Alejo Sauras: "Las grandes decisiones las tomo pilotando una avioneta"

El actor se sincera en esta entrevista con Rosa Villacastín

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El actor se sincera en esta entrevista con Rosa Villacastín

Alejo Sauras: "Las grandes decisiones las tomo pilotando una avioneta"

Alejo Sauras pertenece a esa generación de actores jóvenes que, habiéndose formado en televisión, ha sabido ganarse el respeto del público tanto en el cine como en el teatro. Está considerado un valor seguro en un mundo tan convulso como el del espectáculo. De ahí que recuerde con él a algunos de sus antecesores, grandes actores y actrices, ya desaparecidos de la escena y de la vida, como Pepe Sancho, Fernando Guillén, Sancho Gracia, Álex Angulo y Amparo Baró.

-¿Es consciente de que su generación tiene que llenar el vacío que ellos han dejado?
-No sé si estaremos a la altura de esos grandes actores, porque el arte no se puede heredar y con ellos se ha terminado una época de oro que no sé si podremos llenar. Tendremos que seguir formándonos para tener el brillo de los que se han ido.

-El camino se hace al andar, ¿no cree?
-Para corroborarlo, hay muchos ejemplos de actores a los que no se les consideró en sus comienzos, como puede ser el caso de Fernando Fernán Gómez, simplemente porque hacía comedias ligeras, y sin embargo terminó convirtiéndose en el padre de todos los actores.

-De Amparo Baró se ha dicho que era humilde y comprometida.
-El compromiso es importante porque hay que respetar las bases de nuestra profesión, pero hay actores que no lo han tenido y no por eso han dejado de brillar. Sin embargo es la humildad la que te puede hacer grande, y ella ha sido humilde.

-Usted la conoció bien (iban a estrenar la obra “María Kowalska” en Bilbao, pero ella murió antes).
-Quince días antes de morir me llamó porque estaba preparando una obra de teatro en la que quería que yo trabajara, me emocionó mucho su propuesta porque sentía por ella una gran admiración personal y profesional, además de compartir mánager. Cuando murió lo pasé muy mal, no podía parar de llorar. Y dos horas después tuve que salir al escenario a hacer reír.

 

 

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“He vivido situaciones personales muy difíciles”

-¿Cómo consigue dominar las emociones?
-No lo sé, porque he vivido situaciones personales muy difíciles. Una, estando rodando mientras mi hermana estaba en coma y no sabíamos si la íbamos a perder o no. Recuerdo que, cada vez que terminaba la secuencia, corría al teléfono para llamar a mi madre a ver si había alguna mejoría. Es nuestro trabajo, y esta profesión tiene cosas muy bonitas pero otras muy duras.

-Hábleme de la parte positiva.
-A un médico, a un investigador que salva la vida de tanta gente no le aplauden, ni le piden autógrafos, ni le ponen alfombra roja cuando entra en el hospital. En cambio, a nosotros sí.

-¿Dónde aprendió a soportar las tensiones?
-De actores como Pepe Sancho, gran amigo, Amparo Baró,  Álex Angulo... Y también de Concha Velasco, con la que grabé una secuencia un día que  estaba muy mal con Paco Marsó, su marido. Mi sorpresa fue que, cuando se encendieron las luces, ella se transformó. Le pregunté cómo lo había conseguido y me dijo: “Si no eres capaz de sobreponerte a tus propios problemas, no serás capaz de ser actor”.

-Sabe mucho de la vida y de su profesión.
-Tuve un profesor maravilloso, Jean Llaneras, a quién agradeceré todo lo que me enseñó. Él decía que nuestra profesión se basa en tres puntos: lo que dices, cómo lo dices y lo que haces cuando lo dices.

 

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“Intenté ser piloto y me rechazaron porque tenía hipermetropía”

-Su vida ha estado marcada por las mujeres, ¿qué le han aportado?
-A veces me preguntan si soy gay y yo les digo que me he criado con tres mujeres, mi abuela, mi madre y mi hermana, y las tres han sido fundamentales en mi vida porque me han enseñado la sensibilidad que tengo. Me educaron en el cariño y en la libertad.

-Está muy unido a su hermana.
-Mucho, porque ha sabido superar muchas cosas, por eso para mí es como el ave Fénix.

