"Ojalá nunca ahorre en videoclip", por Ángel Antonio Herrera

Jennifer Lopez, la gran diva del pop internacional, cumple 48 años el 24 de julio. A las puertas de alcanzar el medio siglo de vida, el periodista le dedica su columna semanal a una de las artistas latinas más influyentes del momento.

Jennifer Lopez saca de pronto un videoclip y en un soplo le salen 20 millones de visitas. El videoclip suele ser el mismo, aunque cambian los bañadores de jirón y la canción de estribillo. Quiero decir que Jennifer es un éxito de mujer, una guapa de tirón, y más bien tiene melómanos de ella misma. Cumple 49 años el día 24 de julio y sigue como siempre, o más, de archimaciza de trueno entre otras macizas de trueno internacionales, como Beyoncé o Rihanna. Su vida es un relajo entre videoclip y videoclip. Jennifer es simpática porque sí, radiante de rostro, y opulenta de cadera, como las mulatas clásicas, como esa Jennifer Lopez de morbo, que fue, de más joven, cuyas fotos sin photoshop se filtran de rato en rato en la red.

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Gtres

La frecuenté una noche, en Madrid, convidado entre selectos, porque ella presentaba un disco, y comprobé lo que sospechaba: tiene imán. Eso, y un culo de monumento, un culo que incluso ha tenido póliza de seguro, de casi cinco millones de euros. Las envidiosas, a propósito de aquella visita, la adornaron de gorda, pero se hacían una foto con ella, y en los medios elogiaban, eso sí, el 'dermopulido' de la cantante, algo así como un exquisito tratamiento milagroso que le mantenía una piel única. Yo no entiendo de 'dermopulidos', y lo que vi era una mujer de encanto con color de cruasán, una valquiria criada bajo palmeras.

Gtres

Estuve un rato largo con ella, en el atardecer de un local del norte de Madrid, al que llegó con su marido de entonces, Marc Anthony, que bebía cañas como un barrabás. Ella, entretanto bebía agua y se colocaba los rizos. Hasta acudió por el sitio, a deshoras, David Beckham, y ahí vi yo que la pareja de la noche eran David y Jennifer, que se cuidaban mucho de que nadie les hiciera una foto. Es, en fin, la reina de lo latino, y una sirena de mucho bikini en Instagram. Igual nunca llegamos a sabernos su repertorio, pero nunca la olvidamos.

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La rosa

Getty Images

Jennifer ha comprendido que la artista incluye el cuerpo de poderío, y así sus conciertos tienen algo, o mucho, de atletismo erótico, de coreografía de bikinis.

El látigo

Getty Images

Le duran más bien poco los amores, como el cantante Drake o el bailarín Casper. Antes, tuvo relaciones menos efímeras con Cris Judd o Marc Anthony.

Ángel Antonio Herrera, periodista y escritor

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