‘‘Ojalá Karl Lagerfeld no se retire del tajo’’ por Ángel Antonio Herrera

Karl Lagerfeld, el diseñador que ha conquistado las pasarelas cumple 85 años. Ángel Antonio Herrera ha aprovechado para felicitarle por su impecable trayectoria profesional.

Es un eterno de la moda que, de pronto, va y asoma de cierre de una pasarela internacional. Estamos ante un archifamoso, zona revistas perfumadas, el espíritu aún en pie de Chanel. El tipo es un eterno que cumple 85 años el 10 de septiembre. Karl Lagerfeld tiene una novia de toda la vida, Claudia Schiffer, pero novia sólo de foto, eso sí. Los que saben de su gremio apuntan que un rato de su vida, allá en los setenta, le gustaban los mismos dandies que a Yves Saint Laurent. Lagerfeld es un moderno que ya lleva siglos de clásico de lo suyo. Ha logrado una lámina, desde el lazo rococó al tacón cubano. Es alto, pero le gusta parecer aún más alto.

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Agencias

Llegó a adelgazar treinta kilos, cuando vio que la edad y la gordura le alejaban de la elegancia, su afán sagrado. No es un elegante al uso, sino un raro ejemplar de esqueleto famoso que vive subido al cuello de sus camisas, que es un alto, sonámbulo y almidonado, de jirafa de la antipatía.
Lo del cuello alto de la camisa dicen que ahora lo extrema por ocultar las corrupciones de la edad, y acaso es cierto, pero del remedio ha sacado un hallazgo estético, un adorno a su manera. Luego está que siempre lleva guantes, unos guantes bruscos, bizarros, más propios de un motorista de pega que de un poeta del vintage. De todos modos, son un atrevimiento más de un hombre que se esfuerza en la vanguardia. Lagerfeld está entre el cuello sólido y el guante absurdo, que es como decir entre la timidez y la arrogancia, entre el distanciamiento y el divismo.
Le vi en Madrid, hace ya unos años. La delgadez la ejercía como un modo de no odiarse, y usaba los guantes como un modo de darnos la mano, pero sin dárnosla. Desde hace tiempo es, ya, una momia ilustrísima de su gremio al que miran más que a sus propias colecciones. Tiene laureles de mérito, como fotógrafo profesional, y le gustan las novias de pasarela. Tiene algo de convaleciente de su propio talento. Tiene algo de resucitado de última hora. Cumple 85 sin salirse del lío.

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Cortesía Fundaioncanal.com

Ha acuñado una imagen única, con apuestas de extravagante, a menudo. Hasta existe una muñeca Barbie, de coleccionistas, que viste
como él.

Karl usa el guante como un modo de dar la mano, pero sin darla. Ha ejercido la fotografía con éxito, y reinventó la casa Chanel. Es un fino que incluso se adorna con tachuelas.

Ángel Antonio Herrera, periodista y escritor

D.M.
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