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Las divas de Mario Vaquerizo: Rocío Jurado

En casa de mis padres siempre se escuchó a Rocío Jurado. Y se sigue haciendo. Lo mismo ocurre en la mía. Las buenas costumbres jamás han de perderse. Fui un niño que creció escuchando los discos de la gaditana, tanto en su facción de canción ligera, la favorita de mi madre y la mía, como en el registro más flamenco y coplero venerado por la parte paterna. Y es que Rocío Jurado jamás abandonará la banda sonora de nuestra vida. Sólo por una cuestión de buen gusto.

Es difícil dar la espalda a una carrera como la que llevó a lo largo de su existencia. La carrera de una niña nacida en Chipiona que, desde pequeña, tuvo muy presente el mundo de la música. Tras la muerte de su padre, tuvo que abandonar sus estudios y ponerse a trabajar cual jabata, a la vez que se presentaba a todos los concursos radiofónicos de la época para dar rienda suelta a la gran artista que llevaba dentro. Y así lo demostró en el año 1958, cuando ganó un certamen en Radio Sevilla en el que le otorgaron 200 pesetas más una gaseosa y un par de medias como premio. Eso fue sólo el principio. Y como lo tenía muy claro, plantó cara a la oposición de algunos familiares que no veían con buenos ojos el mundo de la farándula, y decidió ponerse en huelga de hambre durante ocho días con la intención de escapar a la capital y convertirse en lo que no tardó tiempo en conseguir: ser La Más Grande.

Falseó su edad
Su escasa edad no fue impedimento para ella, ya que para poder subirse a un escenario, falseó la fecha de nacimiento y así actuó en 'Los duendes', el tablao de Pastora Imperio, que le sirvió como trampolín para desarrollar una de las carreras más importantes de la historia de este país.

A partir de ahí, vinieron películas como 'Los Guerrilleros', con Manolo Escobar, giras, programas de televisión y primeros discos, que supusieron un revulsivo dentro de la figura de la folclórica de toda la vida. Ella fue la primera flamenca en aparecer en un tablao con un vestido de firma, la melena suelta y una flor al lado.

Como afirmaba la periodista Maruja Torres por entonces: "No es una folclórica corriente. Es la parodia de una folclórica inteligentemente orquestada por ella misma". Una visionaria. Y así empezó a compaginar la copla, las palmas y el flamenco con la canción ligera de forma magistral, sobre todo cuando decidió aliarse con su 'amante amigo', el genial e insuperable compositor Manuel Alejandro, que le hizo, como traje a medida, las mejores canciones que se han escuchado en mucho tiempo.

A la vez se convirtió en carne de la Prensa y no dudó en mostrar y explotar su lado sexy y cañón, nada propio en la época, con transparencias, mucho escote y una sensual elegancia que le valió algunos escándalos para la España un tanto gris que a muchos les tocó vivir. Pero nade podía pararla, y así siguió, éxito tras éxito, tanto en el terreno profesional como en el personal.

Una fan fue su Celestina
Por mediación, según declaró en una ocasión, de la presidenta de su club de fans, conoció al boxeador Pedro Carrasco, con el que se casó y tuvo a su hija, Rocío, en 1977. Y así siguió regalando temas como 'Lo siento mi amor', 'Señora', 'Ese hombre', 'Como una ola', demostrando que cuando alguien ama lo que hace, lo único que sabe hacer es trabajar. Llegaron giras interminables y la conquista de Latinoamérica, así como registros menos comerciales; léase el cante jondo que registró en el disco 'Ven y Sígueme', junto al Lebrijano y Manolo Sanlúcar convirtiéndolo en éxito de ventas.

Se alzó con el título de una de las artistas más respetadas de este país. Hasta el final. Con momentos cumbre, como el espectáculo 'Azabache', junto a Juanita Reina, Imperio Argentina y Nati Mistral en la expo de Sevilla o su última aparición en cine con "La Lola se va a los puertos", dirigida por Josefina Molina. Por no hablar de su éxito en EEUU: Ronald Reagan no pudo resistirse a sus encantos y la recibió en La Casa Blanca.

Luchadora hasta el final
Como una montaña rusa, con sus subidas y bajadas, como todo hijo de vecino, ella tampoco iba a ser la excepción, y tras maratonianos años de actividad y la publicación del tema "Se nos rompió el amor", la de Chipiona anunció su separación de Carrasco. Desde entonces, más discos, más proyectos y más romances inventados por otros, como cuando la relacionaron con Jesús Quintero, hasta que conoció al torero José Ortega Cano, con quien, tras varios años de romance 'teenager', se casaría convirtiéndose en su último marido.

