Borja y Blanca, anfritriones de la baronesa en alta mar

Tita Cervera con su lancha hasta la embarcación de su hijo, que estaba navegando con su mujer y sus cuatro hijos.

Tras unos años muy convulsos, Tita Cervera y su hijo han enterrado definitivamente el hacha de guerra. Después de reencontrarse en julio en Cerdeña, ahora madre e hijo se han vuelto a ver en Formentera. La reunión tuvo lugar en el barco donde Borja Thyssen y Blanca Cuesta disfrutaban del mar en compañía de sus cuatro hijos: Sacha, de ocho años; Eric, de seis; Enzo, de tres, y Kala, de uno.

La baronesa llegó en su lancha para subirse a la embarcación y pasar una agradable tarde en familia.

Suegra y nuera se motraron relajadas, dejando atrás tensiones del pasado. Borja se comportó como un auténtico padrazo, jugando con los niños, que disfrutaban como locos en el agua. El hijo de Tita Cervera demostró que nada le agota cuando se trata de divertir a sus pequeños.

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