Borja y Blanca navegan con sus hijos

La familia, acompañada de un grupo de amigos, pasa el verano entre Ibiza y Formentera, a bordo de un yate. La madre de Borja, por su parte, ha vendido el cuadro "La esclusa" por 23,5 millones de euros.

image

La familia, acompañada de un grupo de amigos, pasa el verano entre Ibiza y Formentera, a bordo de un yate. La madre de Borja, por su parte, ha vendido el cuadro "La esclusa" por 23,5 millones de euros.

1 de 9
Vacaciones en familia

Un año más, Borja Thyssen y Blanca Cuesta han elegido las Baleares para pasar sus vacaciones estivales. A bordo de un yate, con sus hijos, Sacha y Eric, y unos amigos, navegan de Ibiza a Formentera y tratan de pasar los días relajadamente, olvidando las preocupaciones diarias.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
2 de 9
Verano motorizado

Borja estuvo jugando con sus hijos, enseñándoles a pilotar una moto acuática. A Sacha le encantó la experiencia, a Eric, más pequeño, no tanto.

El hijo de Tita Cervera disfrutó como un niño, es decir, como sus hijos, cuando subió a la moto de agua.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
3 de 9
Una corsaria embarazada

Hace unos días, en una de sus jornadas playeras, Blanca permaneció casi todo el tiempo en cubierta, con gafas de sol, un sombrero de paja y una camiseta de corsaria que sólo se quitó para darse un chapuzón

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
4 de 9
Pediente de los niños

Blanca está embarazada de cinco meses. Mamá de dos niños de cuatro y dos años, le encantaría que su próximo bebé fuera una niña. Borja opina lo mismo que ella, pero lo importante, como dicen cuando se les pregunta, “es que venga bien”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
5 de 9
Eric, el más pequeño

Eric, que el 5 de agosto cumple dos años, puso cara de susto cuando subió en moto de agua con su padre, aunque su padre lo sujeta bien. Lo del pequeño es más el agua. En esta imagen, Blanca juega en cubierta con él, que se muetra feliz en una pequeña piscina.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
6 de 9
Borja sigue lejos de su madre

Tita en Sant Feliu de Guíxols, donde inauguró una muestra de sus cuadros. Se mostró satisfecha de la venta de “La esclusa” y lamentó no haber tenido a su hijo a su lado en esos momentos, quien se encuentra con su familia disfrutando de la playa.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
7 de 9
Tita resuelve sus problemas

Carmen Thyssen aseguró haber solucionado sus problemas de liquidez en la inauguración de un nuevo espacio en el Monasterio de Sant Feliu de Guíxols (Gerona), dedicado a exposiciones temporales. Allí dijo que su herencia quedará para sus hijos, Borja y las mellizas, que el pasado día 6 cumplieron seis años.

-¿Cómo se siente tras desprenderse de "La esclusa", de John Constable?
-Para que la colección de mi marido estuviera en España yo me tuve que comprometer a renunciar a todo salvo a vender mi colección privada. Éste no es un cuadro muy importante, pese a las críticas que he tenido. Se me quedaba un poco descolgado de la colección. Como coleccionista, cuando pierdes una obra de arte, te sienta mal, pero la vida sigue. Hay crisis para todos. Ha sido una venta tranquila.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
8 de 9
Una persona austera

-Francesca Thyssen ha clasificado de catástrofe la salida de este cuadro.
-Francesca vendió su colección de 18 cuadros en la Exposición temporal en Nueva York, cuando su padre acababa de fallecer. La persona que le aconseja es el señor Rosenthall, su asesor artístico. Francesca no tiene colección, ella es marchante.
-¿Al barón le habría molestado?
-El barón y yo nos respetábamos y jamás nos hubiéramos interpuesto en nuestras respectivas decisiones. Tenía falta de liquidez y no me da ninguna vergüenza. El ser humano es así.
-¿Volvería a vender otra obra de arte?
-Espero no tener que hacerlo más.
-¿Ha resuelto sus problemas económicos?
-Con 23,5 millones cualquier persona soluciona sus problemas. Soy austera, seria y con esta cantidad puedo durar muchos años.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
9 de 9
A solas con Manolo Segura

Tita y Manolo Segura salen de una joyería, en Saint-Tropez, donde Carmen se dio un capricho. La pareja disfruta de un crucero por la Costa Azul, a bordo del “Mata Mua”, el yate de la baronesa. El padre biológico de Borja intenta que Carmen y su hijo limen asperezas,
porque los dos se necesitan y se quieren.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo