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Arantxa S.Vicario: “Mis padres me han dejado sin nada”

Presenta sus memorias en las que recuerda una durísima adolescencia y confiesa que no se habla con nadie de su familia. Sus padres, en un comunicado, se han mostrado heridos y han negado las acusaciones.

Presenta sus memorias en las que recuerda una durísima adolescencia y confiesa que no se habla con nadie de su familia. Sus padres, en un comunicado, se han mostrado heridos y han negado las acusaciones.

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Duras palabras para sus padres

La tenista ha sorprendido con la publicación de unas memorias tituladas 'Arantxa ¡Vamos!', en las que ha declarado que "sus padres actuaban como auténticos cancerberos, decididos a que nada le apartara del triunfo, vigilabando hasta el más mínimo de sus movimientos, tanto personales como deportivos". También recoge que le han dejado completamente endeudada, y que no tiene relación alguna con su famila.

Sus padres, por su parte han emitido un comunicado en el que se han mostrado muy dolidos con las palabras de Arantxa, y han declarado que sus acusaciones son falsas, que nunca se han aprovechado de su hija y que no está arruinada.

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Polémicas memorias

En su libro 'Arantxa ¡Vamos!', ya a la venta, habla de la pésima situación económica en la que se encuentra:“De unos 45 millones de euros que habré generado durante mis 17 años de carrera, me han dejado sin nada, estoy endeudada con Hacienda. Me he dedicado exclusivamente a competir... ésa ha sido mi principal responsabilidad y he dejado a mis padres la de gestionar mis ganancias"

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Un clan roto

Los problemas económicos no han sido los únicos. Arantxa recuerda que sus padres “querían hacer de mí una campeona. Estaban obsesionados con controlarlo todo”.

En esta imagen podemos ver a Arancha con toda su familia a finales de los 80: sus hermanos Javier, Marisa y Emilio y sus padres. Entonces, ella confiaba plenamente en sus progenitores.

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Pensaba que no era digna de enamorar

Arantxa Sánchez Vicario cuenta que perdió la autoestima y precisó la ayuda de psicólogos: "Según ellos, todas las personas que se han acercado a mí eran por interés. Mi familia consideraba que yo no era digna de poder enamorar a un hombre".

Actualmente lleva cuatro años casada con Josep Santacana (en la imagen), con el que tiene dos hijos, Arantxa, de tres años y Leo, de tres meses. La tenista les dedica unas bonitas palabras en sus memorias: "Me apoyo en el amor que siento por mis hijos y mi marido".

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Sus padres no aceptaban a sus parejas

La tenista cuenta que sus padres no aceptaban sus parejas, pues consideraban que nunca escogía a la persona adecuada. Pero Arantxa decidió luchar por su relación con Josep, y en 2002 comenzó a alejarse de su familia y a dedicarse a ella misma. En esa época comenzó a darse cuenta de su mala situación económica.

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Palabras para su padre y su madre

De su madre cuenta que que le hacía llevar el pelo corto y zapatos planos: "Cuando me compraba algo, rara vez le gustaba. Me alejaba por completo de jóvenes de mi edad".

De su padre cuenta que: " Estaba convencido de que nadie podía velar más por mis intereses ni gestionar mi carrera mejor que él. Él y mi madre estuvieron obsesionados con controlarlo todo"...

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Sobre su hermano Javier

Arancha, también ha hablado sobre su hermano Javier: "Mis propiedades son muy inferiores a las que tiene mi hermano Javier, que, a lo largo de su carrera, ha ganado mucho menos que yo. ¿Puedo aceptar este abuso y quedarme callada? A mis hermanos Emilio y Javier siempre les dejaron gestionar su carrera".

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Sobre su hermana Marisa

"Mi hermana también se ha beneficiado de mi esfuerzo en las pistas, lo que para mí era un orgullo. Mi talante noble me ha llevado siempre a ayudar a mi familia", afirma Arancha en el adelanto de sus memorias.

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Sobre su hermano Emilio

Arantxa se refería así a su hermano mayor, al que se sentía más nuida ya que, como ella, ha sido uno de los tenistas españoles más destacados de su época: "Era mi héroe y el espejo en el que mirarme profesionalmente. Cada palabra suya era para mí una inyección de entusiasmo. Sólo él me hacía sentir valorada"...

