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Enrique Ponce tendrá que ser operado tras su grave cogida

Enrique Ponce, que sufrió una cogida el día 18 en la plaza de toros de Valencia, ya se recupera en el hospital de la grave cornada que recibió el martes 18 de marzo en la Feria de Fallas de Valencia. El diestro, que tendrá que ser operado de la clavícula que le rompió el toro, se sinceraba días antes en Diez Minutos en na entrevista concedida con motivo de su 25 aniversario en la tauromaquia.

Enrique Ponce, que sufrió una cogida el día 18 en la plaza de toros de Valencia, ya se recupera en el hospital de la grave cornada que recibió el martes 18 de marzo en la Feria de Fallas de Valencia. El diestro, que tendrá que ser operado de la clavícula que le rompió el toro, se sinceraba días antes en Diez Minutos en na entrevista concedida con motivo de su 25 aniversario en la tauromaquia.

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Ponce, en buen estado, tendrá que regresar al quirófano

Enrique Ponce está bien. El torero se recupera de la terrible cogida que sufrió el martes 18 de marzo cuando participaba en la Feria de Fallas, en Valencia.

El diestro, uno de los primeros del escalafón, está ingresado en la habitación 408 de la Casa de la Salud de Valencia, donde se repone de la cornada de 25 centímetros que recibió en la axila derecha y de la fractura de la clavícula izquierda.

Precisamente esta fractura hará que tenga que ser operado en los próximos días, como mucho en una semana, según ha anunciado su representante. El tiempo de restableciento total se estima en unos dos meses.

Ponce, a quien vemos en esta imagen en el hospital, reconoce que ha sido un milagro que la cogida no terminase en una verdadera tragedia, ya que el pitón del toro se quedó muy cerca del cuello.

Lo que ha desvelado es que sufrió esta durísima cogida en la primera vez en 20 años en que su esposa, Paloma Cuevas, no estaba en la plaza donde habñia saltado al Albero.

En cuanto al traumatólogo que le intervendrá de la clavícula, el diestro estudia ponerse en manos del doctor Ángel Villamor, médico de prestigio que ha operado en varias ocasiones al Rey don Juan Carlos.

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Ponce, fuera de peligro tras una grave cornada

El diestro se disponía a entrar a matar al primer toro de su lote en la corrida en la que compartía cartel con Julián López 'El Juli' y Jesús Duque, cuando sufría la cogida. El toro lo revolcaba aparatosamente en primer lugar por el suelo y, a continuación, le corneaba por la axila.

En estos dramáticos momentos la esposa del torero, Paloma Cuevas, no se encontraba en la Plaza de Toros de Valencia. Estaba en Madrid, donde recibía la noticia con mucho nerviosismo. Era la primera vez en 20 años que no estaba en la plaza de toros viendo la corrida de su esposo.

Fue el padre de Paloma, Victoriano Valencia, que se encontraba en el coso valenciano y quien en su día fue apoderado de Ponce, quién la avisó para tranquilizarla una vez comprobado que la cogida no eran tan grave como se preveía en principio.

Tras conocer la noticia, Paloma Cuevas se trasladó con urgencia a Valencia para estar al lado de su marido.

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Una cornada de 25 centímetros

Instantes después de quitarle el toro de encima, con Enrique Ponce en pie y tras quitarse la chaquetilla se comprobaba que la cornada era seria. En un primer momento se temió que fuera muy grave

El torero recibió una cornada en la axila derecha de 25 centímetros a la que se añadía la fractura de la clavícula izquierda.

De la plaza de toros de Valencia, el diestro era trasladado al Hospital Casa de Salud de la capital valenciana, donde ya se recupera. Los médicos han confirmado que "su pronóstico es menos grave de lo que se pensaba en un principio".

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La última entrevista de Ponce antes de su grave cornada

Días antes de la cogida de Enrique Ponce en la Feria de Fallas de Valencia entrevistábamos a Enrique Ponce, que ns hablaba de su pasión por los toros, de su vida y de su familia. Charlaba con nuestra colaboradora, Rosa Villacastín.

