Teresa Perales: "La maternidad ha sido un reto y un deseo muy profundo"

Teresa Perales no es la deportista española más laureada de los Juegos Paralímpicos celebrados el pasado verano en Londres, pero ante todo es una mujer que irradia felicidad y fuerza, lo que le ha permitido alcanzar metas con las que apenas si se atrevía a soñar, como son el amor y la maternidad, sus dos grandes tesoros, los que le dan fuerza para seguir adelante.

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Teresa Perales no es la deportista española más laureada de los Juegos Paralímpicos celebrados el pasado verano en Londres, pero ante todo es una mujer que irradia felicidad y fuerza, lo que le ha permitido alcanzar metas con las que apenas si se atrevía a soñar, como son el amor y la maternidad, sus dos grandes tesoros, los que le dan fuerza para seguir adelante.

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La entrevista

-¿Cuántas puertas se le han abierto gracias a esa sonrisa espléndida que luce, Teresa?
-Todas, creo que si vas con una sonrisa por delante, todo es más fácil, más amable y divertido, porque te creces. Si me quitaran la sonrisa me sentiría muy incómoda. Sólo en una ocasión la perdí.

-¿Qué ocurrió?
-Que murió mi padre. Ir en silla de ruedas, en cambio, no me ha quitado la sonrisa, y eso que he ido por lugares difíciles. Gracias a la silla encontré también el amor de mi vida.

-¿Cómo fue?
-Nos descubrimos a la vuelta de Sydney, porque nos conocíamos antes. Mariano era productor de televisión y me llamaba para ir a la tele y para hacerme algunas entrevistas, pero no fue hasta el regreso a España cuando nos dimos cuenta de que estábamos enamorados.

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La entrevista

-¿Es cierto que le pidió matrimonio en un restaurante de la Torre Eiffel?
-Sí, aquello fue como un cuento de hadas. Maravilloso y fantástico, porque yo no sabía adónde iba hasta que ya estaba sentada en el avión. En esos momentos me sentí como una princesita. Fue todo muy bonito. Mariano, muy romántico, lo organizó todo maravillosamente bien: el restaurante, el hotel, la limusina, ¡todo!

-¿Se lo pensó mucho antes de darle el “sí, quiero”?
-Décimas de segundos porque estaba loquita por él.

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La entrevista

-¿Cuándo toma conciencia de que puede conseguir lo que se propone?
-Pese a todas las medallas que tengo, ha sido el tiempo el que me ha permitido tomar conciencia de que soy una mujer madura, fuerte. Practicando “coaching” me he dado cuenta de que soy un diamante en bruto.

-Habrá habido momentos de desánimo.
-Unos cuantos. Cuando me quedé en silla de ruedas me preguntaba cómo iba a enfrentarme a la vida, cómo subiría los 25 escalones para llegar a la casa de mi madre, para entrar y salir por la rampa del garaje, para tener un coche adaptado, con el gasto que supone. Me agotaba pensar que tenía que conciliar el deporte con la vida familiar porque para mí, lo más importante es mi hijo.

-¿El niño la empuja a seguir luchando?
-Sí, por él he ido a Londres, porque quería que mi hijo viviera aquello. Cuando sea mayor verá las fotos y los vídeos. Fue una experiencia bonita regalarle mi primera medalla de Oro.

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La entrevista

-Ha dicho que verle en las gradas le dio una fuerza increíble.
-Tenerle ahí me daba tranquilidad y fuerza para subirme al poyete y tirarme a ganar, mordiendo el agua si hacía falta y yendo más rápido, porque soy muy ambiciosa en el ámbito deportivo.

-¿Qué siente cuando está en el agua?
-Libertad, libertad de movimiento, de acción y comodidad. En el agua tengo la libertad de moverme y la comodidad de ver a las otras nadadoras en horizontal. Es bastante incómodo estar con gente que está de pie, porque acabas con el cuello un poco destrozado.

-¿De qué hablan en las concentraciones?
-De nada, porque estás concentrada. Durante cuatro años entrenas seis horas diarias realizar una prueba que sólo dura 35 o 36 segundos.

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La entrevista

-¿La fuerza hay que trabajarla?
-Sin duda porque si la trabajas te haces más fuerte. Yo me he convertido en una mujer valiente porque la gente me dice que lo soy. La primera, mi madre, que es la persona más valiente que conozco.