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Victoria fallida

Las palabras de Arantxa contra su familia se hicieron públicas el pasado fin de semana coincidiendo con la estancia de la tenista en Rusia, donde debutó como capitana del equipo femenino nacional de Copa Federación, momento al que corresponde la imagen. La victoria no pudo ser.

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Solo le queda luchar

La tenista ha decidido alejarse de su familia: "No soy capaz de odiar, pero tampoco puedo ser hipócrita... Ahora me toca encontrar soluciones".

En los últimos meses, ha vivido situaciones tan duras que aún hay momentos en los que piensa que ha sido una pesadilla. "Ahora le toca luchar", declara Arancha segura.

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Los padres de Arantxa responden

El comunicado
“El sábado pasado me levanté con una de las peores noticias que unos padres pueden recibir. Con enorme sorpresa, y gran dolor, constaté que nuestra hija Arantxa había dado un paso más en su voluntad de herirnos y humillarnos.

Habéis sido muchos los que me habéis llamado para saber qué ocurría. Durante mucho tiempo he permanecido, con mi esposo Emilio, en silencio. Nos dolía la actitud de Arantxa y su esposo, pero otros problemas ocupaban mi mente y mi corazón. Emilio, delicado del corazón, fue diagnosticado hace unos dos años de un cáncer durísimo de intestino. Contra él hemos luchado codo con codo y sigue todavía batallando, día a día, contra ese rival incómodo que casi nos gana el partido. Por si no bastara, hace un año y medio le diagnosticaron Alzheimer. Ya podéis imaginar lo que todo esto conlleva. Personalmente intento sacar fuerzas de flaqueza y buscar el apoyo y consuelo que el resto de mis hijos y nietos me dan.

En todo este tiempo no hemos recibido ni una visita de nuestra hija Arantxa. Ni un mínimo atisbo de preocupación. Ni un ¿cómo estáis?

Ahora nos llega la noticia de que saldrá a la luz un libro de Arantxa atacando, al parecer, a la familia y socavando nuestra moral. Esto sí que es duro, no el cáncer o el Alzheimer, nada puede doler más a unos padres que su hijo les acuse de todos sus males. Es inexplicable el dolor que sentimos, el nudo en el estómago que convive con nosotros. Yo tengo 75 años y mi marido 79. Nunca imaginamos que podría ocurrir algo así. Esta situación si que es una enfermedad que afecta directamente al alma y, aunque la intentaremos asimilar con dignidad, nos estamos quedando sin fuerzas.

Conforme íbamos leyendo el artículo que se publicó nos fuimos hundiendo cada vez más, no por la cantidad de mentiras que cuenta, una detrás de otra, sino por darnos cuenta del estado real de nuestra hija.

Nosotros vivimos 20 años por y para ella. Lo dejamos todo de lado e hipotecamos nuestra vida y nuestro matrimonio. Yo la acompañé personalmente desde muy pequeña a todos los torneos, abandonando de hecho a mi marido y a mis otros hijos. Luego, mi esposo Emilio dejó su trabajo para acompañarla y ayudarla. Intentamos hacerlo lo mejor que pudimos. Está claro que fracasamos con ella. A la que más dimos, resulta que -cumplidos los 40 años- se da cuenta que todo en su vida es por culpa nuestra. Nos acusa de dejarla en la ruina, de todo, con un rencor y resentimiento dignos del peor de los enemigos.

No quiero entrar en muchos detalles. Esperaremos la publicación del libro y, aún a pesar nuestro, lo leeremos con atención. Entonces será el momento de que yo (en nombre, también, de Emilio) o nuestros abogados, demos cumplida contestación a las falsas acusaciones que se nos hacen. Y quedará, desde luego, muy claro que nunca nosotros nos hemos aprovechado de Arantxa y que, por supuesto, no está arruinada.

Entretanto, quiero agradecer muy sinceramente (en nombre propio y el de Emilio) a todos los que nos habéis llamado para mostrarnos vuestro apoyo y solidaridad en unos momentos tan traumáticos como los que vivimos".

Un abrazo,

Marisa Vicario Rubio

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