-¿Qué le atrajo del mundo del espectáculo?
-Soy un vividor desde que era niño y tenía claro que lo que quería era vivir y disfrutar de la vida. Tuve la suerte de que mi padre trabajase en una compañía aérea, lo que nos permitió viajar mucho. Todo lo que ganaba lo gastaba en viajar, sin importarme dónde tenía que dormir ni cómo. Yo he llegado a robar comida para poder estar un par de días más en Italia, por ejemplo.

-¿Y por qué dejó esa vida?
-Intenté ser piloto y me rechazaron porque tenía hipermetropía, y azafato, pero mi padre no me dejó, de manera que tuve la suerte de toparme con Jean Llaneras, que me presentó a una amiga que era la encargada del casting de una serie que hacía El Fary, y me cogieron. Fue Llaneras quien me metió el gusanillo del teatro y la  lectura.

 

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“Mi mayor aspiración es ser un actor de prestigio”

-Tuvo suerte, ¿no es así?
-Mucha porque, de no haber ido a la Escuela de Arte Dramático, no sé como habría  acabado.

-¿Se arrepiente de no haber estudiado?
-Siempre, lo que ocurre es que a la gente hay que enseñarle lo que quiere aprender, aunque hay cosas que son necesarias como la historia; es importante saber los errores que se cometieron para no volver a repetirlos. También me arrepiento de no haber leído más.

-¿Quién le ha dado el mejor consejo?
-Amparo, ella siempre me decía que hay que trabajar con actores, ya que ahora hay mucha gente que tiene fama pero que no son profesionales.  

-¿Lo que más valora de su profesión?
-El prestigio más que la fama, una palabra que hemos inventado para dar brillo a  aquellas personas que no merecen el prestigio pero que son conocidas, como yo, por ejemplo. Mi mayor aspiración es ser un actor de prestigio.

 

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“El año pasado tuve sólo tres días de vacaciones”

-¿Los aplausos son la compensación del esfuerzo en el teatro?
-El otro día estaba con Pepón Nieto entre bambalinas y le dije: “Tranquilo, que llega tu momento más esperado”. Así es porque es cuando el teatro se viene abajo, y eso no se puede pagar con nada.

-¿Cómo concilia su vida personal con la profesional?
-La verdad es que tengo muy poca vida personal, es más, en 2014, no la he tenido. Ahora bien, tengo dos sobrinos a los que adoro y grandes amigos y una familia a la que también adoro.

-¿No tiene tiempo para el amor?
-Así es, pero afortunadamente tengo una profesión con la que suplo la falta de amor. Es verdad que tengo una edad en la que podría estar casado y tener hijos, pero es que ahora no se me pasa por la cabeza.

-¿Y para el ocio?
-El año pasado tuve sólo tres días de vacaciones y me fui a la playa a Portugal. Cuando tengo tiempo libre, suelo viajar y, si sólo tengo una mañana, alquilo una avioneta y me voy a volar. Esa sensación de libertad que me da el estar volando no la cambio por nada. Las grandes decisiones las tomo volando, porque las cosas desde esa altura se ven diferentes.

-¿Qué le pide a la vida?
-Que me conserve a las personas que quiero, que ya he perdido muchas y es lo que peor llevo, y lo que más me cuesta superar; y que la vida me trate bien, yo a cambio procuraré hacer mi trabajo lo más dignamente posible.

 

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La foto favorita de Alejo Sauras

“Representa el sueño que cumplí cuando me llamó David Trueba para rodar una película con él, “Bienvenido a casa”, en la que trabajaba Concha Velasco, que es la actriz que más admiro de este país”.

 

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Ficha de Alejo Sauras

Nació: En Palma de Mallorca el 29 de junio de 1979, aunque pasó su adolescencia en el barrio de Aluche de Madrid.

Estudios: Hizo Formación Profesional en la rama de electrónica y aviación. Aprobó unas oposiciones para Iberia, pero no de piloto como quería, y trabajó hasta que le entró el gusanillo por la interpretación. Se formó en la escuela de Cristina Rota, al tiempo que estudiaba idiomas, japonés e inglés, en la Escuela Oficial.

Televisión y cine: Comenzó en series de televisión como “Compañeros”, “Los Serrano” y “Al salir de clase”. Debutó en el cine con un pequeño papel en “Mensaka”, hasta conseguir el de protagonista en “Bienvenido a casa”, de David Trueba. Acaba de terminar la serie “Algo que celebrar”.

Teatro: Actualmente interpreta en el Teatro La Latina de Madrid la obra “El Eunuco”, junto a Pepón Nieto y Anabel Alonso. Una obra divertida y trepidante.

 

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