Los desencuentros con la Prensa (mítica es la frase 'Más nunca vuelvo en el AVE', en una trifulca en la estación de tren) se solventaron cuando, en un ejercicio de generosidad y profesionalidad, dio una rueda de prensa en su casa de La Moraleja anunciando que padecía cáncer de páncreas. Como luchadora que fue hasta el final no paró de seguir trabajando, recoger premios y reconocimientos, como el de la revista de temática gay, Shangay, momento en el que aprovechó para proclamar su amor por sus 'niñas de pelo corto'. Y así, hasta la grabación del especial de televisión como despedida colosal de una artista que jamás desaparecerá de nuestras vidas. Encima más guapa que nunca y con mejor voz, demostrando una vitalidad fuera de lo común y de la que podía permitirse en ese momento. Es y será La Más Grande.

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La más grande

A Rocío Jurado se la acabó conociendo mundialmente como 'La Más Grande', calificativo que defendió a lo largo de su carrera, en la que los éxitos siempre estuvieron más que presentes. Discos de oro y de platino, multitudinarios conciertos, en España y en Latinoamérica, apariciones en televisión y en cine, certifican el buen hacer de una artista imprescindible.

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Chica de variedades

En un programa de variedades de TVE, ejerciendo de chica de la tuna. Por entonces, Rocío protagonizó varios especiales, donde sus dotes interpretativas y vocales quedaron más que demostradas, como en 'Rocío y los detonadores', dirigido por Tola, en la que era perseguida por bandas galácticas que se disputaban su voz.

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Una master class

Impartiendo una master class a su hija, Rocío, para que aprenda a saber lo que es comportarse como una estrella, aunque sea en el salón de casa. A pesar de su frenético ritmo de trabajo siempre estuvieron unidas.

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Muy sexy

Su atractivo y sex appeal estuvo presente desde los inicios de su carrera. Sus apariciones en televisión resultaban un tanto escandalosas para la época. Pionera como la que más, según declaró ella, "siempre he sido vanguardista en el vestir".

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Divertida

Invadida en el Loro Park del Puerto de la Cruz, allá por los ochenta, aprovechando un descanso de unos de los múltiples conciertos que allí dio a lo largo de su carrera.

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Explosivos

Posado playero junto a su primer marido, el boxeador Pedro Carrasco. Su matrimonio, en el año 1976, supuso todo un acontecimiento nacional. La unión de una folclórica y un deportista les convirtió en una de las parejas más deseadas y queridas.

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Juerga en el camerino

En el camerino y con los rulos puestos improvisando una juerga flamenca antes de salir a escena. Rocío también fue dueña de la canción andaluza y el flamenco, algo que cultivó durante toda su vida de manera magistral.

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En la barrera

Tarde de toros, acompañada en el tendido junto a dos de los hombres de su vida: Amador, su hermano-manager inseparable, y su secretario y amigo confidente, Juan de la Rosa (dcha).

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Irresistible

Original sesión de fotos demostrando que ningún estilismo se le resistía a la Chipionera más internacional.

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Provocadora

En el dormitorio de su casa, sugerente y sensual, posando como pocas folclóricas se atrevían a hacerlo en la época. La voz y el físico estuvieron siempre a la misma altura.

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Atrevida

Aprovechando un día de descanso, Rocío Jurado juega a reencarnarse en obrera de la construcción alicatando el cuarto de baño.

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Como adolescentes

Una de las primera imágenes que desvelaban el idilio entre Rocío y Ortega. La expresión de Rocío y su espectacular cardado demuestra lo feliz que se sentía en esos días. ¡Viva el amor!

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Dos grandes

Junto a Lola Flores, en un camerino cualquiera. Ambas se profesaron admiración mutua; Rocío gritando que "Lola era la más diosa de todas", a lo que Lola contestó: "Tú eres un ser, una piedra dura de Chipiona que no se puede aguantar". Grandes las dos.

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Boda televisada

Feliz y radiante va la novia el día de su boda con el que fue su segundo marido, José Ortega Cano. Como no podía ser de otra manera, las segundas nupcias de La Más Grande fueron retransmitidas en directo por la televisión pública. Un auténtico fervor de masas.

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Aumento de familia

Presentación multitudinaria de José Fernando y Gloria Camila, los hijos que adoptó el matrimonio en 1999. Con ellos la familia se ampliaba y mientras Rocío estuvo presente, todo funcionó. Mientras posaba declaró que era uno de los días más felices de su vida; no se olvidó de nombrar a sus nietos, hijos de Rocío Carrasco.

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Adora a Rocío

Mario Vaquerizo confiesa que en casa de sus padres siempre se escuchaba a Rocío Jurado, una de las grandes divas españolas a las que adora por su historia y su forma de ser. Para el periodista, 'bucear' en el archivo fotográfico de 'La más grande' ha sido todo un placer.

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