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Un tumor en el cuello casi deja sin voz a Adriana Abenia

El rostro conocido de Telecinco ha explicado en su nuevo blog que tras encontrarse un bulto en el cuello y ser operada se quedó afónica y "nadie me aseguraba al 100 % que volviera a recuperarla".

El rostro conocido de Telecinco ha explicado en su nuevo blog que tras encontrarse un bulto en el cuello y ser operada se quedó afónica y "nadie me aseguraba al 100 % que volviera a recuperarla".

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Adriana Abenia planta cara al cáncer

La presentadora Adriana Abenia ha estado un tiempo lejos de la esfera pública y ahora conocemos el motivo. Ella misma lo ha explicado en su nuevo blog en el diario '20 minutos'.

"Muchos habéis intentado contactar conmigo durante semanas, sin éxito, pero hay veces que la vida se vuelve del revés y hay que hacerle frente; en mi caso, he tenido la gran suerte de estar acompañada por la gente que me quiere y que no se ha separado de mí ni un minuto. Hasta hace poco tenía la sensación de ser invencible. Pero un intruso, que desde luego no era bienvenido, se alojaba en mi cuello empujando la tráquea", comenzaba contando.

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Pasó por el quirófano en marzo

Adriana ya está recuperada de un tumor en el cuello y ha querido contar su experiencia a través de su primer post: "Recuerdo el sonido de las ruedas al deslizarse por el hospital, el techo pasar, las luces, ya nadie a quién decirle nada, excepto la celadora...".

"Yo advirtiéndoles de que el bulto era en el cuello, no fuera a ser que se equivocaran. Y por último, la máscara en mi cara y un susurro pidiéndoles que no me operaran todavía, porque aún no me había dormido. Cuatro interminables horas para mi familia pasé en el aséptico quirófano", continúa relatando.

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''Nadie me aseguraba que volviera a recuperar mi voz''

Aunque la operación aparentemente había salido bien, tras despertar, Adriana estaba afónica, algo que supuso un gran traspieé para ella.

"Cuando al despertar me vi afónica, todas mis ilusiones y mis sueños se desvanecieron de repente. No me importaba la dimensión de la cicatriz e incluso olvidé preguntar si era cáncer; tan sólo deseaba poder volver a reconocerme, reír y desarrollar mi trabajo y mi vida con normalidad. Había perdido mi voz y nadie me aseguraba al 100% que volviera a recuperarla".

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''Me prohibieron hablar por teléfono y llorar''

Quedarse sin voz era lo peor que le podía pasarle a Adriana y lo explicaba con esta metáfora: "Me sentía como un futbolista que sufre una lesión grave y duda de si volverá a pisar el césped, completamente desolada. Así que mentí al mundo y disfracé de anginas y afonía pasajera una paresia en la cuerda vocal izquierda, dañada por tracción de uno de los dos nervios recurrentes al sacar el tumor, demasiado grande. Me prohibieron hablar por teléfono y llorar, esto último fue lo más difícil de cumplir".

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''¡Que me oiga todo el mundo gritar!''

Finaliza su primer blog agradeciendo los buenos resultados a los médicos y el apoyo de su familia. A su marido le da las gracias "por haberme bañado con dulzura, no soltar mi mano y haber llorado conmigo".

Adriana confiesa al final que "me he decidido a contaros esto porque vuelvo a arañar la felicidad, tras haber recuperado mi voz. Y porque cuando algo se desea tanto y suplicas cada noche que vuelva, entre lágrimas, lo justo es que todo salga bien. ¡Que me oiga todo el mundo gritar!"

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