-Y un puntal fundamental en su vida.
-Cuando mi padre murió, mi madre se quedó con mi hermano David, de ocho años, y conmigo, de quince. Ella no había trabajado nunca y tuvo que enfrentarse a una nueva vida. Yo ahora, cuando me pongo en su lugar, pienso que el mundo se hundiría bajo mis pies si perdiese a mi marido, pero ella salió adelante, pese a todas las dificultades a las que tuvo que enfrentarse.

-Ya sabe, Dios aprieta pero no ahoga.
-Es cierto, yo saldría adelante por mi hijo, como mi madre salió por mí.

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La entrevista

-¿Ha sido fácil o difícil conciliar lo personal con lo profesional?
-Es complicado, y ante todo hay que tener mucha paciencia, incluso con una misma. Yo tengo la inmensa suerte de tener un marido que es un santo, y una organización tremenda.

-¿La maternidad ha sido un reto personal?
-Un reto y un deseo muy profundo.  Desde pequeña quería ser mamá.

-También fue diputada autonómica, ¿qué la empujó a entrar en política?
-La vocación de servicio. Si quieres que las cosas cambien, promueve el cambio. Criticar lo que hacen los demás es muy fácil y legítimo, pero es de cobardes. Yo prefiero ser valiente y dar un paso adelante. Invito a la gente a entrar en política si quiere cambiar las cosas.

-¿Qué hizo de lo que se siente orgullosa?
-Creo que dejé huella. Me habría gustado hacer más cosas, pero la maquinaria del sistema es lenta, y en algunos momentos incomprensible, por más que me sienta orgullosa de lo que hice.

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La entrevista

-¿Qué le parece que los ajustes afecten a quién más lo necesita?
-Muy injusto. Yo intenté poner en marcha la atención a la dependencia en toda España, pero no nació en el momento adecuado. La crisis no es una excusa, es una coincidencia. Tal y como está planteada ahora es insostenible, pero hay que seguir adelante.

-¿Usted se ha sentido discriminada?
-No, tengo esa suerte, incluso se me han abierto puertas por el hecho de ser mujer, y porque interesaba que hubiera una mujer en determinados ámbitos.

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La entrevista

-¿Querer es poder, Teresa?
-¡Por supuesto! Cuando fui a probarme el vestido de novia, me gustaba uno con cola. Si la quitaba, el vestido perdía su gracia. Si la dejaba, tenía que entrar a pie a la iglesia y con todos los aparatos que llevo en las piernas. Entré andando para dar la sorpresa a mi marido y porque me parecía que era una demostración de amor fantástica.

-¿Cuál es su próxima meta?
-Los juegos de Canadá y de Río de Janeiro. Mientras tanto doy conferencias, porque soy muy activa.

-¿Le gustaría tener otro hijo?
-No lo descarto. Me parece increíble poder querer tanto a otra persona como quiero a mi hijo, compartir ese amor se me hace difícil. Y eso que a mi marido lo quiero con toda mi alma, y compartimos a nuestro niño.

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Ficha y firma de Teresa Perales

Nació: En Zaragoza, el 29 de diciembre de 1975.

Enfermedad: A los 19 años sufrió una neuropatía, por la que perdió la movilidad de la mitad inferior del cuerpo.

Familia: El 8 de enero de 2005 se casó con el periodista aragonés Mariano Menor en la Basílica de El Pilar.
Son padres de un niño, Mariano, de cuatro años.

Deportes: Es nadadora, con 22 medallas en su haber. Logró cuatro Oros en Pekín y, en los últimos Juegos Paralímpicos de 2012, celebrados en Londres, ha logrado una medalla de Oro, tres de Plata y dos de Bronce.

Cine: Protagoniza la película documental “La teoría del Espiralismo”, junto a cuatro deportistas paralímpicos más. 

Política: Ha sido diputada del Partido Aragonés, en las Cortes de Aragón, tras las elecciones de 2003, y en 2006 asumió la Dirección General de Atención a la Dependencia.

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La foto favorita de Teresa Perales

"El niño que aparece conmigo en un campamento de refugiados saharauis en Argelia, es Zacari, la cabra pequeñita era su regalo de cumpleaños. Estaba disgustado porque él quería una bicicleta, pero sus padres pensaron que era mejor la cabra. Es un recuerdo de cómo hay que valorar las cosas", nos desvela la nadadora.

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