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Romay, del yoga con Ana Obregón al homenaje a Fernando Martín

Repasamos las anécdotas más divertidas de la visita del exjugador de baloncesto al programa de Bertín Osborne.

La bióloga se ha convertido en la protagonista de la última entrega del programa 'Mi casa es la tuya', con permiso del invitado de la noche. Y es que Ana no sólo se empeñó en dar una clase de yoga al presentador y al exjugador de baloncesto, sino que también trajo a un chef chino, que hizo volar tortillas por la cocina de la casa de Bertín.

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"Nací muy grande"

Esta semana Bertín Osborne abría las puertas de su casa a un invitado de altura, el exjugador de baloncesto Fernando Romay, que además de recordar sus comienzos en el mundo del baloncesto, comentó algunas anécdotas de su vida. "Nací muy grande. En parvulario no tenía la misma silla ni pupitre que mis compañeros. Me ponía uno de mayores", ha comentado entre risas, que ha explicado que estuvo tres meses jugando con unas converse recortadas por la delantera.

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El 'invitado' de Ana

Esta entrega ha contado con una invitada muy especial, Ana Obregón, que debía preparar la comida, pero como no sabe cocinar se trajo a su amigo Atom, cocinero del mejor restaurante chino de Madrid. Pero su estilo no ha dejado indiferente a los espectadores.

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Tortilla voladora

Bertín que ha tenido que para al chef mientras este intentaba hacer malabarismos con sus herramientas culinarias. Después él, Romay y Ana han acabado comiendo "tortilla voladora". Atom les tiraba trozos de tortilla con unas pinzas para que ellos los cogieran al vuelo. El único que cató algo fue el presentador.

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La clase de yoga

Ana se empeño en dar una clase de yoga a Romay y a Bertín, sin tener en cuenta que uno mide 2,13 cm y el otro 1,96 cm y que su flexibilidad es prácticamente nula.

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La flor de loto

Mientras que Ana intentaba tomárselo en serio, Romay y Bertín no paraban de reír y hacer comentarios que descentraban a la bióloga. Ella les explicó como hacer la postura de "la flor de loto" y el exjugador de baloncesto, haciendo su esfuerzo por hacerla, le contestó: "'Loto' nos vamos a quedar si seguimos así".

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Un mapa de carretera

"Soy como un mapa de carretera, no sé como plegarme otra vez", bromeaba Romay, que terminó su clase de yoga con la frase "Hakuna Matata. Vive y sé feliz".

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Una broma de mal gusto

A la visita también se ha unido la hija mayor del exjugador de baloncesto, Macarena. La joven ha recordado el momento "tierra trágame" que le hizo pasar su padre. "Yo tenía como 13 años y me gustaba un chico mayor, todas estábamos enamoradas de él, y en la entrega de los premios del mérito deportivo de mi colegio, que entregó mi padre, dice delante de todo el colegio en el salón de actos: "¿Dónde está fulanito de tal? (Con nombre y apellidos), que suba para darle dos besos a mi hija. El chico no subió porque se fue. Y eso que mi madre le había dicho que como me humillara no le iba a dejar entrar en casa".

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La muerte de Fernando Romay

Entre tanto momento divertido también se ha colado un recuerdo triste y emotivo: la muerte de Fernando Martín, que falleció el 3 de diciembre de 1989 a los 27 años. Romay ha explicado cómo vivió ese día: "Esa tarde jugábamos contra el CAI Zaragoza. Cuando llegué al campo empezaron a llegar noticias sobre un accidente, muy difusas, lo único que sabíamos era que estaba involucrado un jugador. Aquello se convirtió en una ruleta rusa, según iban llegando jugadores íbamos descartando quién era. Llegó un momento en el que faltaban dos, y cuando llegó Quique Villalobos ya supimos que era Fernando Martín".

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El homenaje a Martín

La mujer de Fernando Romay también se llevó un susto de muerte, la noticias del accidente el pilló en la calle y al coger un taxi y oír la noticia, preguntó al taxista que ocurría: "Nada el Fernando ese alto del Madrid que ha tenido un accidente y se ha matado", le dijo. Claro, pensó que era yo y el dolor fue horrible".

Romay también ha recordado que la tarde que enterraron a Martín tenían partido y que les iba fatal hasta que dijeron la frase que le gustaba decir al jugador fallecido: "Vamos a ganar de 20". Afirmó que en ese momento "empezamos a remontar y poco a poco nos fuimos rehaciendo. Todos llorando como Magdalenas. Todo el estadio comenzó a gritar: 'Fernando, Fernando', y cuando vimos el marcador todos nos paramos y empezamos a abrazarnos y a llorar, habíamos ganado por veinte. Ese fue nuestro homenaje".

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