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Raúl se despide del Madrid como un rey

Don Juan Carlos no quiso perderse este día tan emotivo para Raúl y fue invitado al Palco de Honor para entregar al delantero una réplica de la Cibeles, recuerdo de este Trofeo Santiago Bernabéu con sabor a homenaje para el siete. El ahora jugador del Al Sadd catarí estuvo apoyado por su mujer, Mamen Sanz, y sus cinco hijos, que volvieron a ver a papá en el campo que le vio marcar goles durante 16 años. Raúl se despidió, por fin, de su afición, capote en mano y besándose el anillo.

Don Juan Carlos no quiso perderse este día tan emotivo para Raúl y fue invitado al Palco de Honor para entregar al delantero una réplica de la Cibeles, recuerdo de este Trofeo Santiago Bernabéu con sabor a homenaje para el siete. El ahora jugador del Al Sadd catarí estuvo apoyado por su mujer, Mamen Sanz, y sus cinco hijos, que volvieron a ver a papá en el campo que le vio marcar goles durante 16 años. Raúl se despidió, por fin, de su afición, capote en mano y besándose el anillo.

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Raúl es homenajeado con la presencia de Don Juan Carlos

Nadie quiso perderse la XXXV edición del Trofeo Santiago Bernabéu, tampoco el Rey. Don Juan Carlos fue invitado al Palco de Honor del estadio para presidir un partido con el que el Real Madrid quería rendir homenaje a uno de los fubolsitas más importantes el equipo en las últimas décadas.

El monarca presidía de esta manera un partido que quedará en el retina del madridismo durante mucho tiempo. El delantero subía, antes de dar comiezo el Trofeo, hasta el Palco para saludar a don Juan Carlos y agradecerle así su asistencia.

En el Palco presidencial, además del Rey y el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, estuvo la mujer del futbolista, la modelo Mamen Sanz, visiblemente emocionada cuando vio a su marido abrazar al Rey.

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Eternamente agradecido al Rey

La visita del Rey fue una de las sorpresas del emotivo homenaje que recibió Raúl. Además del cariño de una afición que sigue idolatrando al delantero como si siguiera vistiendo la elástica blanca, Raúl recibió una réplica de la Ciebeles, diosa del madridismo, como recuerdo de este día tan especial.

El encargado de dar este obsequio al siete fue precisamente don Juan Carlos, que se mostró muy feliz de poder charlar de nuevo con Raúl. El ahora jugador del Al Sadd catarí aseguró a los medios tras el partido que estará "eternamente agradecido" al Rey por su asistencia al Trofeo.

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Florentino, a la segunda, consigue 'rescatar' a Raúl

Don Juan Carlos hacía de esta manera un hueco en su rehabilitación para disfrutar del fútbol. El monarca, que este año ha tenido sus vacaciones más cortas en Palma de Mallorca, precisamente porque se está recuperando de la operación de hernia a la que era sometido el pasado mes de marzo, no podía perderse este partido estando en Madrid.

Florentino Pérez invitó al monarca al Trofeo con el que intentaba saldar su deuda con Raúl. El presidente del Real Madrid ya había invitado a su anterior equipo, el Schalke 04 alemán, pero finalmente no se pudo dar dicho encuentro.

En Alemania Raúl ya ha recibido dos homenajes, y sin embargo, aún no se había producido nada igual en España a pesar de que aquí jugó durante 16 temporadas y en el país bárbaro sólo militó dos años.

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La familia de Raúl, siempre a su lado

La familia de Raúl también disfrutó del partido desde el Palco de Honor. Después, los hijos del futbolista acompañaron a su padre al vestuario para conocer a sus ídolos madridistas.

Raúl comentana en la rueda de prensa previa al partido que sus mellizos, Héctor y Mateo, que en noviembre harán ocho años, no le recuerdan jugando al lado de Cristiano Ronaldo. Ayer pudieron verlo de nuevo. "Además esta vez he metido gol yo y no Ronaldo", bromeó Raúl después del partido.

Mientras, le pequeña de la casa, María, se quedaba junto a mamá. Mamen y Raúl llevan casados 14 años y han formado una familia de lo más numerosa, junto a sus hijos mayores Jorge y Hugo. La modelo, que se muestra tan enamorada como el primer día, ha seguido los pasos de su marido, trasladándose primero a Alemania y ahora residiendo en Doha, Catar.

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La benjamina por fin ve a papá en el Bernabéu

El día que se pusieron a la venta las entradas para el partido, la tan esperada vuelta de Raúl al Santiago Bernabéu colapsó la web de venta y las centralitas telefónicas. Las colas en el estadio se hacían interminables y fueron muchos los que se quedaron con las ganas de asistir al homenaje.

Sin embargo, la familia del jugador no tuvo ese problema, pues tenía su sitio reservado y presenció el partido desde el Palco de Honor.

La mujer de Raúl llegó con su hija pequeña, María, en brazos, que nacía pocos meses antes de que el jugador decidiera marcharse del Real Madrid. Ayer, por fin, pudo ver a papá en el campo en el que tantas veces jugó durante 16 años.

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Tres años después, Raúl se despide de su afición

Con la réplica de la Cibeles en la mano, Raúl dio una pequeña vuelta al estadio para compartir este momento con los miles de madridistas que en la noche del 22 de agosto acudieron al Santiago Bernabéu.

Esto fue antes del partido, después, de nuevo Raúl en solitario dio una emotiva vuelta al campo, secándose las lagrímas, mandando besos a la grada y llevándose la mano al escudo del Real Madrid. Ídolo y afición por fin tuvieron su momento de despedida, tres años después de que el delantero dejara el club blanco.

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Raúl, de nuevo capitán, marca y lo celebra como siempre

Raúl lució brazalete de capitán y el siete a la espalda. El delantero, que pretendía, al salir al campo, ocupar su lugar al final de la fila, se vio sorprendido por Iker Casillas, quien le llamó para entregarle el brazalete y cederle su lugar durante este partido.

Raúl volvía a ejercer de capitán del Real Madrid tres años después de su marcha. Y lo hacía también con el siete a la espalda, ya que Cristiano Ronaldo dejó el simbólico número a Raúl, vistiendo el luso el 11.

Tras finalizar la primera parte, mitad que Raúl jugó vestido de blanco y marcó, besándose el anillo y señalándose el siete como si no hubiera pasado el tiempo, el delantero devolvió su dorsar a su actual dueño, CR7, momento en el que la afición estalló de júbilo. Antes Raúl había devuelto también el brazalete al guardamente blanco, devolviendo así el gesto que sus excompañeros tuvieron antes con él.

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Ídolo de masas

Aclamado durante casi los 90 minutos que duró el encuentro, Raúl quiso agradecer todo el cariño recibido por la afición madridista y se puso a sus órdones.

Al ahora siete del Al Sadd le pidieron que cogiera el capote y deleitara con unos pases. Y así hizo. Raúl volvía a desatar "olés" como cuando ganaba títulos con el Real Madrid.

Tres Copas de Europa, seis Ligas, dos Copas Internacionales... entre otras, fueron las que el club colocó en un stand en el césped para recibir como se merece a esta leyenda del madridismo que una vez dentro del vestuario, tras finalizar el partido, volvía a salir tras escuchar el cántico "Si no sale Raúl, no me voy de aquí".

Con esta tercera vuelta al Santiago Bernabéu Raúl se despedía, por fin, de su afición, ya que como el mismo había expresado estos días, hace tres años no se despidió como le hubiera gustado.

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