con Carlos he pasado de novia a segunda madre. Cuando se aburre, ¿a quién llama? A mí. Cuando regresa de volar, porque ahora hace vuelos transoceánicos, me trae un chupito de cada ciudad, que yo pongo en un mueble bar que tengo en casa, de Nueva York, de Miami… Cuando llega de cada viaje me pone en un mensaje, “mamaaaaaaaa, -así con muchas aes-, que he llegado”

-José Valenciano.
-José llegó en un momento muy importante de mi vida. Me tendió una mano para que me sintiera mejor conmigo misma. En ese sentido me ha ayudado muchísimo. Creo que es una persona muy reservada. Me he sentido muy protegida, ese ramalazo que tenemos aún las mujeres de que ese hombre que te proteja. De todas maneras, no me gusta hablar de José porque a él no le gusta que hable de él.

-Y te tengo que preguntar, aunque no te guste, por José Manuel Estrada.
-Yo nunca hablo de esa persona.

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Una mujer con estilo propio

-¿Cómo definirías tu estilo a la hora de vestir?
-Uf, depende de mi estado de ánimo y de mi morfología (risas). Cuando estaba más delgadita, me gustaba ir más sexy. Ahora tengo un punto un poco raro. Tengo menos ganas de sufrir por estar mona.

-A veces te han criticado porque te gusta ir apretada.
-Yo creo que en este país es lo de cría fama… He llegado a ir con un caftán y decir que voy apretada. Cuando te quieren calificar de una manera, en este país no hay forma de quitártelo.

-Dijiste en la tele que te sentías gorda y fea… ¿Te arrepientes?
-Vamos a ver: me leo el libro de Jorge Javier y hay un momento en el que dice, “me siento gordo, feo y mayor”. Y yo dije, “Ay, que gracioso, pensé que estabas hablando de mí”. Hice un guiño, una gracia, y eso fue titular de una portada de una revista. Y dije: “Perdooon”. ¡Casi me muero! Pasé un apuro cuando vi esa portada… La gente pensará que no estoy bien de la cabeza.

-¿Cuáles son los básicos en tu armario?
-Negro, negro, negro: vestido negro, pantalón negro, jersey negro… Si yo pudiera, solo vestiría de negro.

-Y los brillos.
-No creas que soy de brillos,  cada vez menos. Y menos ahora, que dan unos volúmenes que ¡uy, qué susto!

-¿Qué es lo que nunca veríamos en tu armario?
-Pues ahora mismo un short, un corpiño, ¡a ver dónde me lo pongo! Ni de coña marinera. Los he tenido, pero es que ahora me vería ridícula.

-Anosotros nos has pedido que se cuiden las fotos, pero que no se retoquen ni te adelgacen.
-No. Pero es que lo digo siempre, aunque no se lo crean. Cuando he visto que se ha retocado mucho algún reportaje mío, siempre he dicho, “esto es innecesario”. Si la gente me ve todos los días en la tele. Lo que tengo, lo tengo. Además si una foto tiene una buena luz, hay que hacer pocos retoques.

-¿Compras tú la ropa o recurres a estilistas?
-¡La compro yo porque no tengo dinero para pagar estilistas! En la televisión, cuando he presentado, pues sí tengo una y juntas vemos lo que me pongo y lo que no.

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Muy a gusto en su nueva casa

-¿Qué tal en tu casa?
-Estoy contenta, muy a gusto, y Alejandra también es feliz en la casa y para mí eso es muy importante.

-También se ha dicho que para qué te comprabas una casa tan cara si estabas pasando por un mal momento.
-Tuve suerte porque compré un tercio por debajo de lo que están, que es muchísimo dinero para una casa en Madrid. Y la arreglé porque estaba hecha polvo, por lo que creo que hice una buena inversión. Pero, ojo, no tengo apego a nada. Si mañana no puedo tirar con la casa y la tengo que vender, pues la vendo. Me importan las personas. Puedo ser feliz en esta casa como en otras muchas que he tenido, mayores que ésta y mucho más pequeñas.

-Cuando dijiste en la tele que tenías problemas económicos, ¿te arrepientes?
-Sí, por todo lo que se saca de madre. Y también porque te da un cierto pudor decir esas cosas cuando hay muchísima gente que ojalá estuviera en la situación que estás tú. Ahora, que eso no significa que uno no tenga la misma comodidad o el mismo respaldo que tenía hace años.

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Amigo de su ex

Alejandro Rubio y Terelu estuvieron casados desde 1998 hasta febrero de 2003. Fruto de su segundo matrimonio nació Alejandra, el 24 de marzo de 2000. Pese a su ruptura, el óptico y la colaboradora de Telecinco siguen manteniendo una magnífica relación. Tanto es así que él viajó a Málaga cuando falleció Leli Campos.

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Muy unida a su madre

A pesar de confesar que renegaba de ella en la adolescencia, Terelu admira a su madre por encima de todo. Juntas están ahora en el exitoso programa ¡Qué tiempo tan feliz!, donde han pasado los artistas más importantes de la música. Además, junto a su hermana Carmen Borrego, Las Campos trabajan ahora en un nuevo proyecto que promete convertirse en la sensación de la televisión.

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