El diestro, una primera figura del escalafón taurino, a quien el éxito sobrepasa su labor más allá de los tendidos y las plazas de toros, reconocía que parte de lo que es se lo debe a su esposa, Paloma Cuevas, y a sus tres hijos, Paloma y Bianca, a Enrique la vida le sonríe.

-Han pasado 25 años desde su alternativa.
-Así es. Y de estas 25 temporadas consecutivas destacaría el nivel y la intensidad con las que he toreado, tanto en España como en América.

-¿Hay que ser ambicioso para llegar tan alto?
-Ante todo, hay que tener afición y un gran afán de superación, de lo contrario, no podría haberme mantenido arriba durante tantos años.

-¿Alguna vez pensó en tirar la toalla?
-Nunca pensé en tirar la toalla; en ningún momento.

-¿Ni cuando nacieron sus hijas?
-No, porque llegar a lo más alto del escalafón te da la satisfacción de hacer el paseíllo con toreros que han sido tus ídolos, y eso impone. Recuerdo, cuando en los años noventa empezaba y toreaba con figuras consagradas, lo que eso suponía de responsabilidad y respeto.

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La última entrevista de Ponce antes de su grave cornada

-¿Tampoco cuando tuvo la grave cogida en León en junio de 2002?
-Ni siquiera entonces, que casi muero a consecuencia de esa cogida. Cornadas he sufrido varias, pero nunca he tenido el pensamiento de abandonar. Todo lo contrario, estaba deseando vestirme de luces para salir a la plaza.

-¿Quiénes exigen más: la prensa, la afición o los compañeros?
-Todos presionan cuando estás arriba, incluso los jóvenes que llegan te obligan a dar lo mejor de ti para mantenerte en tu trono. En el toreo existe una rivalidad muy grande, pero eso es bueno.

-¿Cómo hace frente a tanta presión?
-Mentalizándome, porque todo está en la cabeza. Lo mismo que te mentalizas para salir a torear, lo haces para hacer frente a esas presiones. En la plaza habla el capote, la muleta, la espada. Tú te mentalizas para triunfar. Con eso acallas muchas críticas y logras elogios.

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La última entrevista de Ponce antes de su grave cornada

-¿Los cuerpos de los toreros son de goma?
-Eso dicen, pero son de carne y hueso. La ilusión por reaparecer pronto es lo que acelera nuestras recuperaciones. El trabajo psicológico es muy importante, y estar físicamente bien para sortear los percances. Ponerte delante de un toro después de una cogida es todo un reto.

-¿Es lo que le enseñó su abuelo?
-Él me inculcó la idea de respetar el toreo, me enseñó a amarlo y a prepararme para la dureza de ser torero.

-¿Le apoyaron sus padres en esta aventura?
-Pensaron que la cosa no iría a más. Se equivocaron. Yo digo que por mis venas corre la afición, pero es cierto que hay que estar loco para hacerte torero, y más viviendo en un pueblo como Chiva, donde la afición no era grande, de ahí la gran labor de mi abuelo.

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La última entrevista de Ponce antes de su grave cornada

-¿Qué añora de aquella época?
-Muchas cosas: mi niñez, mi adolescencia, cuando me subía a la terraza de casa a dar mis primeros lances con una muletilla roja que me hizo mi abuela de un mantel. Olvidar todo aquello es muy difícil porque a mí me resulta muy gratificante recordarlo.

-¿Ha superado la muerte de su abuelo?
-No es fácil hacerlo porque ha sido  una persona muy importante en mi vida. Me ha apoyado tanto... Últimamente queríamos que disfrutara de nuestra compañía y de nuestro cariño. Ha muerto con 100 años pero desde siempre la familia ha girado a su alrededor, siempre está en nuestro recuerdo.

-Pocos niños pueden presumir de conocer a su bisabuelo.
-Mis hijas lo adoraban y, cuando ven sus fotos, les dan besitos.

-¿Ha pensado en la retirada?
-No, el que de verdad se siente torero lo es hasta que se muere. Yo he tenido dos personas muy cercanas, mi abuelo y mi suegro, el maestro Victoriano Valencia, que siempre será torero.

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La última entrevista de Ponce antes de su grave cornada

-¿Preparado para que una de sus hijas se vista de luces?
-Me tendría que preparar, pero no sería extraño porque Paloma viene de una dinastía torera de prestigio. Egoístamente, no me gustaría porque esto no es un juego, pero voy a apoyar a mis hijas en lo que quieran ser. No me gustaría porque no me las imagino delante de un toro, ni aunque fueran chicos.

-¿Se puede pensar ante el toro?
-Se debe pensar. Lo que debe funcionar cuando estás delante del toro es la cabeza. 

-¿Cómo se abstrae del ambiente de la plaza?
-Hay plazas silenciosas y otras que no lo son tanto, pero el torero tiene la obligación de abstraerse de todo y a la vez  saber qué siente el público, si gustas o no. Yo no logro abstraerme y tampoco quiero perder esa comunicación, porque así afloran los sentimientos.

-¿Para torear bien hay que tener la cabeza fría?
-Para torear bien hay que torear con el alma, con los sentimientos. Y componiendo una obra de arte.

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La última entrevista de Ponce antes de su grave cornada

-¿Sueña con la faena perfecta?
-Claro, a veces tienes una faena en mente, que dibujas en tu cabeza, pero que cuando sale el toro la desbarata. Yo dejo mucho a la imaginación e improviso bastante. Soy muy inconformista y a veces me he acercado, si no a esa faena perfecta, sí al momento perfecto.

-¿La fiesta está en peligro de extinción?
-No creo. Entiendo que haya gente que diga que éste es un espectáculo duro. A los que no entiendo es a los antitaurinos, porque con su actitud están acabando con el toro bravo, la cabaña brava, las ganaderías y el ecosistema. Sin corridas de toros no existiría el toro bravo.

-¿Tener una vida personal plena le ha ayudado en su profesión?
-Desde que me casé con Paloma y tuvimos a nuestras hijas yo he sabido cambiar el chip de no vivir sólo para el toro.

-Su mujer no va a verlo torear.
-Paloma nunca ha ido porque conoce este mundo y lo duro que es ver que quien está delante del toro es tu marido.

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La última entrevista de Ponce antes de su grave cornada

-¿Es más conservador desde que se casó?
-Siempre digo que el traje de luces es muy transparente, porque deja al descubierto los sentimientos. Si estás bien en lo personal, en la plaza estás bien, y si tienes problemas, se reflejan. Es importante tener una estabilidad emocional.

-¿Qué le ha aportado Paloma?
-Muchas cosas, yo no sería quien soy si no estuviera con ella. Paloma me aporta un equilibrio muy grande. Ella ha vivido toda mi trayectoria. A Paloma le debo todo, por estar a mi lado, por su amor, por haberme entendido y haber entendido mi profesión y por estar ahí siempre, a mi lado.

-¿Es la que le dice las cuatro verdades?
-Es la que me ayuda a tener los pies en el suelo y la que me ha pulido.

-¿Le gustaría tener más hijos?
-Si vienen, bien; pero estamos encantados con nuestras dos pequeñas.

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Ficha y firma de Enrique Ponce

Nació: El 8 de diciembre de 1971 en Chiva, Valencia. A los diez años ingresó en la Escuela Taurina de Valencia.

Debut: Como novillero, el 10 de agosto de 1986, en la plaza de toros de Baeza (Jaén).

Alternativa: El 16 de marzo de 1990, en Valencia.  Actuó de padrino Joselito;  testigo, Miguel Báez “El Litri”. El 30 de octubre la confirmó en Madrid. 

Familia: Casado con Paloma Cuevas (25/10/1996), tienen dos hijas: Paloma y Bianca.

Condecoraciones: Es el primer matador de toros en activo que recibió, en 2007, la Medalla de Oro de las Bellas Artes.

Un hito: Es el primer torero académico de la Real Academia de las Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.

Última Cogida: En la Feria de Fallas de Valencia, el 18 de marzo de 2014. Sufría una cornada de 25 cm en la axila derecha y la fractura de la clavícula izquierda.

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La foto favorita de Enrique Ponce

"A mi abuelo Leandro le debo todo lo que soy. Él me inició en los secretos de la tauromaquia y me contagió la pasión por los toros", nos ha contado el torero, que yas e recuperad en el hospital de su grave cogida sufrida en la tarde del 18 de marzo en la Feria de Fallas de Valencia.

 

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